s Chistes malos — Página 69 | Chistes Cortos Buenos

El gato negro y el ratón supersticioso

Un ratón muy asustado avisa a otro ratón: -¡Cuidado, que está a punto de llegar un gato negro! El otro ratón le responde: -Psé, me da igual... ¡no soy nada supersticioso!

Dos gallinas y un lobo nocturno

Dos gallinas están paseando por el bosque de noche, cuando, de pronto, aparece un lobo. Las pobres gallinas echan a correr como locas y finalmente logran despistar al lobo. Una le dice a la otra: -¡Ay, qué miedo he pasado, pensaba que se nos iba a comer! Y la otra, sin inmutarse, le responde: -¡Pues yo no he tenido nada de miedo! La primera se ríe y le replica: -¡No seas embustera, pero si se te ha puesto toda la carne de de gallina!

Dos moscas charlan junto a la ventana

Dos moscas se encuentran cerca de una ventana, y una le dice a la otra: -¡Mira que son raros los humanos! -¿A qué te refieres? -le pregunta su compañera. -¡Con los techos tan bonitos que construyen, y se pasan el día caminando por el suelo!

Canelones con sorpresa en el restaurante

Un señor va a un restaurante y pregunta cuál es la especialidad de la casa. -El plato estrella de la casa son los canelones con sorpresa, se los recomiendo. Al cabo de un rato se los sirve y, cuando el cliente está a punto de probarlos, se queja al camarero: -¡En este plato hay una mosca! -¡Glups! Se debe de haber abierto uno de los canelones mientras lo cocinaban... ¡Lo siento, pero acaban de arruinarle la sorpresa!

El barbero distraído y los espaguetis

Un cliente se sienta en la butaca de un barbero muy tonto. El barbero empieza a afeitarlo, y al cabo de un ratito le pregunta: -Hum, señor, ¿por casualidad no habrá tomado espaguetis con tomate para almorzar? -No, ¿por qué? -inquiere el cliente con extrañeza. -Hum, pues en ese caso -dice el barbero-, me temo que acabo de cortarle la barbilla...

Todos dan una hora distinta

-Disculpe, ¿podría decirme qué hora es? -Las seis en punto. -¡Vaya, ya ha vuelto a suceder! -¿Qué quiere decir? -¡Pues que llevo todo el día preguntando la hora y nadie se pone de acuerdo!

El motociclista Miguelón Bujías

Redoble de tambor. El presentador anuncia: -¡Señores y señoras, a continuación, el mítico, el excepcional motorista Miguelón Bujías, les ofrecerá un espectáculo sin igual: conducirá una moto con los ojos vendados! Miguelón pasa a toda velocidad ante el público con los ojos vendados. El presentador vuelve: -Y ahora... ¡sin pies! Miguelón levanta los pies de los estribos y pasa como un rayo. Y de nuevo: -Ahora... ¡sin manos! De pronto se oye un gran porrazo. El presentador: -Y para terminar... ¡Miguelón sin dientes!

Preguntando por la calle Maestros Cantores

Un señor le pregunta a un transeúnte: -Disculpe, ¿podría indicarme cómo puedo ir a la calle de los Maestros Cantores? El transeúnte se queda pensativo y por fin dice: -Verá, es un poco complicado... tome la primera a la derecha, cuando llegue al semáforo vuelva a girar a la derecha, siga recto unos cincuenta metros, a continuación tome la segunda a la izquierda, cruce las tres arcadas, y cuando llegue a la estación suba por el puente; cuando llegue al monumento a la Concordia siga recto hacia delante hasta el río, y una vez en el muelle, ya puede aparcar el coche. -¿Qué coche quiere que aparque? -pregunta el otro-. ¡Pero si voy a pie! -¡Ah, entonces tendría que habérmelo dicho antes! ¡Es la primera calle a la izquierda!

Los murciélagos en la cueva

En una cueva oscura y profunda hay tres murciélagos descansando en su habitual posición: cabeza abajo. Sin embargo, el cuarto lo hace cabeza arriba. Una de los murciélagos le pregunta a otro: -Y ese, ¿por qué está cabeza arriba? -¡Elemental: está haciendo gimnasia!

Un gato se muda a una casa nueva

Un gato habla con otro de la nueva casa adonde este se ha mudado: -¿Cómo puedes estar tan contento? ¡Pero si es pequeñísima! El otro gato se relame y responde satisfecho: -¡En efecto, es una auténtica ratonera!

La mala suerte de las polillas

-¿Sabías que las polillas son unos animales con muy mala suerte? -¿Ah sí, y eso por qué? -¡Pues porque se pasan el invierno entre bañadores y el verano rodeados de abrigos!

La americana que sienta como un guante

Ua señora va al sastre para que le tome las medidas de una americana. El sastre le dice: -¡Fíjese, qué maravilla! ¡Le sienta como un guante! -¡Pero si las mangas me llegan a los dedos! -¡Exacto, es lo que yo le decía!

El señor que pide gafas para leer

Un señor entra en una óptica y le dice al dependiente: -Quisiera unas gafas para leer: -Pero oiga, si ayer ya se se llevó unas ... Y el señor le responde: -¡Sí, sí, pero ésas ya me las he leído!

Un bocadillo de ballena en el bar

Un hombre entra en un bar y le pide al camarero: -Hágame un bocadillo de ballena, por favor. Al cabo de un rato, el camarero le dice: -Lo siento señor, pero el cocinero me ha dicho que no piensa empezar la ballena por un solo bocadillo.

Martita y el ordenador encendido

-Papá, Martita ha encendido el ordenador. -Bueno, déjala que juegue un rato. -Como quieras, pero cuando las llamas lleguen a tu habitación ya te las apañarás.

La madre y los garbanzos y chinchetas

-Ven aquí hijo mío. A ver, ¿sabes cuál es la diferencia entre un bote de garbanzos y una caja de chinchetas? -No, mamá. -Esta bien. Bueno, será mejor que mande a tu hermano al mercado.

El hombre pequeñito en invierno

Era un hombre realmente pequeñíto que cuando salía de casa en invierno se ponía un calcetín como bufanda, y además al llegar al borde de la acera saltaba y usaba paracaídas.

La bruja pequeñita y su escobilla

Era una bruja muy pequeñita y tan baja que su cabeza le olía a pies. Pero es que además cuando salía volando no usaba escoba sino la escobilla del váter.

La cigüeña trae un anciano de ochenta

Va una cigüeña con un hatillo colgado del pico y dentro un anciano de ochenta años. De pronto la mira y le dice: -Reconoce que te has perdido.

La señora de los gatos y la puerta

La señora de los gatos no salía mucho de casa pero un día al pasar allí estaba en la puerta, con un gato en la mano. No me aguanté y le pregunté: -¿araña? -No, gato.