Van un tipo y un loro en un avión, y el animal llama a la azafata: -Vamos tontita, tráeme un whisky, y rapidito. -Ahora mismo. El tipo dice: -Por favor, ¿podría traerme un café? -Cuando tenga tiempo señor. De allí a un rato el loro pide otro whisky de malos modos y es atendido inmediatamente mientras que el señor educado no logra su propósito. -Señor loro, ¿cómo lo hace? -Yo la trato mal, para que sepa quien es el macho, quien manda y por eso obedece. El tipo dice: -A ver mugrienta, tráeme de una vez el café que te pedí. Llega el comisario de abordo y los tira a ambos por la puerta del avión. En plena caída dice el loro: -Hay que ser muy macho para ofender a la azafata sin saber volar.
Era un gallego que entró a una tienda del Decathlon y lo hizo totalmente desnudo. Cuando le preguntaron los de seguridad que lo echaron sólo dijo: -Es que en la entrada pone 50% de descuento en pelotas.
El gitano llegó a la farmacia de malos modos y encima berrea: -Dame un condón, rápido. -Por favor, un poco de respeto a los presentes. -Ok, vale tío, pues dame un gorrito para el nene.
La chiquilla en la iglesia se confiesa: -El otro día me encontré a un amigo y tras tomar algo me invitó a dar una vuelta y finalmente lo hicimos. Yo como soy tan frungil acepté -Se dice frágil. -Al día siguiente me encontré a otro amigo en el super y no se como al final acabé en el asiento de atrás de su coche. Como soy tan frungil... -Frágil, se dice frágil. -Y nada, hoy me pasó que me encontré hace un rato a mi novio y poco hablamos y ha estaba encima mía, como soy tan... ¿cómo era esa palabra padre? -Puta, hija mía, puta.
El pobre hombre sufrió un accidente y la mayor consecuencia fue que perdió el pene. Los médicos le dijeron que tenían una buena solución, tan sólo debía elegir su nuevo pene entre el catálogo, que los clasificaba por tamaño y precio. El más pequeño era muy económico, tan sólo 500 euros. El mediano ya se iba a los 3000 euros y el grande a los 6000. El tipo dudaba entre el mediano y el grande y como no se decidía decidió llamar a casa a su mujer. -¿María tú que dices, cuál cojo? -Ay Alfredo, casi mejor coge el pequeño, para lo poco que lo usamos mejor metemos el dinero en reformar la cocina.
Estaban Pepito, Jaimito y Pedrito jugando cuando el primero dice: -¿A qué no sabéis? Mi padre cuando fuma saca el humo por la nariz. Jaimito no se queda atrás y dice: -Pues mi papá cuando fuma lo saca por las orejas. Pedrito muy serio dice: -Pues mi padre fuma a escondidas y por la cola. -¿En serio? Preguntan los 2 al unísono. -Sí, cuando voy al baño veo sus calzonzillos y tiene manchas de nicotina.
Todo iba bien en el nuevo evento de la ciudad, donde tenían pensado premiar al coche número 1000 que pasara, nada menos que con 1000 euros. En esto que viene una familia gitana y la para el guardia de tráfico junto a un reportero. -Hola señor, ha sido premiado con 1000 euros, ¿qué piensa hacer con el dinero? -Puessss la verdad es que ya viendo hora de sacarme el carnet de conducir. La mujer le da un codazo y dice: -Tranquilo agente, mi marido cuando bebe unas cuantas copas no sabe lo que dice. Y la abuela gitana que va detrás: -No, si ya sabía yo que con un coche robado no llegaríamos muy lejos.
-¡Mamá! ¡mamá! ¿los pollos maúllan? -No hijo. -Entonces el gato está en el horno.
Un millonario da una fiesta en una de sus mansiones, y en un determinado momento les dice a los invitados que estaban mirando la piscina llena de cocodrilos: -Os haré una apuesta: el que logre cruzar esta piscina y salir vivo al otro lado ganará todos mis coches. ¿Alguien se atreve? Visto que todos callan dice: -Además de mis coches le daré todos mis aviones privados... Todos callan y dice: -Os daré todos mis coches, aviones y mansiones. Finalmente uno salta a la piscina y todo el mundo observa cómo el tío se defiende de los cocodrilos, les pega patadas para alejarlos y sale lleno de arañazos. El millonario lo felicita y dice: -¿Dónde quiere que le entregue mis coches? -Gracias pero no quiero sus coches. Ya tengo. -¿Y los aviones? -No necesito nada suyo, las mansiones tampoco. Impresionado el millonario pregunta: -Si usted no quiere nada mío, ¿entonces qué quiere? -¡¡¡Encontrar al desgraciado que me ha tirado a la piscina!!!
