La novicia y la palangana de agua

La madre superiora estaba mosqueada con el comportamiento de una novicia, que todas las noches se iba a su celda con una palangana de agua. Una noche decidió espiarla, miró por el ojo de la cerradura, y encontró a la novicia en pelotas, lavándose, y decía: -¡Toma, toma! Hambre pasaras, pero lo que es sed...

El taxista devuelve a los borrachos del bar

Bob, el dueño del bar "Cocodrilo", quiere cerrar, pero cuatro clientes se han dormido, totalmente borrachos, sobre las mesas. Bob llama a un taxi, le da doce euros al taxista y le dice: -A éste le lleva a la calle Ratos, a este otro a la calle Tota, a este tercero al final de la misma calle, y luego va a la esquina y descarga al cuarto. Mientras habla los va metiendo en el vehículo. Al cabo de cinco minutos, vuelve el taxista pidiendo: -¡Por favor, póngamelos otra vez en orden... He pasado por un bache y se me han cambiado de sitio!

Pasión gitana en Semana Santa

Un matrimonio de gitanos en la cama. En un arrebato pasional, él exclama: -¡Pepa, déjame que te muerda un pecho... -¡No! -grita ella muy indignada-. ¡Recuerda que estamos en Semana Santa y no se puede comer carne! Pero el marido, insistente, replica: -¡Pues te morderé el higo, que la fruta se puede comer en la Cuaresma!

La responsabilidad según Rafaelito

En la escuela la profesora intenta explicar qué es la "responsabilidad", y pide a los alumnos un ejemplo. Contesta Rafaelito: -En la bragueta de mi pantalón faltan dos botones. Sólo me queda uno: ¡éste tiene toda la la responsabilidad...!

Pepito y papá vuelven del cine

Pepito va al cine con su papá. Al regresar a casa, mamá le pregunta si se ha divertido. -¡Oh, sí, mamá! Todo muy divertido. ¡Pero lo más divertido ha sido cuando una señorita, que estaba a nuestro lado en la fila, ha dado un tortazo a papá!

El viajero mareado en el tren

Un gallego baja del tren con el rostro verde. Un amigo le pregunta qué le ha pasado. -Me he mareado -responde el viajero-. Me pongo malísimo cuando viajo de espaldas a la locomotora. -Pero ¿Por qué no le has pedido al viajero sentado en frente que te cambiase de sitio? La gente siempre se muestra muy amable con estos casos. -Ya lo he pensado -reconoce el viajero-; pero es que no había nadie sentado delante.

El conductor de autobús y el señor educado

Un conductor de autobuses, muy grosero, grita a la gente: -¡Vamos arriba, cornudos! Un señor se le acerca y le dice muy educado: -Le felicito. ¿Cómo ha sabido que yo soy un cornudo? Pero, fíjese, yo tuve un hijo; luego, marché dos años al extranjero y, cuando regresé, encontré que tenía dos hijos... Entonces, al primero le dije: "tendrás talento y serás ingeniero"; y al segundo: "tú eres un hijo de puta, por lo que serás conductor de autobús"...

El gitano que no se lavaba

El gitano que no se lavaba pregunta: -¿Por qué no queréis que juegue con vosotros? -Porque hueles que apestas. -Si me baño todos los días. -Pues entonces, cambia el agua.

El cirujano plástico de animales

Dos niños hijos de médicos especialistas: -Mi papá es cardiólogo. -Pues mi papá es cirujano plástico de animales. Ayer, por ejemplo, operó a un conejo y lo convirtió en perro.

La niña y los caramelos de la abuela

Una niña le pregunta a su abuelita: -Oye abuelita, ¿cuántos dientes tienes? -Ni uno solo. -¡Uy, qué bien! Entonces guárdame tú mis caramelos.

La maestra pregunta a Pepito

La maestra pregunta a Pepito: -Si digo "fui rica", es tiempo pasado; si digo "soy hermosa", ¿qué es? -Exceso de imaginación

Pepito y las Cruzadas

-Pepito, ¿cuántas Cruzadas se hicieron? -Ocho -responde Pepito. -Muy bien. ¿Y cuál de ellas fue la última? -La octava

La fiesta de la selva

La gran fiesta de la selva: Estaba el león organizando al fiesta, cuando le interrumpe el sapo. -¡Grr! -se molesta el león, pero sigue explicando y ¡otra vez le vuelve a interrumpir el sapo! -¡Grr! -el león cada vez más enfadado; pero continúa-: Habrá dulces, refrescos para todos y... -¡otra vez el sapo! Ahora sí, más enfadado aún, el león dice: -Pero aviso que los verdes, con ojos saltones y bocazas, no serán invitados. Se vuelve el sapo y le dice al cocodrilo: -¿Oíste hermano? Tú no podrás asistir.

El yate perdido pide indicaciones

Un yate de recreo se ha metido mar adentro hasta perder de vista la tierra, pero por fortuna, al cabo de un rato, pasa por allí una lancha de la marina. -¡Oiga! ¿Hacia dónde queda la costa? -24 grados oeste, azimut 30, declinación sureste. -¡No me tome el pelo y señálemela con el dedo.

Las pastillas para la memoria

-¿Qué tomas, Paquito? -Unas pastillas para reactivar mi memoria. ¡Ya he mejorado mucho! -¡Uy, qué bien! ¿Y cómo se llaman esas pastillas? -La verdad, no me acuerdo.

El sexto sentido de Fernando

-No hay duda de que mi amigo Fernando tiene un sexto sentido. -Sí, lástima que le falten los otros cinco.

La criada gallega y la vajilla rota

A una criada gallega se le cayó al suelo toda a vajilla pero, educada en la alta escuela, le dio la noticia así a su señora: -Señora, su vajilla que antes era de 36 piezas, ahora es de 52.

Un reloj con doscientos años

Era tan tonto, que cuando supo que un reloj tenía doscientos años se extrañó porque él creía que todos tenían veinticuatro horas.

El elixir rejuvenecedor y el ayudante

El charlatán pregonaba el elixir rejuvenecedor. -Mírenme a mí, joven, fresco... y tengo más de 300 años. -¿De veras tiene esa edad? -preguntó un curioso al ayudante del charlatán. -No sé. Yo sólo llevo 150 años trabajando con él.

Antes de la mujer está Dios

Antes de la mujer sólo está Dios; detrás de ellas, ¡todos los hombres!