Los indios que se acercan al fuerte

En un fuerte del Lejano Oeste, el centinela avisa de que se acercan muchos indios montados a caballo. -¿Vienen en son de paz o de guerra? -le pregunta el capitán del fuerte. -¡Yo diría que vienen de fiesta, porque van todos pintados!

Un piojo llora en la cabeza

En una cabeza, un piojo se encuentra a otro que está llorando. -¿Por qué lloras? -le pregunta. -No pasa nada, es que me ha entrado champú en los ojos...

Un paseo por el desierto

Un elefante y un ratón está dando un paseo por el desierto. El ratón le dice al elefante: -¿No te importa que camine bajo tu sombra media horita? ¡Después, si quieres, podemos cambiar!

Incendio en la jaula del oso

En un zoo, dos jirafas están hablando y una le dice a la otra: -¿Te enteraste de que ayer incendiaron la jaula del oso? -¡No me digas! ¿Y ya se sabe quién lo hizo? -No, pero se sospecha de la llama...

El loco curado y la gallina

Un loco se ha pasado un año en el manicomio porque se creía que era un grano de trigo. Al final se cura y le dan el alta. Cuando llega a su casa ve una gallina y se echa a temblar. -¿Y ahora qué te pasa? -le dice su mujer-. ¡Si ya sabes que no era un grano de trigo! -Yo sí que lo sé. Pero ¿lo sabe la gallina?

Esperando a que la casa pase

Un policía observa a un loco que lleva tres horas sentado en el mismo banco y le pregunta: -A ver, ¿se puede saber qué estás haciendo tanto rato en este banco? -Es que me he enterado de que la tierra gira, ¡y estoy esperando a que mi casa pase por aquí.

Buscando a Fernández en Valencia

Un tipo bastante tonto llega a la estación de Valencia, baja del tren, se dirige al jefe de estación y le dice: -¡Disculpe, estoy buscando a un amigo mío que se llama Fernández! El jefe de estación se ríe y le dice: -Pero ¿usted sabe la cantidad de Fernández que hay en Valencia? ¿Cómo pretende que los conozca a todos? El tonto replica: -¡No, no es necesario que los conozca a todos, me basta con que conozca al que yo estoy buscando!

El juez que no entendía la orden

Un juez de atletismo le dice a otro: -Para dar la salida de la carrera bastará con que dispares un tiro con esta pistola, ¿de acuerdo? Y el otro le responde: -¡Pues claro que lo he entendido, no soy tonto! Lo que no me has dicho es a que atleta tengo que disparar...

El perro de ocho patas

Un chico más bien obtuso le dice a su compañero de clase: -¿Sabías que mi perro tiene ocho patas? -No puede ser, eso es imposible! -Te digo que sí... cuenta, si no: dos delante y dos detrás; dos a un lado y dos al otro... ¡En total, ocho!

El abuelo y la jaula de leones

Un señor le cuenta a su amigo: -En mi familia todos somos valientes. Mi abuelo entró él solo en la jaula de los leones. -¡Madre mía! ¡Seguro que cuando salió de la jaula se hizo famoso! -¿Y a ti quien te ha dicho que salió?

Pepe quería ser médico

Pepe: -¡A mí me hubiera gustado ser médico! José: -¿Con esa cara? ¡Tú más que a médico, como mucho habrías podido llegara veterinario! Pepe: -Ah, ya lo entiendo, tú hubieras querido que fuera veterinario para que te curase gratis.

Pinocho visita el zoo con su clase

Pinocho va con toda su clase de excursión al zoológico, y cuando llegan a la zona de los elefantes, le dice a su profesora: -¡Ajá! ¿Lo ve, señorita? ¡Parece que no soy el único que dice mentiras!

El pastor y la lluvia en el prado

Un rebaño de ovejas está paciendo en un prado cuando de pronto se pone a llover. El pastor reacciona de inmediato y ordena a su hijo: -¡Lleva las ovejas al establo, rápido, que la lana se encoge con el agua!

La canguro y los niños traviesos

Una señora, madre de dos niños más malos que la peste, está a punto de salir de casa, y le pasa un número de teléfono a la canguro: -Éste es el número de mi madre, que es donde estaré esta noche, por si les pasara algo a los niños. La canguro pone cara de resignación y le pasa otro número a la madre. -Aquí tiene el número de mi madre... porque lo más probable es que me pase algo a mi...

Los gemelos avaros y la maquinilla

Había una vez dos hermanos gemelos muy muy avaros, terriblemente avaros. A los veinte años, uno de los dos se fue a América. Treinta años más tarde, regresa y abraza a su hermano. El recién llegado se lo queda mirando y le dice: -¡Hermano mío! ¡Es increíble! ¡Cómo te ha crecido la barba! ¡La tienes larguísima! -Hombre, ¿y qué querías? Cuando te fuiste te llevaste la maquinilla de afeitar...

La bebida de los koalas y el jersey

¿Sabes cuál es la bebida favorita de los koalas? ¡La Coca-Koala! ¿Sabes cuantas ovejas se necesitan para hacer un jersey? Hombre, pues dependen de lo buenas que sean tejiendo.

Dos vacas hablando en el prado

Dos vacas están pastando en un hermoso prado de hierba fresca bajo un espléndido sol. La primera vaca arranca un manojo de hierba con los dientes, lo mastica satisfecha y dice: -¡Muuuu! La otra, al oírla exclama: -¡Qué cosa: me acabas de quitar la palabra de la boca!

El tacaño pregunta por el consumo

Un vendedor de coches está tratando de venderle un automóvil a un tipo agarradísimo. -¡Cuánto consume este coche? -le pregunta el tacaño. -Un litro de gasolina cada diez kilómetros -dice el vendedor. -¡Uf, es muuucho, demasiado! ¿Y este otro coche? -pregunta el avaro. -¡Éste consume una cucharada de gasolina cada diez kilómetros! -explica el vendedor. -Hummm -masculla el avaro-, pero ¿una cucharada sopera o una cucharada de café?

Dos niños ven un cerdo volando

Dos niños ven de repente un cerdo volando por el cielo, y uno le dice a otro: -Pues cuando mi madre dijo el otro día que el jamón estaba por las nubes... ¡no me imaginaba esto!

La colecta para la piscina del vecindario

Un tipo muy avaro oye que llaman a la puerta. Una señora dice: -¡Buenos días, estamos haciendo una colecta para la nueva piscina del vecindario! -Ah, yo también quiero contribuir. ¡Espere un momento, que le traeré un cubo de agua lleno a rebosar.