Una solterona tiene una lorita que revoluciona a todo el pueblo gritando: -¡Soy una puta, soy una puta! El cura llama a la mujer y le aconseja que le lleve a la lorita, pues él tiene a dos loros que leen la Biblia todo el día. A la mañana siguiente, la mujer lleva a la lorita al cura, y éste la pone en la jaula junto a los otros dos. Luego, cuando los animalitos se han quedado solos, uno de los loros dice a su compañero: -¡Chico, cierra la Biblia! ¡Dios ya ha escuchado nuestras plegarias!
Muchas solteronas tienen un perrito al que adoran, al que quieren muchísimo. Una vez un coche mató en la calle a uno de esos animalitos privilegiados. La dueña llora amargamente, y el conductor le dice: -Señorita, créame que haría todo lo que estuviese en mis manos para reemplazar a su perrito. -¡Gracias, señor, por su oferta, pues la acepto gustosamente!
Un anciano invita en un autobús repleto a una señorita a sentarse sobre sus rodillas. -Señorita, siéntese tranquila. Usted tiene un aspecto muy cansado y yo ya soy un hombre muy viejo. La chica lo duda un momento; pero, al final, acepta. De pronto: -¡Señorita, señorita! ¡Levántese... rápido! ¿Es que no se da cuenta? ¡No soy tan viejo como suponía...!
El policía se acerca al coche aparcado en una calle oscura, enciende la linterna, mueve el haz luminoso sobre los cuerpos de la muchacha y su chico, que están completamente desnudos, despues de echa a reír y dice: -Ahora me toca mí. La muchacha le sonría separándose de su compañero. Pero el jovencito está totalmente descompuesto. -Cálmate, hijo -le aconseja el policía, mientras se quita el cinturón de los pantalones-. Soy exactamente un hombre como todos los demás. Y el muchachito, simplemente temblando replica: -¡Pero es que yo nunca lo he hecho con un policía ...!
En un autobús lleno a más no poder, un tío empieza a sobar descaradamente los pechos de una señora. Y ésta, visiblemente turbada, exclama: -Oiga, ¿no podría meter la mano en otro sitio? -¡Señora... no me tiente, no me tiente...!
Una mujer hermosa, vistiendo unos pantalones muy ceñidos, pasa por delante de dos amigos que esperan el autobús. La mujer camina más bien deprisa, y su trasero divierte a uno de los dos. Guiñandole el otro, comenta: -¡Mira qué espectáculo! ¿No parecen dos niños que se están peleando debajo de unas sábanas?
La mujer de un viajante solicita el divorcio. Su motivo: sospecha de infidelidad. Cuando el juez le pide que se explique mejor, ella contesta: -Cada vez que mi marido regresa a casa, después de sus largos viajes, me pellizca en un mejilla y me pregunta: "¡Hola, belleza! ¿No nos hemos encontrado tú y yo en alguna otra parte?"
Un tipo que tenía continuas peleas con su mujer. Cuando vuelve a casa por la noche, decide hacer las paces. La encuentra inclinada en la bañera, lavándose. Y la toma con dulzura por los senos, la besa en el cuello... ¡Y ella comienza a llorar! -¿Qué te pasa? -pregunta él-. ¿Te disgusta aún lo que nos hemos dicho esta mañana? -No es eso -responde ella-. Es que la cuerda de tender se ha roto y he tenido que lavar otra vez toda la colada; el niño tiene el sarampión; y ahora tú llegas a casa borracho...
En el abrazo, antes de separarse, el viajante pregunta a su esposa: -¿Me prometes que o me traicionarás mientras yo esté lejos? -Claro que sí, Pierre... Digo, Jean Paul... Digo, Charles...
Los dos esposos deciden pasar la primera noche de bodas en casa de sus padres -los de él-. Y éstos aprovechan para espiarles, queriendo repetir todo lo que vean. Después de que la joven pareja ha hecho el amor tres veces, la madre golpea violentamente en la pared, gritando: -¡Joao, déjalo, estás matando a tu padre!
Una chica quiere casarse con el hijo del vecino; pero su padre la desanima secretamente diciéndole: -No puedes casarte con él. No se lo digas a tu madre, pero es hermanastro tuyo. Lo mismo sucede con otros dos pretendientes; y, al fin, la chica se da cuenta de que a ese paso o podrá casarse con nadie del país. Y confía su problema a su madre. -Hija mía , déjate de preocupar, ¡si él no es tu padre!
