Son las tres de la mañana. El hospital está silencioso. De pronto, los enfermeros meten dentro a una pareja tiernamente enlazados. Evidentemente, el hombre no tiene intención de separarse. El médico de guardia le pregunta a los enfermeros: -¿Dónde los encontrásteis? -¡Sobre la acera, frente a su casa! -¡Podrían ir a hacer esto a otra parte! -exclama el médico. Entonces el hombre, sin desprenderse de la mujer, pero rojo de ira, grita: -Es muy fácil de decir, pero ¿cómo subiría usted las escaleras en esta posición?
La mamá está regañando a su hija, de 15 años, que lleva una falda cortísima. -¿No te da vergüenza ir así por la calle? -¡No, mamá! -Piensa en las consecuencias. Si tuvieses que agacharte se te verían las bragas... -Ah, si es por eso, no debes preocuparte, ¡nunca llevo bragas!
En la sinagoga local se ha organizado una lotería para recoger dinero para la construcción de un nuevo templo. Se anuncia el número correspondiente al tercer premio, y al ganador le toca un estupendo televisor de color. Luego, anuncian el segundo ganador. Es el señor Leví, que se acerca a la mesa de los premios. Y podéis imaginaros su sorpresa cuando se entera de que le ha tocado una tarta hecha en casa. -¡Una tarta! ¿Y quien quiere una tarta? Me he gatado quinientos dólares en boletos. El tercer premio es un televisor... ¡Y me dan una tarta! ¡No la quiero! -¡Sssschhh! -le aconseja el hombre que está cerca de él- La tarta ha sido preparada por la mujer del rabino. -¡Y un culo a la mujer del rabino! -protesta el señor Leví, -¡Sssschhh! -continúa el otro-. ¡Ese es el primer premio!
El cura del pueblo se compra una calculadora. Cuando confiesa a los vecinos hace la cuenta de la penitencia con la calculadora. Llega un chaval y le dice: -Padre, le he metido la puntita a mi novia... -¡Pues ve y métesela entera, que mi calculadora no saca decimales.
Una colegiala se va a confesar: -Padre, he cometido pecados solitarios... -¿Cuántos hija? -Se pueden contar con los dedos de la mano, ¡aunque ésta no se la voy a enseñar: se cuenta el pecado... pero no se enseña a la pecadora!
Con gran preocupación, Pepito le pregunta a su maestro: -Profesor, ¿las chicas ladran? -¡Por Dios, qué locura! -Pues tendré que ir al oculista -responde Pepito-. Se lo he vuelto a hacer a la perra.
Un hombre de cierta edad pide al médico que le proporciona una inyección porque esa noche espera a una chica preciosa, y tiene miedo a fracasar. Una semana más tarde, el médico encuentra a su paciente, y le pregunta si la inyección tuvo éxito. -¡Fabuloso: tres veces! -Le felicito. Pero ¿por qué lleva el brazo vendado? -Sabe, doctor, es que la chica no vino...
En la consulta médica. -Mire, doctor, es que me ha salido un grano en el pene y no sé qué hacer. -No se preocupe usted, hombre. Para que el grano le baje, meta el pena cada noche en un vaso de leche durante media hora. Al cabo de unos días el experimento funcionaba. Pero una noche fue descubierto por su esposa. -Anda, Mariano, no sabía que tuvieras que recargarla como las estilográficas.
Un cateto acude al hospital, a operarse de apendicitis. Llega una auxiliar, de éstas que tienen una figura de violín que no se puede aguantar, y le dice: -Oiga, señor, quítese los pantalones, que le vamos a afeitar. -¿Cómo dice?, ¿qué me quite los pantalones? -Sí, hombre, sí; usted tranquilo, que no le pasará nada. Se baja los pantalones y la auxiliar le coge lcon los deditos el pizarrín y empieza allí a darle con la maquinilla. Cuando llevaba un rato, dice el cateto: -Zuéltela ya, que no ze cae.
