El vaquero pequeño y el caballo verde

Un vaquero del Oeste bajito y enclenque se apea del caballo, lo ato y entra en un saloon. Va a la barra, pide una sopa y conversa con otros vaqueros. Al cabo de un rato sale, y vuelve a entrar hecho una furia: -¿Quién ha pintado mi caballo de verde? De entre los clientes surge un vaquero de dos metros de alto, musculoso y con cara de pocos amigos. -He sido yo, ¿pasa algo? El otro aún se vuelve más pequeño de lo que era, empalidece y responde con un hilo de voz: -Hum, solo quería decirle que la primera mano ya está seca, así que ya puede darle la segunda...

Dos pulgas en el lomo

Dos pulgas están en el lomo de un perro cuando, de repente, una mira con pose reflexiva hacia el cielo y dice: -Oye, ¿tú crees que habrá vida en otros perros?

Dos ratas y las vacas

Dos ratas bobaliconas se encuentran en un parque y una pone a prueba la inteligencia de la otra: -En una granja hay diez vacas, y se escapan todas salvo nueve. ¿Cuántas quedan? -¡Nueve!

La serpiente que cazará sola

Tras una fuerte discusión una serpiente le dice a la otra: -¡De ahora en adelante iré a cazar sola! -¡Ya puedes ir a donde quieras! -le responde la segunda-. ¡Tarde o temprano volverás arrastrándote!

Dos sardinas en Nueva York

Dos sardinas están nadando en el puerto de Nueva York, y una le propone a la otra pasar un fun de semana en Manhattan. -Pero ¡está demasiado lejos! -¿Y si tomamos el metro? -¡Ni hablar, no quiero que vayamos apretujadas como personas en lata!

La tortuga con el caparazón reformado

Una tortuga está paseando tranquilamente cuando ve a su amiga descansando allí cerca, con el caparazón lleno de parches y remiendos. -Pero, ¿qué ha pasado? -le pregunta la primera tortuga bastante alarmada. -No es nada, no te preocupes -la tranquiliza su amiga-, ¡solo estoy haciendo reformas en casa!

El tiburón martillo y sus amigos

¿Sabes por qué el tiburón martillo estaba triste? ¡Porque no tenía a ningún tiburón clavo con quien jugar! ¿Por qué los tiburones viven en agua salada? ¡Porque si vivieran en agua con pimienta no pararían de estornudar!

Los cuellos de las jirafas y el elefante

¿Sabes por qué las jirafas tienen el cuello tan largo? Porque tienen la cabeza en las nubes. ¿Sabes qué animal es gris y es capaz de saltar dieciocho veces por minuto? ¡Un elefante con hipo!

El pavo real, el supermercado y los osos

¿Qué tienen en común un pavo real y un supermercado? ¡La cola! ¿Por qué los osos miran el cielo por la noche? ¡Porque están enamorados de la Osa Mayor!

La nariz de los caballos y el velocirraptor

¿Por qué los caballos tienen la nariz tan grande? ¡Prueba a sonarte con una pezuña! ¿Cuál era el animal más rápido de la prehistoria? ¡El velocirraptor!

El secreto del ajo en la oficina

Max está hablando con Moritz: -Tengo un secreto (que sólo yo conozco): Para gozar de buena salud... ¡no hay nada como comerse una cabeza de ajo al día! Moritz le responde (tapándose la nariz): -¡Ufff! Max, te jugo que no es ningún secreto.

El safari y la sopa de ajo

Pancho y Jorge están comiendo en un restaurante. El primero le explica que ha estado en un safari y le detalla las aventuras vividas. Jorge, muy impresionado, le dice: -¡Guau, el relato de tus aventuras me ha dejado sin aliento! -¡Menos mal -le responde Max-... porque has comido sopa de ajo!

El café que no deja dormir

Alberto y Pablo están en el bar. -Pablo, ¡te invito a un café! -No, gracias amigo, es que el café no me deja dormir -le responde Alberto. -¡Pero si son las nueve de la mañana! -En efecto... ¡y estoy a punto de entrar en la oficina!

El sueño frustrado de ser médico

-¡A mí siempre me habría gustado ser médico! -dice Max. -¿Con esta cara que tienes? -le responde Moritz-. ¡A lo sumo habrías podido llega a veterinario! -¡Sí, hombre, y qué más! -le replica Max-. A ti te habría gustado que yo fuera veterinario para curarte gratis...

La deuda de mil euros perdonada

Max le dice a Moritz: -Hum, perdona, Moritz, pero me debes mil euros... -¡Estás perdonado, Max, no se hable más!

La impuntualidad y la espera de quince minutos

Max está enfadado con Moritz por su impuntualidad: -¡Ya te vale, has llegado una hora tarde! ¡Llevo esperándote quince minutos!

La cama robusta para el sueño pesado

Max va a una tienda de muebles a comprar una cama. -Quiero una cama que sea robusta, pero muy muy muy robusta. El dependiente le muestra una cama muy recia. -¡Nooo, ni pensarlo, necesito que sea mucho muuucho más robusta! El dependiente, intrigado, le pregunta: -¿Y por qué ha de ser tan robusta, si puede saberse? -Verá, es que tengo el sueño muuuy pesado...

El concurso de patatas fritas y la reforma

Pedro le explica a Paco: -¿Sabes? ¡Con el dinero que gané en el concurso de las patatas fritas he arreglado la mitad del piso! -¿Y con la otra mitad del piso, qué has hecho? -le pregunta Paco. -¡Ahí guardo todas las bolsas de patatas fritas!

Las vacaciones que iban la mar de bien

Cuando Pepe regresa de vacaciones trae muy mala cara. Pedro le pregunta: -¿Qué tal, Pepe, cómo han ido las vacaciones? Pepe suspira y le responde: -Pues verás, aparte de que el viaje en avión fue espantoso, el tiempo una porquería, el mar imposible, los mosquitos mortales, el calor infernal, el ruido incesante, la comida pésima y la cuenta carísima... ¡todo ha ido la mar de bien!

El tren perdido y el consejo de Pablo

Pedro llama a Pablo y le dice: -Pablo, perdí el tren, así que no vayas a la estación a buscarme. Saldré mañana a la misma hora. Y le dice Pablo: -Hombre, pero no salgas a la misma hora, ¡que lo vas a volver a perder!