Escúcheme bien, amigo mío: su salud es muy escasa. De hoy en adelante, va a tomar muy poco alcohol y como máximo cinco cigarrillos al día. ¿Y cómo anda sexualmente? -Tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes. El miércoles tendrá que borrarlo de la lista. -¡Imposible! ¡Es el único día que estoy en casa... Mi esposa me mataría!
Un hombre va por la calle andando con pasos muy inseguros. -¡Estoy convencido de que ese individuo sufre de reuma! -dice un médico. -Estás confundido, coleta. ¡Yo me inclino por diagnosticarle una sífilis! Como no se ponen de acuerdo, los dos médicos deciden ir a preguntar al pobre hombre. -Perdone, señor, nosotros somos doctores. Yo estoy seguro de que usted sufre reuma, y mi colega dice que usted tiene sífilis. -Pues yo creo que los tres estamos confundidos -contesta el hombre. -¡¿Los tres?! -Sí, los tres. Yo creía que era un pedo... ¡y me he cagado!
Un niño observa ávidamente a sus padres por el ojo de la cerradura. De pronto se vuelve y exclama: -¡Joder! Y luego me dicen a mí que no meta el dedo en la nariz!
Don Jacobo va al médico para que le cure su impotencia. -Ahora disponemos de una nueva terapia que es estupenda. Es un tratamiento a base de pan. Don Jacobo va a la panadería más próxima. -¡Deme cinco kilos de pan! -Pero, don Jacobo, si usted solo... ¡Se le va a quedar duro! -¡Eso es precisamente lo que estoy buscando!
Interrogado un náufrago sobre sus peripecias, reconoció con naturalidad. -En realidad hay poco que contar. Naufragamos una joven pasajera y yo, que era el contramaestre. Los dos fuimos a parar a una isla desierta, donde permanecimos cinco años alimentándonos de la caza y de la pesca. Hace unos pocos días pasó un barco y nos recogió a los nueve.
Marido y mujer, ya no muy jóvenes, están en la cama. Y ella, en un momento de apasionamiento, exclama: -¿Te acuerdas, querido, de nuestra primera noche? Yo fui muy tímida y arisca al ofrecerte todo de mi misma... -¿Todo? -preguntó él con un tono burlón. -Bueno, todo lo que habían dejado los demás...
El más conocido borracho del barrio se dirige tambaleante hacia su casa. Es un sábado por la noche. Se da de bruces con el cura párroco, que le pregunta qué es eso tan voluminoso que lleva en el bolsillo del abrigo. -Es agua bendita -contesta piadosamente el culpable. El cura le extrae la botella, la olfatea y anuncia severamente que contiene coñac. -¡Sea para la gloria de Dios! -grita entonces el borracho. ¡¡Acaba de producirse un milagro!!
El cura desde el púlpito vocifera: -¿Quién de vosotros ha cometido pecado mortal manteniendo contacto entre hombres y mujeres? Tres cuartas partes de los asistentes se ponen de pie. -¿Quién de vosotros ha cometido doble pecado mortal, hombre con hombre? Varios hombres se ponen de pie. -¿Quién de vosotros ha cometido triple pecado mortal, mujer con mujer? Algunas mujeres, llorando, se levantan. Sólo queda un jovencito sentado, el cual, tímidamente dice: -Padre... Yo he cometido pecado mortal conmigo mismo.
Carlitos le pide a su madre un euro para un viejecito. -Está bien, cógelas del monedero. ¿Qué hace ese viejecito? -Mira, mamá el pobre se gana la vida vendiendo helados...
En un autobús lleno a más no poder, un tío empieza a sobar descaradamente los pechos de una señora. Y ésta, visiblemente turbada, exclama: -Oiga, ¿no podría meter la mano en otro sitio? -¡Señora... no me tiente, no me tiente...!
