La responsabilidad según Rafaelito

En la escuela la profesora intenta explicar qué es la "responsabilidad", y pide a los alumnos un ejemplo. Contesta Rafaelito: -En la bragueta de mi pantalón faltan dos botones. Sólo me queda uno: ¡éste tiene toda la la responsabilidad...!

La caída del triciclo de los niños

Dos niños montan en un triciclo tan deprisa que caen al suelo. Llorando la niña se baja las braguitas y le muestra a su amiguito dónde le duele. Tomasí se agarra la cabeza y exclama: -Dios mío! ¡Vamos rápido a casa a contárselo a tu mamá... Te lo has cortado todo...!

La cigüeña y la abuela de George

Abuelita: Mira, George... ¡Mira al cielo! ¡Fíjate, esa cigüeña va en busca de un bebé a París! George (6 años): -Venga ya, abuelita, ¡que bien loquito le tienes al abuelito diciéndole todas las noches "anímate ahora que ya no podemos tener bebés"!

Pepito y papá vuelven del cine

Pepito va al cine con su papá. Al regresar a casa, mamá le pregunta si se ha divertido. -¡Oh, sí, mamá! Todo muy divertido. ¡Pero lo más divertido ha sido cuando una señorita, que estaba a nuestro lado en la fila, ha dado un tortazo a papá!

El mujeriego llega al infierno

Un hombre muy mujeriego y muy borracho, se muere y se va al infierno. Allí Satanás lo mete en un habitación llena de porrones y mujeres desnudas, con una cama en medio. El hombre alucinado al ver este sorprendentemente espectáculo exclama: -¡Caramba, vaya con el infierno, pero si esto es lo mío! con el paso de los años, se muere un amigo de éste, de iguales características. Al verle, encuentra muy deprimido al primero de ellos. El recién llegado se acerca y le dice: -Pero, ¿qué pasa? Pepe, ¿si esto es lo nuestro? -Calla, desgraciado, eso es lo que pensaba yo; pero, ¿no te has dado cuenta que ni las mujeres ni los porrones tienen agujero?

Confesión entre amigos borrachos

Dos amigos se dirigen a sus casas completamente borrachos. -Juan, te tengo que confesar algo: desde hace algunos años soy el amante de su señora. ¿Me perdonas, amigo? -Eso demuestra lo mentirosas que son las mujeres -contesta Juan. -¿Cómo...? No te entiendo... -Sí... ¡hip, hip! Mi querida señora siempre me ha querido despertar los celos diciendo que tiene un galán bien parecido y elegante... ¡Hip, hip! ¿Y no me irás a decir que tú eres guapo y elegante...? ¡Hip, hip!

El borracho y sus sobrinos pollitos

Entra un hombre borracho a un bar, se sienta en una mesa y empieza a gritar fuerte: -¡Camarera, hip, cabbbmmmmarera, hip! -Señor, por favor, compórtese. ¿Qué desea? -Entonces el hombre saca unos pollitos de los bolsillos, los pone sobre la mesa y dice: -Tráigame una botella de whisky para mí y para mis sobrinos. La mujer queda muy asombrada, pero le trae la bebida. Al rato vuelve a llamar el hombre: -¡Camarera, una botella de tequila para mí y para mis sobrinos! Al rato nuevamente: -¡Camarera, un champagne para mí y para mis sobrinos! Entonces la mujer se acerca y le dice: -Escúcheme, usted ha bebido de más pero no me va a decir que cree que esos pollitos son sus sobrinos. -Por supuesto que sí, los encontré en la calle y me decían: -"Tío, tío, tío, tío"

Llamada nocturna al sargento

Llama el general al sargento por teléfono a las 3 de la mañana y contesta un soldado: -¡Alo! -Póngame con el sargento y deprisa. -Lo siento señor, el sargento está durmiendo y no quiere que lo molesten, llame mañana. -¡Mira incompetente, pásame al sargento ahora mismo! -¿Es usted duro o qué? Le dije que el sargento está durmiendo. -Señor, ¿usted sabe quién soy yo? -No sé y no me interesa -¡Yo soy tu general! -¡Vayaaaaaa! ¿Y usted sabe quién soy yo? -¡No! -¡Ah que bueno! -y le colgó.

El soldado que volvió a casa

Un soldado norteamericano, después de haber permanecido año y medio en el Vietnam, consigue una licencia de quince días. Loco de alegría llega a Chicago, donde su mujer le recibe con grandes muestras de afecto. Después de una velada muy animada, se duermen enervados y felices. Pero, hacia el alba, la mujer comienza a soñar en voz alta y grita: -¡Querido, están llamando! ¡Es mi marido! Y el soldado reacciona inmediatamente, movido por la fuerza de la costumbre, salta de la cama, recoge sus ropas y corre a esconderse en el armario.

El recluta no apto para el servicio

El médico, después de revisar al aspirante, lo encuentra No Apto para hacer el Servicio Militar. El muchacho casi sufre un ataque de nervios: -¡Pero, doctor, usted no puede hacerme eso... He prometido casarme con tres chicas distintas, he llamado "maldito usurero" a mi ex patrón, he llamado "cabrón" a mi padrastro, y hasta he vendido mi coche viejo a un amigo como si fuera nuevo!