El revisor del tren le pregunta a un niño bastante crecidito que viaja sin billete: -¿Es posible que solo tengas cuatro años? -Claro que tengo cuatro años. -¿Estás seguro de que no te equivocas? -Segurísimo. Hace cinco años que digo lo mismo.
En su viaje a Nueva York, Manolo compró una televisión para llevársela a su familia. -¿Es que no hay televisores en su país? -preguntó alguien. -Claro que los hay, pero los programas de aquí me gustan mucho más.
Era uno en un bar intentado ligar que, tras vencer su timidez se acerca a una chica y le dice: -¿Tienes fuego? -Mira tío, conmigo estás perdiendo el tiempos, soy lesbiana. -Ah... oye, y ¿qué significa lesbiana? -Pues... esto... mira, ¿ves a esa tía? Pues me gustaría comérmela. -Sabes, creo que yo también soy lesbiano.
Un camarero le dice a un cliente: -Buenas noches, ¿qué desea? -Déme dos botellas de vino. -¿Para usted? -Sí, necesito beber ahora mismo para olvidar. -Pues, si bebe para olvidar, tendrá que pagarme por adelantado.
En un pueblecito un hombre va a confesarse: -Padre, he pecado con una mujer casada. -¡Terrible! ¿Quién es? -No, Padre, no se lo diré. No quiero que se sepa de quién se trata. -¿Acaso la mujer del zapatero? -No, padre. -¿Quizá la mujer del sacristán? -No, Padre. -Ya sé: ¡la mujer del farmacéutico! -No, Padre. ¡Ya le he dicho que no quiero que se sepa de quién se trata! -Entonces, si no me lo dices, tendré que negarte la absolución... El hombre sale de la iglesia y se encuentra con un amigo. -¿Cómo te ha ido? -No me ha dado la absolución el cura; ¡pero dispongo de tres direcciones fenomenales!
Después de 30 años viviendo solo en la selva, con los monos como única compañía, y los agujeros de los árboles como único elemento adecuado para el placer sexual, resulta que un buen día Tarzán y Jane se conocieron. Jane vio por primera vez a Tarzán mientras él practicaba vigorosamente el acto sexual en el agujero de un árbol. Jane quedó sobrecogida por la imagen y en seguida se ofreció a Tarzán. La joven dama se tumbó sobre el césped, desnuda, y de par en par, esperando la acción de Tarzán. El hombre mono lo que hizo fue tomar carrerilla, arrancar y pegarle a Jane una gran patada ahí mismo... Jane, medio llorando, gritó: -¿Por qué has hecho eso, estúpido? A lo que Tarzán respondió: -Yo siempre comprobar si haber ardillas.
Un hombre regresa a su casa superborracho tras una gran juerga nocturna. Frente a la puerta de la calle, llave en mano, pelea y no acierta a abrirla debido a la torpeza producida por el exceso de alcohol ingerido. Desde la ventana de su casas, su mujer le observa. Y al ver que le resulta imposible abrir, solícita y amable le pregunta: -Querido, ¿deseas que tire la llave? A lo que el sorprendido responde: -No, mi vida ... la llave ya la tengo. ¡Tírame el agujero de la cerradura ...!
Un marido, al volver a su casa, descubre a su mujer en la cama con otro. Enfurecido, grita: -¡Desgraciada, te voya a matar... Te haré pedazos! Y después, volviéndose al hombre: -¡En cuanto a ti...! -¿En cuanto a mí? -susurra el hombre, levantándose y exhibiendo un cuerpo de luchador. -En cuanto a ti... Es mejor que se vista usted, no vaya a ser que coja un resfriado.
-¿Tú sabes quién es Einstein? -No tengo ni idea. -El que descubrió la teoría de la relatividad. ¿Sabes quién es Gutemberg? -Es la primera vez que oigo ese nombre. -EL inventor de la imprenta. -Dime: ¿Dónde has aprendido todo eso? -Voy a una escuela nocturna tres veces a la semana. -¡Magnífico! Pero, ¿sabes tú quién es el señor García? -No. -Es el tipo que se acuesta con tu mujer mientras tú estás en la escuela.
Estaban Plácido Domingo y Pavarotti discutiendo sobre quien tenía la mejor voz a lo que Pavarotti dice: -La semana pasada canté en un Santuario y a la Virgen al oírme le salieron lágrimas de los ojos. Plácido Domingo molesto replica: -El otro día en una Iglesia me puse a cantar y de repente vi como Cristo se sacaba los clavos de sus manos y sus pies y se aceró a mi para abrazarme y decirme: ¡Eso si es voz! y no la que tiene el sinvergüenza que hace ocho días hizo llorar a mi madre.
Era un maestro que se enojaba por cualquier cosa, un día le dice a Pepito: -¡Pórtate bien, si no irás a parar al infierno! -Yo creí que ya estábamos en él profe...