La mujer bella y los robos de carteras

Unos amigos van caminando por la calle y uno dice: -Compadre, mire esa mujer tan bella. -¡Y pensar que antes me perseguían! -¿En serio? ¿Y ya no? -No. -¿Por qué? -Ya no robo carteras.

La muerte del padre de Paco

Esto son dos amigos que se encuentran: -Hola Paco, ¿qué tal va todo? -Un poco mal. -¿Por qué? Es que el otro día se murió mi padre. -¿Qué pasó? -Cocinaba y se le quemó la comida, todo se llenó de humo y se tiró por la ventana. -Vaya, se murió con la caída. -No, en ese momento vinieron los bomberos y pusieron la lona, pero rebotó. -Oh, ¿Y murió con el golpe de rebote? -No, porque mi padre puso los pies en la pared y rebotó hacia el tendido eléctrico. -¿Murió electrocutado? -Tampoco, no se como pero se salvó. -¿Entonces como murió? -Lo tuvimos que matar a tiros.

El anciano y su testamento musical

Resulta que está un anciano haciendo su testamento con el abogado, y dice el viejo: -Y mi última voluntad es que me entierren con música. A lo que respondió el abogado: -No faltaba más, señor Sanchez. Pero dígame, una cosita nada más, ¿qué tipo de música le gustaría escuchar?

Naranja, piña y sandía en intriga

Acto uno: Una naranja y... Acto dos: Una piña y.... Acto tres: na sandía y.... ¿Cómo se llama la película? Intriga Tropical

La tortilla de un céntimo entre tres

Están tres amigos muertos de hambre, sólo tienen un céntimo y van a un restaurante. -¿Qué nos pueden dar por un céntimo? -No puedo daros nada, pero bueno, haré una excepción y os daré una tortilla. Los tres amigos se fueron con la tortilla, y como era tan pequeña uno propuso: -Esta tortilla no podremos comérnosla entre los tres. Haremos lo siguiente: nos iremos a dormir y el que sueñe que va más lejos se comerá la tortilla. Por la noche uno se levanta y la come. Al día siguiente dice uno: -Yo he soñado que iba al cielo, muy alto, muy alto y hablaba con Dios. -Yo he soñado que iba al infierno, muy abajo, muy abajo, y hablaba con el diablo. -Pues yo, como tardabais tanto, pensé que no veníais y me comí la tortilla.

Dos amigos se encuentran en la calle

Se encuentran dos amigos por la calle y le pregunta uno al otro: -Oye, ¿dónde vives? -En Leganés. -¡Que bien tío! ¿Entonces verás al monstruo, verdad?

El ciempiés y el pollo que lo persigue

Un ciempiés hijo, todo asustado tocaba desesperadamente la puerta de su casa y decía: -Papi, ábreme la puerta que un pollo quiere tragarme. -Espera hijo, que me pongo los zapatos y voy.

El loco Adelino y la patada del camello

Le dice el loco Adelino a otro: -A mí un camello me pegó una patada. -¿Dónde? -¡Dónde va a ser! ¡En el desierto, hombre!

Cliente se queja del precio del hotel en invierno

En un hotel, un cliente se queja: -¿Sesenta euros solo por dormir? ¡Pero si el verano pasado me cobró usted treinta! -Es que ahora estamos en invierno. -¿Y eso qué importa? -Que en invierno las noches son más largas

Sacar a un burro del pozo

Martina le pregunta a David: -Oye, ¿cómo sacarías a un burro de un pozo? -Y David responde: -¿Con una cuerda? -No, mojado.

Dos muñecos de nieve constipados

Se encuentran 2 muñecos de nieve y uno le dice al otro: -Debo de estar constipado. Siempre huelo a zanahoria.

Un avaro da un céntimo a un mendigo

Un avaro le da un céntimo a un mendigo, y el mendigo le dice: -Gracias, señor. Dios le premiará diez veces lo que ha hecho. -¿Diez veces? Vaya miseria, diez céntimos.

David y su amigo de malas notas

Le dice David a un amigo que siempre sacada malas notas: -¿No te da vergüenza? ¡Hace tres años que estudias y solo sabes contar hasta diez! Si sigues así, ¿qué serás de mayor? -Árbitro de boxeo

David y los pasteles de más

La madre de David le dice: -Niño, no comas más pasteles, que vas a reventar. -Pues dame otro y apártate.

La rubia y el hundimiento del Titanic

En el hundimiento del Titanic, un hombre con chaleco salvavidas está a punto de tirarse al agua pero su mujer rubia le retiene: -Paco, espera un poco, que solo hace media hora que hemos comido.

Dos metros de leche en el supermercado

David entra en el supermercado del dependiente Vicente y dice: -¿Me da un kilo de leche? -Nene, la leche no se pesa; se mide. Bueno, deme dos metros de leche.

Los rezos antes de dormir en casa de la abuela

Dos niños van a pasar algunos días junto a su abuela. Por la noche, antes de acostarse, rezan sus oraciones. Después, a grito pelado, uno de ellos dice: -Señor, acuérdate de traerme un bonito juego de ordenador, porque mañana es mi cumpleaños. -Pero ¿por qué gritas tanto? El Señor no está sordo. -El Señor no, peor la abuela sí.

Martina y el pobre sordomudo

Martina va con su madre por la calle y ven a un pobre pidiendo limosna por navidad con una placa colgada que dice sordomudo. -Yo le daría una limosna a ese hombre si supiera de verdad que es sordomudo. Y el pobre contesta enfadado. -Mujer, no sea tan desconfiada. ¿No ve lo que dice la placa?

Velas para el cumpleaños de la niña

Un avaro entra en una pastelería y dice: -Ponga dos velitas en el pastel, que mi niña cumple tres años. -Querrá usted decir tres velas. -No, dos son suficientes, la niña todavía no sabe contar.

El daltónico y el semáforo en rojo

Un conductor se salta un semáforo en rojo y un guardia civil lo para y le dice: -Oiga, usted es un animal. ¡Se ha saltado el semáforo en rojo! -Oh, bueno... es que soy daltónico. -¿Y eso qué tiene que ver? ¿Es que en Daltonia no hay semáforos o qué?