La señora pide cien euros a su marido

Una señora, le dice a su tacaño marido: -Pedro, dame cien euros, que tengo que comprarle a nuestro hijo ropa nueva para sacarlo de paseo. -Con esto no tengo bastante y no podré sacarlo de paseo. -Pues cómprale una gorra y asómalo por la ventanilla del coche.

La vaca en el jardín del tacaño

En las afueras de la ciudad una señora ve que una vaca ha entrado en su jardín, y se está comiendo sus flores y corre a decírselo a su esposo -que era muy tacaño-. -¡Cariño! Una vaca ha entrado en nuestro jardín y se está comiendo las flores. Y el esposo tacaño, le responde: -Ordéñala enseguida, y después la echas.

Dos comerciantes y sus seguros

Dos comerciantes que estaban de vacaciones en un lujoso Hotel en una isla del Caribe, habían entablado una conversación. Uno de ellos le dice al otro: -Pude venir aquí gracias a mi póliza de seguros. Cobré un millón de euros por un incendio. -Mi caso es parecido -dijo el otro-. A mi me pagaron algo más por las pérdidas sufridas en una inundación. Tras un breve silencio, el primer hombre preguntó: -Bueno, ... ¿y como se hace para provocar una inundación?

El granjero y el inspector

En una granja, aparece un inspector para hacer una revisión: -¿Y puede usted decirme qué da de comer a sus animales de granja? -¡Ah! Pues yo les doy judías, arroz, carne, pollo, verduras... lo mejor de lo mejor. -Pues le vamos a poner una multa grandísima, porque no hay derecho que sus animales coman tanto, mientras en el mundo se mueren miles de niños de hambre. Otro día, aparece un periodista: -¿Podría hacerle una entrevista para nuestra revista de ganadería? -Cómo no. -La primera pregunta: ¿Qué le da usted de comer a sus animales? -¡Ah! Pues lo más barato que encuentro: las sobras de la comida, panes secos, etc. -Pues no sé cómo no le da vergüenza. No hay derecho que alimente tan mal a sus animales... Ya verá lo que vamos a decir de usted... Al día siguiente aparee otro periodista: -¿Podría hacerle una entrevista? -¡Por supuesto! -responde el granjero -¿Qué es lo que le da de comer a sus animales? -Pues mire, yo les doy 10 euros a cada uno y que se compren

El hotel caro en Barcelona

-¡Cuánto te habrás divertido en Barcelona! -No salí de la habitación del Hotel, ni una sola vez. -Pero, ¿por qué? -Es que la habitación costaba carísima y no iba a malgastar el dinero...

La viejecita y el contrabando

Una viejecita cruzaba todos los días la frontera en una bicicleta, cargada con un saquito de arena Al guardia de frontera no le tardaron en entrarle sospechas y le preguntó a la viejecita: -¿Qué lleva en ese saco? -Sólo arena, señor. El guardia vació el saco, y vio que sólo contenía arena. Intrigado, un día le dijo a la viajera: -Prometo no detenerla, ni decir nada en comisaría, pero por favor dígame: ¿Lleva contrabando o no? -Sí -respondió la anciana. -¿Qué lleva? -Bicicletas.

Los niños presumen de lo que ganan sus familias

El niño de un banquero dice: -Mi padre se sienta en un sillón grande y cómodo, no hace nada y gana 3.000 € por hora. El nieto de un abogado dice: -Mi abuelo sólo habla con la gente y gana 5.000 € por hora. El sobrino de un sacerdote dice: -Mi tío habla 20 minutos, una vez a la semana, y cuatro personas tienen que ayudarle a recoger el dinero.

Quince gramos de jamón y el camión afuera

Un señor muy, pero muy tacaño entra en una tienda de víveres y le pide al charcutero: -Señor, ¿me pone 15 gramos de jamón? Y el charcutero, con mala cara, le responde: -¿Quiere que se lo envíe a casa? -No, gracias -responde el hombre tacaño-, tengo afuera el camión.

