El niño que cuenta con una mano

Un niño pequeño le dice a su tía: -¡Tía, tía, ya sé contar con los dedos de una mano! -Ah, ¿sí? A ver. -Mira: un dedo, un dedo, un dedo, un dedo y un dedo

La excusa del abuelo muerto

Le dice un niño a la señorita Pepita: -Profe, esta tarde no podré venir a clase porque se ha muerto mi abuelo. -Hace quince días que me dijiste lo mismo. -Sí, vale, pero es que sigue muerto.

Un niño pide un caramelo a otro

Un niño está comiendo caramelos; se le acerca otro y le dice: -¿Me das un caramelo? -Toma. -¿Tienes más? -No, tengo menos

Los gallegos y las manzanas

-¿Sabes por qué los gallegos se niegan a comer manzanas? -No, ¿por qué? -Porque no quieren contraer el Sidra.

El paciente que se cree un gato

El doctor Tilla está visitando a un paciente un poco ido de la cabeza que se cree un gato. -¿Desde cuándo tiene esa obsesión de ser gato? -Desde muy cachorro doctor.

Cómo castiga a sus hijos

-¿Usted maltrata a sus hijos? -Cuando se portan mal les doy o tres patadas, pero sin gritarles ni maltratarlos, ¡ojo!

El cura y los patos bígamos

Era un tipo que le dice al cura: -¿Verdad señor cura que los patos no son animalitos de Dios? -Hijo mío, todos los animalitos son criaturas del señor. -Pues serán, pero viven en pecado. -¿Por qué dices eso? -¿No se da cuenta señor cura? Son bigamos. -¡Menuda ocurrencia! ¿por qué dices eso? -Sí señor cura, son bigamos: tienen 2 patas.

El pintor gallego y las marcas viales

Había un empresario al que le adjudican pintar las marca viales de la calle y para ahorrar costes contrata a un amigo gallego para que lo haga a mano. El tio se pone manos a la obra y el primer día pinta nada menos que 10 kilómetros, con lo cual el empresario queda super contento. El segundo día sin embargo aparecen tan sólo 2 km y el tercero apenas 20 metros. El empresario mosqueado le pregunta: -¿Pero qué es lo que pasa, en 3 días pasas de 10 kilómetros a 20 metros por día? Y dice el gallego: -Yo más no puedo hacer, cada día el bote de pintura me queda más lejos.

El gallego y el chicle en el avión

Era un gallego que toma el avión y pasa una azafata repartiendo chicles. -Oiga, ¿y esto para qué es? -Para que no tengan molestias en los oídos al cambiar de presión. Todo va bien, y cuando han aterrizado el gallego le dice a la azafata: -Oiga, es que esta es la primera vez que vuelo, ¿cómo me puedo quitar ahora el chicle de las orejas?

El gitano ayuda a su hijo con los deberes

El gitano ayudando a su hijo con los deberes: -Oye papa, ¿tú sabes cuáles son los pueblos nómadas? -Claro que sí. -¿Y cuáles son? -Pues muy sencillo, los pueblos nómadas son los catalanes porque siempre dicen: no te doy si tu no ma das.

El gallego oye las noticias en Inglaterra

Va un gallego de visita por navidad conduciendo en coche por Inglaterra y escucha las noticias: -¡Atención! mucho ojo en la carretera que hay un loco conduciendo en sentido contrario. Y el gallego dice: -¿Cómo que uno? ¡Cientos, pero cientos!

El gallego, la pistola y el amante

Un gallego vuelve a su casa inesperadamente y se encuentra a su mujer en la cama con su mejor amigo. Se va rápidamente a buscar una pistola, mientras dice que les va a matar a los dos, que obviamente están acojonados. Pero cuando vuelve con la pistola al dormitorio, se queda parado en la puerta, apoya el cañón en su sien y cierra los ojos. La esposa y el amante se sienten sin duda alguna aliviados al ver que el marido se va a pegar un tiro, y entonces dice el marido: -Pues no se de que os alegráis, después de suicidarme os voy a matar a vosotros.

El niño que jugaba en la tierra

El pequeño está jugando en el patio cuando su mamá le grita desde la cocina: -No juegues en la tierra... Y el niño se fue a la Luna

El maestro despide a su saltamontes

-Maestro, pronto dejaré el templo, ¿tiene algo que decirme? -Sí, ¡no vuelvas!, mi pequeño saltamontes

El niño y la pelea escolar

Un niño vuelve de la escuela y al entrar en casa la madre se da cuenta que tiene un ojo amoratado, echando sangre y por la nariz, con varios rasguños en la cara y con la ropa toda sucia; señal de que el niño había participado en una pelea. Mientras al madre le curaba las heridas, el niño dijo: -¡Qué manera de pelear, mamá! cuando desafié a Juan la semana pasada y le dije que podía escoger las armas... ¡Caramba! Jamás pensé que iba a escoger a su hermano mayor.

El maestro dejó el kung-fu para el final

-Maestro, ¿por qué ha dejado la enseñanza del Kung-fu para el final? -Para que no me peguen mis discípulos, mi pequeño saltamontes

Cuándo sabré que estoy preparado

-Maestro, ¿cuándo sabré que estoy preparado? -Cuando hayas hervido treinta minutos..., mi pequeño saltamontes

Hice felices a dos personas en vacaciones

La maestra pregunta a sus alumnos: -¿Alguno de ustedes hizo algo, para darle un poco de felicidad a alguien, durante las vacaciones? -Yo hice felices a dos personas maestra -responde un chiquillo-. Fui a pasar unos días a casa de mi hermana, y ella se sintió muy feliz. Y cuando me fui, su esposo se quedó de lo más contento.

Llamada a un número sin teléfono

RIIING!!! RIIING!!! -¿Es el 936395531? -No, aquí no hay teléfono

El hijo médico y la clientela del padre

El viejo médico de provincia, cuyo hijo se ha doctorado en medicina, le confía toda su clientela y parte para unas largas vacaciones. Cuando regresa, pregunta al hijo si ha pasado algo insólito mientras ha estado fuera. -Sí, papá -dice orgullosamente el hijo-. ¡He curado por fin, a la señora Pachote de aquella pesada indigestión que la molestaba desde hacía treinta años! -¡Imbécil! -le grita su padre-. ¿No sabes que ha sido precisamente esa indigestión la que te ha pagado los gastos de la universidad?