Una chica quiere casarse con el hijo del vecino; pero su padre la desanima secretamente diciéndole: -No puedes casarte con él. No se lo digas a tu madre, pero es hermanastro tuyo. Lo mismo sucede con otros dos pretendientes; y, al fin, la chica se da cuenta de que a ese paso o podrá casarse con nadie del país. Y confía su problema a su madre. -Hija mía , déjate de preocupar, ¡si él no es tu padre!
En una ciudad de provincias se declara una epidemia que obliga a todo el mundo a matar a los loros. Una vieja solterona tiene un hermoso ejemplar, y trata por todos los medios de salvarlo. PEro los vecinos la denuncia. Cuando la policía y el inspector de sanidad llegan a la casa, ella coge al loro y se lo mete debajo de la falda. Los recién llegados no la creen, y la amenazan: -Señorita, no lo niegue y entréguenos al loro, ¡o la llevamos a la cárcel! -Pero, ¿qué dicen ustedes? ¿Acaso van a dudar de mis palabras? Y en eso que se escucha una voz bajo de la falda: -¡Crean en mis palabras, por favor ...! ¡No me importa morir, pero sáquenme de este túnel maloliente ... !
El conductor del autobús conversa con una pasajera sordomuda, que en cierto momento se lleva un dedo a la nariz. Entonces, él se lleva dos dedos, después se señala al seno y a los genitales. Ella se señala a las nalgas. Más tarde, al final de la línea, un pasajero curioso pregunta al conductor el significado de la conversación silenciosa. Y el responsable del autobús le contesta: -La mujer me ha preguntado si el precio del billete era de cincuenta céntimos y yo le he dicho que sesenta. Después, le he preguntado si tenía que bajar en la parada de la lechería o en la fábrica de pelotas, y ella me ha respondido que iba a bajarse en la parada de la central del gas.
En la parada del autobús, un chico se acerca a una chica. -¡Hola! -Hola -le responde ella. -Bueno, tras esta conversación tan acalorada, podríamos irnos a la cama, ¿no? -¡Joder tío, creí que no me lo ibas a proponer nunca!
Un hombre va al médico y dice: -Doctor, todas las noches sueño que soy mujer. -¿Usted tiene familia? -Sí, dos hijos y una maravillosa mujer. Entonces el doctor, preocupado lo examina. Le pone el estetoscopio en el pecho y le pide que diga "mil", a lo que el hombre dice "mil" con voz varonil. Hace lo mismo por la espalda y nuevamente dice "mil". Finalmente se pone un guante esterilizado y le introduce un dedo en el ano y le pide que diga "mil". El hombre dice: -Uno, dos, tres...
Siempre cuando un Jefe de Estado llega al Cielo, Dios se pone de pie para darle la bienvenida. Tan sólo cuando llegó Franco no se levantó. San Pedro se acercó y le dijo: -Padre Eterno, ¡es el Generalísimo de España! ¿Por qué no se levanta como hace con todos los demás Reyes y Jefes de Estado? -¡Jamás con éste... Si me levanto, seguro que se sentará en mi trono para siempre.
Dice un niño a su maestro: -Cuando sea mayor, me casare´con una mujer hermosa. -¡Claro, no seas tonto! ¿Quién va a casarse con un hombre? -Mi hermana, profe.
-Dígame jovencito, ¿cuántos huesos tiene el cuerpo humano? -¡Doscientos ocho, profesor! -No, joven, son doscientos siete. -Es que acabo de tragarme uno de ciruela.
El alumno llega tarde a clase y el profesor vuelve a llamarle la atención: -¿Qué pasa contigo, Paco?, ¿se puede saber por qué llegas tarde otra vez? -Porque me caí del autobús. -¿Ah, sí? No creo que hayas tardado tanto en caerte. -Es que me caí muy despacito, muy despacito.
Un niño gitano va corriendo alocadamente por la calle y tropieza con un señor, y este le pregunta: -¿Dónde vas tan aprisa? -A mi casa, para que mi madre me dé una paliza. -¿Y para una paliza corres tanto? -Es que si no llego pronto, me la dará mi padre.