Los tacaños y la Cruz Roja en el tren

Va un matrimonio muy tacaño en el compartimiento del tren, y a mitad de viaje el tren descarrila espectacularmente. La puerta del compartimento se queda atascada, pero la pareja sólo sufre leves rasguños; por el pasillo se oyen gritos, pasos acelerados, golpes de metal... De pronto, alguien intenta abrir la puerta del compartimiento y, al ver que está cerrada, llaman insistentemente mientras dicen. -¡Abran rápido! Somos de la Cruz Roja! El marido ira a su mujer, y contesta a través de la puerta. -Perdone, pero nosotros ya hemos dado nuestra colaboración.

El viejo comerciante judío en su lecho

Está un viejo comerciante judío, tirado en la cama, muriéndose y alrededor está toda su familia. -¿Estás aquí, Gladys, mi querida esposa? -Sí, cariño -responde la mujer afligida. Tras un breve silencio, el enfermo prosigue: -¿Y tú Viviana, mi honrada hija? -Sí, papá -contestó Viviana acariciándole la mano. -¿Y tú Alejandro, mi fiel primogénito? ¿Dónde estás? -Aquí, aquí -contesta el hijo. Entonces el viejo hace un gesto de enfado y murmura: -Y si todos están aquí, ¿quién diablos está supervisando la Empresa?

El asalto al tren en Arizona

Un tren en Arizona fue asaltado por unos bandidos, que se apresuraron a vaciar los bolsillos de todos los pasajeros. Uno de éstos era un viajante de comercio que, al ser registrado, resultó que llevaba doscientos dólares. Rápidamente separó cuatro billetes del fajo, y entregó sin demasiadas historias el resto al atracador. -Pero ¿qué diablos hace usted? -preguntó el atracador, apuntándole con su revólver. Rápida llegó la contestación: -¿Es que me va a negar usted un descuento del diez por ciento en un negocio de pago al contado como éste?

Obama, Putin y Merkel en el avión

En un avión está Obama, Putin y Merkel. Obama dice: yo tiraré un billete de 20 dólares para hacer feliz a una familia. Luego dice Putin: -Yo tiraré dos billetes de 10 dólares para hacer feliz a 2 familias. Luego Merkel: -Yo tiraré 4 billetes de 5 dólares para hacer feliz a cuatro familias. Luego dice el piloto: -¿Por qué no se tiran ustedes 3 para hacer feliz a todo el mundo?

Pesadilla con un millón de euros

-¡Qué pesadilla he tenido esta noche! Soñé que ganaba un millón de euros. ¡Qué horror! -¿Por qué? -Porque desperté justo a la hora en que me iban a pagar.

El cliente que no traía dinero

-¿Cómo le voy a pagar si no traigo dinero? -¿Por qué no me lo dijiste antes de pedir? -Porque cuando llegué estaba usted de buen humor, y no quería que lo perdiera.

El que no trabaja para hacerse rico

-¿Y tú por qué no trabajas? -Porque quiero hacerme rico. -¿Rico sin trabajar? -Claro. ¿No ves que los que trabajan nunca tienen tiempo para ganar dinero?

Los treinta euros y el tiempo

-Eh, oye, ¿qué pasa con los 30 euros que me debes? ¿O es que ya se te ha olvidado? -No, qué va, pero por favor, dame un poco más de tiempo. -¿Para pagarme? -No, para olvidarlo.

El médico, el guardia y la receta

Un médico viajaba con su hijo y por exceso de velocidad, le paró el guardia de tráfico. Al llegar a casa el niño dice a su madre: -Fíjate, un señor de uniforme paró a papá, ¡y le dio una receta!

Los precios de la frutera

La madre de Pepito va al mercado y se escandaliza con los precios del puesto de frutas. -¡Qué barbaridad!, esto no hay quien lo entienda. -Pues mis precios son los más baratos -exclama la frutera-. ¡Compare, compare! -¿Que compare con qué? -Con los precios que voy a poner la próxima semana

La señora paga con cincuenta euros

Una señora sube al autobús, no tiene cambio y le da un billete de 50 euros al conductor. Este, para vengarse, decide darle la vuelta en monedas, hasta que le llena las palmas de las manos. Entonces dice la mujer: -Me ha dado de menos. Hágame el favor de volver a contarlo.

Declaración en la aduana tras la vuelta

Al regreso de un viaje de placer alrededor del mundo, durante el cual un individuo ha derrochado todo su capital, le preguntan en la aduana: -¿Tiene usted algo que declarar? -Sí, me declaro en quiebra.