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Esto era un hombre que iba en coche y de repente le revienta una rueda. Se dispone a cambiarla pero se acuerda de que no se acordó de meterlo y está en su garaje. Todo preocupado se pone a pensar que qué va a hacer ahora sin gato, que es muy tarde, que todos durmiendo... etc. Pero ve a lo lejos una casa y piensa en ir a buscar un gato. Se pone más nervioso y preocupado al pensar en lo que ocurrirá luego: A lo mejor no tienen gato, o no lo quieren prestar. Tal vez piensan que soy un ladrón. Finalmente se decide y cuando va de camino se para un coche. No sabe si acercarse a pedirle el gato. A saber quién es y por qué se paró. Se pone más nervioso y se va para la casa. Allí nuevamente se vuelve a preocupar si llamar o no cuando de repente se abre la puerta y una señora dice: -Buenas noches, ¿necesita algo señor? -¡Nooo, métete el gato por donde te quepa.!
Le dice el loco Adelino a un compañero de manicomio: -Yo hago los cien metros lisos en 7 segundos. -¡Qué dices en 7 segundos! Si el récord mundial está en 9,9. -Es que he encontrado un atajo.
Llaman por teléfono a una casa y dicen: -Hola, ¿está José María? -No, aquí solo vive María José. -Perdone, habré marcado el número al revés.
Un hombre llega a un hotel y el recepcionista le pregunta: -¿Cómo se llama usted? -Ebro. -Es curioso. Hay un río que se llama igual. Sí, pero no soy yo.
Un hombre entra en una droguería y le pregunta al dependiente Vicente: -Perdone, ¿tiene algo bueno para las ratas? -Hombre, tengo este veneno que es estupendo. -¡Animal! ¡Si esto las mataría!
Iba Pedro por la calle y de pronto se encuentra con Juan y le dice: -Anda Juan ¿cómo va hombre? Me alegro de verte. Por cierto ayer ví a tu hija y es clavadita clavadita a ti. Puedes estar orgulloso. -Ya Pedro, si yo orgulloso estoy. Ahora bien, ella no veas como se pone, dice que que no me lo perdonará jamás.
-Lo siento, pero mi chihuahua acaba de matar a su gran danés. -¡Imposible! ¡Ja, ja, ja! ¿Usted ha visto el tamaño de mi perro? -Precisamente por eso: ¡su perro se ha atragantado al comerse de un bocado a mi chihuahua!
Una paloma se presenta ante el director de un circo. -¿Cuál es su especialidad? -le pregunta el director-: ¿Malabarista, payasa, acróbata? -¡No, no, mucho mejor! ¡Soy un auténtico fenómeno, una rareza, mi nombre artístico es El Águila. ¡Ya verá qué éxito! El director exclama perplejo: -¡¿El Águila?! ¡Pero si usted es una paloma! Y la paloma le responde con orgullo: -¡En efecto! ¡Pero soy la paloma más ambiciosa del mundo!
Durante sus vacaciones, un señor está pescando en la playa cuando lo sorprende un temporal. Vuelve a casa empapado y estornudando sin parar. Su mujer, al verlo entrar en casa, le pregunta: -¿Qué has pescado? -¿Que qué he pescado? ¡Una pulmonía, eso es lo que que he pescado!
Dos perros guardianes coinciden en un parque. Al primero se le ve muy cansado, mientras que el otro tiene un aspecto fantástico. El que tiene buena pinta le dice al otro: -La verdad es que haces muy mala cara, ¿qué te pasa? -Ufff, un desastre -se queja el animal-. Verás, mi ama es tan miedica que apenas oye un ruido se despierta, me despierta a mí y despierta a todos los de la casa, y hasta que no se tranquiliza, nadie puede pegar ojo... -¿Y tú no le has explicado que eres un profesional, y que tu trabajo consiste en saber identificar los ruidos? -Claro que lo he hecho, pero al parecer no se fía. -¿Y ya le has dicho que los ladrones no hacen ruido? -Naturalmente. ¡Por eso ahora también me despierte aunque no oiga ningún ruido!
Están grande como un rinoceronte, pero no es un rinoceronte... ¿Qué es? ¡La sombra de un rinoceronte! ¿Cuál es el colmo de un periquito? ¡Tener una esposa canaria y un hijo del Barça!
Dos hipopótamos muy muy gordos dialogan en un río. Uno de los dos le dice al otro: -¡El verano ya está al caer, y nosotros con estas pintas! El otro hipopótamo se queda mirando a su amigo y le responde: -¡He dado con la solución a nuestros problemas! -¿Ah, sí? -le dice el amigo-. ¿Y en qué consiste? -Me vestiré de cebra. -¿Yo eso por qué? -¡Porqué las líneas verticales hacen más delgado!
Un hombre llama al técnico informático para que le arregle el ordenador. -Quisiera que lo arreglara enseguida. Además, estoy un poco nervioso porque es nuevo y lo tengo en gran estima... El técnico responde: -¡No se preocupe, desde que me dedico a arreglar ordenadores sólo he estropeado uno! -¿Ah, sí? ¿Y cuántos ha reparado hasta ahora? -Hum... éste es el segundo...
-¿En qué se diferencia un elefante y una mariquita? ¡En que el elefante tiene paperas y la mariquita tiene el sarampión!
¿Cuáles son las escaleras que más se tarde en subir? ¡Las escaleras de caracol! Un atún se cruza en el océano con un pez espada y lo regaña: -¡No te da vergüenza ir así por la vida, siempre exhibiendo las armas!
Un elefantito se lamenta ante su madre: -¡Mamá, mamá, en el colegio me dicen que tengo una nariz enorme! -Tú no les hagas ni caso, cariño... y ahora, coge una sábana del cajón grande ¡y haz el favor de sonarte!
Un ratoncito pasea por el campo y de pronto ve una cigüeña. Se acerca a ella y le pregunta ilusionado: -¿Te acuerdas de mí?
Por la mañana, en clase, la profesora pregunta a un alumno: -A ver, Jorge, dime: si te doy dos conejitos, después añado dos conejitos más, y añado dos más, ¿cuántos conejitos te he dado en total? -¿Es a mí? Siete -contesta Jorge. -No -dice la profesora-. Piénsalo bien: si tienes dos conejitos, después añades dos conejitos más, y a continuación añades dos más, ¿cuántos conejitos suman? -¿Es a mí? Sientes. -Jorge, me vas a hacer perder la paciencia. Volvamos a intentarlo. Tienes dos conejitos, añades dos conejitos más, y vuelves a añadir dos más... ¿cuántos conejitos tienes? Jorge, que ya está más harto que la profesora, exclama: -¡A ver si nos entendemos, los seis conejitos que usted me ha dado, más el conejito que tengo en casa, suman un total de siete!
En España el único apellido que es correcto es el de Iglesias, y no por Pablo precisamente, sino por Julio, porque efectivamente, podría ser el padre de cualquiera de nosotros.
Un pescador que ha estado pescando en los Mares del Sur presume ante un amigo: -¡Pesqué un pez enorme, pesaba cien kilos, como mínimo. Pesaba tanto que no podía sacarlo del agua, estuvimos una hora luchando, él tirando hacia aquí, yo tirando hacia allá. Fue una lucha increíble, verlo para creerlo. ¡Por cierto, mi mujer me hizo una foto con el pez! El amiga mira la fotografía, guarda un momento de silencio y por fin musita: -Pues a mí no me parece tan grande, cómo máximo debe de pasar una diez kilos. El otro, molesto, le replica: -¡Claro que pesaba cien kilos, pero de tanto tirar de la caña adelgazó un montón...!