Dos gatos callejeros se encuentran en un cruce: -¡Hola! ¿Viste qué apagón más espectacular hubo ayer por la noche? -La verdad es que no -responde el otro-. ¡En mi zona estábamos todos a oscuras!
Un delfín chiquitín le pregunta a su madre: -Mamá, ¿está muy lejos América? Y la madre le responde: -¡Calla, niño, y sigue nadando.
Una señora entra en una tienda de animales y ve un loro que le gusta. El comerciante le explica que el pájaro en cuestión no puede hablar porque tiene anginas. La señora, que es un poco desconfiada, insiste en hacer hablar al loro, hasta que este, ofendido, le suelta: -Señora, no insista: ¡estoy enfermo y hoy no pienso trabajar!
Un señor telefonea al médico: -¡Doctor, mi esposa está convencida de que es un avión! -¡Caramba -exclama el médico-, pues tráigala a la consulta cuanto antes! -¡Doctor, no sé cuándo podrá venir. Ahora mismo está en vuelo... ¡además, en el aeropuerto hay mucha niebla y a lo mejor la hacen desviar hacia otra ciudad!
Una padre primerizo está solo en casa con su hijito enfermo. Llama al médico: -¡Doctor, doctor, mi hijo tiene cuarenta de fiebre! El médico acude a toda prisa y cuando llega lo primero que hace es ponerle el termómetro al niño. -¿Por qué me ha dicho que estaba a cuarenta? ¡Tiene treinta y seis con cuatro! -Pues claro, ¿y cuánto son treinta y seis más cuatro? Pues cuarenta, ¿no?
Un hombre que llevaba años visitando al psiquiatra porque estaba convencido de que era un perro vuelve a la consulta. -¡Felicidades -le dice el psiquiatra-, ya está curado! El paciente suspira aliviado y exclama: -¡Qué bien, estoy tan contento que no puedo dejar de mover el rabo!
Un médico regaña a su paciente porque está muy obesa: -¡Señora, le dije que sólo hiciera una comida en todo el día! -¡Pero si es lo que he hecho, doctor! -le responde ella. -¡Sí señora -replica él, furioso-, pero no me refería a que se pasara todo el día comiendo sin parar!
Un reportero entrevista a una señora muy anciana el día que cumple cien años. -Dígame, señora, ¿cuál es el secreto de su longevidad? Ella le responde con una sonrisa pícara: -Todo consiste en no tener prisa...
-Oye Juan ¿tú sabes que hacen 100 negros parados enfrente de una pared blanca? -Pues no, no lo sé. -Un código de barras.
En el hospital hay un tipo vendado de pies a cabeza. Está tan grave que nadie alberga esperanzas. A su alrededor hay diez médicos examinándolo, y todos están de acuerdo en que su caso no tiene remedio. Sin embargo, el enfermo se recupera de pronto, vuelve en sí y abre los ojos. Al ver toda aquella cantidad de médicos que lo rodea, exclama: -¡Pero qué hace aquí tanto idiota junto! Uno de los médicos comenta, sorprendido: -¡Es increíble! ¡Nos ha reconocido!
En la consulta del dentista se oye un grito desgarrador: -¡Aaaaaaay! El dentista regaña al cliente: -¿Quiere usted hacer el favor de comportarse, señor mío? ¡Aún no le he tocado ningún diente! -¡Puede que no me haya tocado un diente, pero ya lleva un buen rato pisándome el pie!
Dos amigas se encuentran por la calle, y una le explica a la otra: -Me acaba de visitar mi nuevo doctor. Tú también tendrías que ir a su consulta... ¡Te encantará! -Te agradezco la recomendación -le responde la otra-, pero, afortunadamente, no me hace falta. ¡Me encuentro la mar de bien! -¡Piensa -insiste al primera- que es tan bueno que, si se lo propone, seguro que a ti también te encuentra alguna enfermedad!
Una chica regresa a casa tras el examen de conducir: -¿Qué tal ha ido? -le pregunta su madre. -Bien, yo diría que bastante bien. ¿Y qué te ha dicho el examinador? -Hum, está en el hospital, en estado de choque...
Dos ancianos, marido y mujer, van a restaurante. El viejecito pide: -¡De primero una sopita y de segundo un bistec a la plancha! -¿Y usted, señora? -pregunta el camarero. -Para mí, al revés: ¡bistec a la plancha de primero, y después la sopita! -Pero ¿no sería mejor que los dos empezasen por la sopa y después se comiesen bistec? Los dos viejecitos sueltan un suspiro y le responden: -Sí, claro, pero hemos de hacer turnos... sólo tenemos una dentadura postiza para los dos...
-¡Doctor, doctor, doctooor! ¡Me he engordado setenta kilos! -No se preocupe, señora -la tranquiliza el médico-. Y ahora abra la boca y diga muuuuu...
Un médico visita a su paciente. -¿Qué, cómo le ha ido el remedio que le di para el resfriado? -Hombre, así, así... -¿Cómo es eso? ¿Ya se toma el zumo de naranja después del baño caliente? Y el paciente le responde: -¿Sabe qué pasa, doctor? Que después de beberme toda el agua del baño caliente, el zumo ya no me entra...
Una viejecita va al hospital. La enfermera le da una hoja de papel y le dice: -¡Señora, escriba aquí cuántos años tiene! -¿Quiere que escriba mi edad? -Eso mismo. Viendo que la anciana vacila, la enfermera suspira y le dice: -¡Escriba, señora, escriba, que cuanto más tiempo pase, más empeorará la situación!
Juanito le dice a Pepito: -¿Sabes? ¡He descubierto una medicina milagrosa para la memoria... -¡Caramba, qué bien! ¿Cómo se llama? -Hum... ¡Ahora mismo no me acuerdo!
Un médico le pregunta a su paciente: -¿Qué tal, cómo se encuentra? -Escuche, doctor, ¿por qué se cree que he venido? Eso tendría que decírmelo usted, ¿no?
Un señor lleva su perro al veterinario porque está lleno de pulgas, y el doctor le receta un reconstituyente. Extrañado, el señor le dice: -Doctor, ¿Está usted seguro de que no se ha equivocado? -No, señor: ¡con todo lo que tendrá que rascarse, su perro necesitará mucha energía!