La hormiga en el mar y el elefante

Una hormiga bañándose en el mar y llega un elefante y le dice: -Hormiga, sal del agua. -No quiero salir. -He dicho que salgas. -He dicho que no. La cosa quedó así pero al rato la hormiga sale y le pregunta: -¿Qué es lo que querías? -Nada, es que creía que te habías puesto mi traje de baño.

El hombre pide sidra en el restaurante

Un hombre va a un restaurante y le dice al mesero: -¡Mesero, tráigame una botella de sidra el gaitero! El pesero penoso le dice: -Lo siento señor, pero lo que tengo es champagne la viuda. El hombre le dice asombrado: -¡No me diga que se murió el gaitero!

El loco Adelino y el que discutió con él

El loco Adelino le dice a otro loco: -El último que discutió conmigo está ahora bajo tierra. -¿Lo mataste y lo enterraste? -No, es que trabaja en el metro.

El avaro que ladraba por las noches

Había una vez un avaro tan avaro que por la noche se levantaba tres veces a ladrar para ahorrarse el perro.

Caperucita y la espada ninja

Caperucita Roja va caminando por el bosque y se le aparece el Lobo Feroz. -Caperucita, Caperucita, ¿qué llevas en la cestita? -Una espada ninja para cortarte por la mitad si te acercas un paso más. Y el Lobo dice: -Caramba, sí que ha cambiado el cuento.

El jarrón familiar roto

Martina le dice a su madre: -Mamá, ¿te acuerdas del jarrón chino que se transmitía de generación en generación en nuestra familia? -Sí. -Pues mi generación lo acaba de romper.

Lo que aprendió el niño en el cole

Un niño regresa a casa del cole y le dice a su madre: -Mamá, hoy hemos aprendido todos los meses del año. -Ah, ¿sí? ¿Y qué más? -Y los del año que viene.

El primer día de colegio del niño

Un niño vuelve contento a casa de su primer día de colegio y dice: -¡Ya sé escribir, ya sé escribir! -¿Qué has escrito, hijo mío? -No puedo saberlo, porque todavía no sé leer.

El loco Adelino y el taxi

El loco Adelino sube a un taxi y, al llegar a su destino, le dice al taxista: -¿Cuánto le debo? -Ocho euros. -¿Podrías retroceder tres euros? Es que solo tengo cinco.

En la consulta del doctor Tilla

Un hombre llega a la consulta del doctor Tilla y le dice a la recepcionista: -Señorita, vengo a ver al doctor. -¿Tiene hora? -Sí, son las cinco y cuarto.

El champú en la ducha del gimnasio

El loco Adelino se está duchando en el gimnasio al lado de otro loco y le dice: -Oye, ¿me dejas tu champú? -Pero... si tú tienes el tuyo. -Ya, pero es que el mío dice para cabello seco, y yo lo tengo mojado.

Lo que hay que hacer para ir al circo

La abuela María le dice a David: -David, si te portas bien, irás al cielo. Y si te portas mal, irás al infierno. -Y para ir al circo, ¿qué tengo que hacer?

Los remeros y la noticia del César

En la época romana, un supervisor les dice a los esclavos encargados de remar en una embarcación imperial: -Remeros, tengo una noticia buena y una mala. Todos los esclavos gritan: -¡La buena, dinos la buena! -La buena es que el César en persona vendrá a veros. -¿Y la mala? -Que viene a hacer esquí acuático.

El paciente y el café que duele

Le dice un paciente al doctor Tilla: -Doctor, cuando tomo café me duele un ojo. -Pues quítele la cucharilla.

Perro aplaude al final de la película

Martina está en el cine y ve que en la fila de delante hay un hombre con un perro. Al acabar la peli, el perro aplaude emocionado y Martina le pregunta a su dueño: -Oiga, ¿no le parece raro que el perro aplauda y se emocione con la película? -Mucho, niña, mucho. Porque me dijo que el libro no le acabó de entusiasmar.

Martina y las oraciones antes de comer

Le pregunta la señorita Pepita a Martina: -Martina, ¿tú rezas antes de comer? -No, profe. Mi madre cocina bien.

Concurso de tiro a la manzana

Tres hombres compiten en un concurso de tiro al arco. La única norma para ganar es acertar una manzana que está encima de la cabeza de un hombre, situado a cincuenta metros. El primer concursante tensa el arco, cierra un ojo para apuntar mejor y dispara la flecha. La flecha se clava en el centro de la manzana y el hombre dice: -Yo soy... Guillermo Tell. Le toca a otro concursante, que apunta casi sin mirar, dispara y su flecha parte por la mitad la flecha anterior. Todo el mundo aplaude con emoción y el hombre dice: -Yo soy... Robin Hood. Y entonces le toca al tercer concursante, que mira la dirección del viento, le da un beso a la flecha, mide la distancia hasta el hombre que aguanta la manzana, hace callar a todo el público, coge el arco, apunta, dispara y... la flecha se clava en la pierna del hombre. Con mucha vergüenza, el concursante confiesa: -Yo soy... un aficionado.

El caramelo gratis en la confitería

Un hombre entra con su hijo en una confitería. Al irse, el dueño de la tienda le regala un caramelo al niño. El padre, para demostrar que su hijo es educado, le dice a este: -¿Qué se dice? Y el niño contesta: -¡Ah!... ¡Que tengo nueve hermanos, a ver si me podría dar algo para ellos!

Las zanahorias y la vista del conejo

Le pregunta David a Martina: -Oye, ¿es verdad que las zanahorias son buenas para la vista? -Claro. ¿O has visto alguna vez un conejo con gafas?

Pide un billete de metro en taquilla

-¿Me da un billete de metro? -No, tan grandes no los tenemos.