Una pareja contrae matrimonio por la mañana. Al atardecer, el marido vuelve a casa de su madre, que le pregunta, extrañada: -Pero, hijo, ¿dónde está tu esposa? -Mira mamá, la he dejado porque era virgen. -¡Muy bien hecho, hijo mio! ¡Lo que los demás no quieran, tú tampoco lo has de aceptar!
-¡Mamá, mamá! ¿Es verdad que la gente entra al cielo primero con los pies? -o, cariñín. ¿Por qué me haces esa pregunta? -Rosita, la criada, está en la cama con las dos piernas hacia arriban y gritando: "¡Dios mío... Estoy en el cielo... Ya llegó...!" Y estoy seguro de que se ha ido al cielo, porque papá está acostado encima de ella, y no deja de cogerla con todas su fuerzas...
Un autobús en la hora punta. Entre la confusión se oye un grito de mujer. El chófer frena. Un policía , que se encuentra entre los pasajeros, se abre paso y llega donde está la mujer gritando. -Señora, ¿qué ha pasado? -¡Me han robado 50 euros! ¡50 euros! -Tranquilícese señora. Las puertas del autobús están cerradas, y el ladrón no puede escapar. ¿Llevaba ese dinero en el bolso? -No, nunca lo llevo en el bolso mientras voy en el autobús. -Entonces, ¿dónde llevaba el dinero? -En un pañuelo que llevaba entre los senos. -Perdone, señora, pero ¿no ha notado la mano del ladrón entrando en una zona tan delicada? -Sí señor que la he notado... ¡Pero creí que iba con mejores intenciones!
Un tren en Arizona fue asaltado por unos bandidos, que se apresuraron a vaciar los bolsillos de todos los pasajeros. Uno de éstos era un viajante de comercio que, al ser registrado, resultó que llevaba doscientos dólares. Rápidamente separó cuatro billetes del fajo, y entregó sin demasiadas historias el resto al atracador. -Pero ¿qué diablos hace usted? -preguntó el atracador, apuntándole con su revólver. Rápida llegó la contestación: -¿Es que me va a negar usted un descuento del diez por ciento en un negocio de pago al contado como éste?
Un automovilista pasa junto a una casa de campo, mata a un perro que atravesaba la carretera y, luego, entra en el jardín. Dice a la señora que le sale al encuentro, muy preocupada, que siente lo ocurrido. Después decide ir en busca del marido para contarle lo sucedido. -Por favor, dígaselo con cuidado -le aconseja la mujer-. Yo creo que debería empezar por hablarle de algo más leve; por ejemplo, que el accidente mortal lo he sufrido yo...
Miguel se muestra orgulloso de su pequeño utilitario, en el que ha llevado a su novia. Los dos llegan al campo. Después de un largo viaje, ella sale lánguidamente hacia un bosquecillo. Notando que él no la sigue, se vuelve y le anima: -Date prisa en salir antes de que se me pasen las ganas. Miguel se esfuerza inútilmente y , luego, reconoce: -¡Hasta que se me pasen las ganas, no voy a poder salir de aquí dentro ...!
-¿A quién te pareces más, queridito, a papá o a mamá? -Muy fácil, tía: ¡en lo de arriba, a mamá, y en lo de abajo a papá!
En el jardín de infancia un nene le dice a una nena mientras se baja los pantalones: -¿Te das cuenta de que yo tengo algo que tú no tienes? -Sí, ¡Pero mamá me ha dicho que con lo que yo tengo puedo tener mucho más de lo que tienes tú!
Un señor viendo futbol en la tele y en esto la mujer se acerca por detrás y le da un sartenazo en la cabeza! -Manolo! Estoy revisando el extracto de la tarjeta y hay un cargo de 1500 euros de una tal Marlen Rouse! -Pero cariño... eso es que el otro día fui a las carreras de caballos y aposté por un yegua! A la semana siguiente Manolo sentado viendo el futbol y la mujer le da un cacerolazo en la cabeza y le dice: -¡Manolo! ¡La yegua está al teléfono!