La hija del granjero y el capataz

La hija de un granjero pregunta a su padre cómo se hace el amor. El hombre llama a su capataz y le ordena que lleve a la nena a pasear por el campo. Cuando los dos caminan cerca de un grupo de yeguas y caballos, ell,a que ya tiene dieciocho años, pregunta: -Señor Pérez, ¿cómo hace entender una yegua a un caballo que quiere hacer el amor? -Sólo por el olor, señorita. Más adelante pasan cerca de un corral lleno de vacas. -¿Cómo da a entender la vaca al toro que quiere hacer el amor? -¡Lo mismo que antes: por el olor, señorita, por el olor! Y así se repiten las preguntas, y las mismas respuestas, durante toda la tarde. Cuando regresan a la granja, muertos de cansancio, ella se vuelve de repente y exclama: -¡Dígame, señor Pérez! ¿Usted es idiota... o es que está resfriado?

El perro consejero sexual

Después de escuchar numerosas quejas de los vecinos, el hombre accede a capar a su perro, ya que ha preñado a todas las hembras de los alrededores. Días más tarde, le preguntan si el perro se ha tranquilizado. -Pues no, lo único que ha cambiado es que ahora ejerce como consejero sexual.

La solterona y su loro

En una ciudad de provincias se declara una epidemia que obliga a todo el mundo a matar a los loros. Una vieja solterona tiene un hermoso ejemplar, y trata por todos los medios de salvarlo. PEro los vecinos la denuncia. Cuando la policía y el inspector de sanidad llegan a la casa, ella coge al loro y se lo mete debajo de la falda. Los recién llegados no la creen, y la amenazan: -Señorita, no lo niegue y entréguenos al loro, ¡o la llevamos a la cárcel! -Pero, ¿qué dicen ustedes? ¿Acaso van a dudar de mis palabras? Y en eso que se escucha una voz bajo de la falda: -¡Crean en mis palabras, por favor ...! ¡No me importa morir, pero sáquenme de este túnel maloliente ... !

Dos gallitos llegan a la ciudad

Dos gallitos de pueblo llegan a la ciudad por primera vez. -¿Qué haremos esta noche? ¿Vamos al cine? -Yo quiero ir a uno de esos bares que tienen asadores al aire libre. El otro casi se desmaya. -Pero ¿qué chiste macabro acabas de contarme? -¡Nada de chistes! Si he venido por primera vez a la ciudad, ¡no voy a privarme de ver a unas chicas desnudas!

El vecino y sus abejas

-Dígame, vecino, ¿por qué cuida con tanto mimo a las abejas si ya no le dan nada de miel? -¡Schissss! ¡Calle, por favor, que puede oírle mi mujer! A mí me son muy útiles: ¡ya le han picado varias veces a mi suegra!

El conductor y la pasajera sordomuda

El conductor del autobús conversa con una pasajera sordomuda, que en cierto momento se lleva un dedo a la nariz. Entonces, él se lleva dos dedos, después se señala al seno y a los genitales. Ella se señala a las nalgas. Más tarde, al final de la línea, un pasajero curioso pregunta al conductor el significado de la conversación silenciosa. Y el responsable del autobús le contesta: -La mujer me ha preguntado si el precio del billete era de cincuenta céntimos y yo le he dicho que sesenta. Después, le he preguntado si tenía que bajar en la parada de la lechería o en la fábrica de pelotas, y ella me ha respondido que iba a bajarse en la parada de la central del gas.

El camión de ostras en la aduana

Llega un gran camión con remolque a la aduana. Los aduaneros han recibido órdenes muy estrictas para que controlen todo. -¿Qué lleva en el camión? -pregunta el oficial aduanero. -Ostras -responde el conductor. -¿Cuántas? -Treinta mil docenas. -¡Ábralas!

El turista y el conductor del coche

Un turista que viaja a pie por una zona montañosa hace un autostop en la carretera. Se le acerca un coche cuyo conductor le invita a subir. Tras unos minutos de viaje, el conductor inicia la conversación: -Creo que es usted verdaderamente valiente al caminar en solitario por esta zona. Sin ir más lejos, la semana pasada huyeron dos locos homosexuales del manicomio local. El turista, un tanto alarmado, le pregunta: -Oiga, ¿y los han cogido? El conductor se le acerca un poco más, le echa un brazo por los hombros y le susurra al oído: -Sólo a uno, tesoro.

La chica multada por exceso de velocidad

Un policía de tráfico logra detener un coche que va a toda velocidad, y lo conduce una chiquilla espléndida. -Señorita, tengo que sancionarla por exceso de velocidad. -¡Béseme, señor guardia! -le pide ella sonriendo. El guardia, algo mosca, sigue con lo suyo. Ella insiste en el beso. Por fin, el agente termina de escribir y, mientras le extiende la multa para que la firme, pregunta: -¿Por qué insiste usted tanto en que la bese? -¡Porque -contestó ella secamente- me gusta que me besen cuando me están jodiendo!

El hombre que corre tras el autobús

Un hombre corre detrás de un autobús, resbala y cae en un charco de agua sucia. Una chica que le ve, se burla con recochineo: -¿Qué pretende usted darle alcance nadando?