El ama de cría está sentada en el parque con su amorcito, el cabo de artillería. Desde el cochecito, el pequeño observa al ama y, mientras el joven apasionado extiende la mano para tocar un pecho de la hermosa chavala, exclama: -¡Eh, tú, quita las manos de mi merienda!
Una señorita acude al médico muy alarmada, ya que orina por cuatro finos agujeros. El facultativo la examina. -Doctor, ¿es peligroso? ¿Puedo saber la causa? -Sólo tiene que fijarse en la bragueta de su novio: ¡seguro que le falta un botón!
Don Jacobo va al médico para que le cure su impotencia. -Ahora disponemos de una nueva terapia que es estupenda. Es un tratamiento a base de pan. Don Jacobo va a la panadería más próxima. -¡Deme cinco kilos de pan! -Pero, don Jacobo, si usted solo... ¡Se le va a quedar duro! -¡Eso es precisamente lo que estoy buscando!
Después de 30 años viviendo solo en la selva, con los monos como única compañía, y los agujeros de los árboles como único elemento adecuado para el placer sexual, resulta que un buen día Tarzán y Jane se conocieron. Jane vio por primera vez a Tarzán mientras él practicaba vigorosamente el acto sexual en el agujero de un árbol. Jane quedó sobrecogida por la imagen y en seguida se ofreció a Tarzán. La joven dama se tumbó sobre el césped, desnuda, y de par en par, esperando la acción de Tarzán. El hombre mono lo que hizo fue tomar carrerilla, arrancar y pegarle a Jane una gran patada ahí mismo... Jane, medio llorando, gritó: -¿Por qué has hecho eso, estúpido? A lo que Tarzán respondió: -Yo siempre comprobar si haber ardillas.
Helen se queja ante su médico de que se ha casado con un hombre demasiado viejo, por lo que su matrimonio aún no se ha consumido. El doctor decide proporcionarle algunas píldoras estimulantes de la virilidad. Y ella se marcha, prometiendo tener al médico informado de los resultados del tratamiento. Una semana más tarde, vuelve al consultorio, y reconoce: -Doctor, esas píldoras son portentosas: cuatro días seguidos, mañana y tarde! -Realmente es una considerable mejoría -admite el galeno. Y ella remacha: -¡Ya lo creo que sí! ¡Fíjese, doctor, que ayer inclusofueron 3, justo antes de morirse.
Furioso, un marido sujeta al amante de su mujer por el cuello y le grita: -¡En la cama con mi esposa! ¡Eso no me gusta nada! -Francamente, a mí tampoco. El marido, rojo de ira, chilla. -¡Se lo voy a hacer pagar! -Ya he pagado, ¡y bastante más de lo que ella valía!
-Papá, papá, ¿qué es un colega? -Es un señor que hace las mismas cosas que otro. -Oye, pues entonces el repartidor de butano es un colega tuyo, porque hace con mamá las mismas cosas que tú.
Un señor que va por la calle se encuentra a una señora y le dice: -Señorita, ¿sí o no?. -¿En su piso o en el mío caballero? -¡Si vamos a empezar a discutir, será mejor que lo dejemos!
Una chica excitante quiere subir al autobús. Lleva una falda corta d con cuatro botones atrás. No puede subir. Se abre el botón... no puede. El segundo... no puede; el tercero... no llega hasta arriba. Un chico detrás de ella la empuja hasta arriba. -¡Usted es un insolente, sinvergüenza! -se encara al joven, dispuesta a arañarle. -¿Sinvergüenza yo? ¡Ya es el tercer botón que usted me abre de la bragueta ...!
-Quería preguntarte si tu mujer cuando hace el amor grita. -Fíjate si gritará que la oigo desde el bar.
¿En que se parecen una niña de 8 años, una chica de 20 y una mujer de 60? -A la niña la acuestas en la cama y le lees un cuento. A la chica le intentas contar un cuento para acostarte con ella. La mujer te dice que te dejes de cuentos y que vayas a cama acostarte con ella.