Los perros inteligentes de dos pastores

Dos pastores se encuentran en la montaña y empiezan a hablar de sus perros. -¡Caray, te sorprenderías si vieras cuán inteligente es mi perro! -¿Ah, sí? ¿Y qué sabe haber? -le pregunta el otro pastor. -¡Uf, de todo! Verás, cuando ya oscurece y la ovejas han de ir al establo, las acompaña y las encierra, él solo. Después les da agua y pienso. Por la noche las vigila y, además me lava la ropa y una vez al año encala la casa. El otro pastor lo escucha atentamente, pero de pronto se entristece. -Pues yo tenía un perro... Ni te imaginas cómo era. -¿Ah, sí? ¿Y qué le pasó? -¡Murió electrocutado! -¿Por culpa de un rayo? -No, qué va... ¡estaba arreglando el televisor!

La pesadilla de la oca con plumas

Una oca le explica a otra: -¡Uf, he tenido una pesadilla horrible! -¿Ah, sí? ¿Qué has soñado? -Que dormía en una cama con una almohada de plumas blandísima... -¿Y eso es tan terrible? -le pregunta su amiga oca. -¡Ya lo creo: las plumas eran mías!

El imitador y el huevo de gallina

Un imitador se dirige a la platea: -¡Y ahora, querido público, digan un animal y yo lo imitaré! Un señor de entre el público pregunta: -¿Sabe imitar una gallina? -¡Ya lo creo! -exclama el imitador. -¡Pues a ver si es capaz de poner un huevo fresco!

Los animales de América Latina en clase

La profesora le pregunta al alumno: -¿Sabrías decirme el nombre de un animal que viva en América Latina? -¡La llama! -responde el niño sin pensárselo. -¡Muy bien! ¿Y otro animal que viva en la misma zona? -¡Otra llama!

El gorila irrumpe en el té de las inglesas

A las cinco de la tarde, en el porche de una gran mansión colonial de la India, tres señoras inglesas muy elegantes toman el té. De pronto, un gorila surge de entre la jungla, coge a una de las señoras y vuelve a internarse en la maleza con ella. Una de las señoras que se han salvado bebe un sorbito de té, enarca una ceja y murmura, impasible: -¡No sé qué habrá visto en ella!

Dos cabras hambrientas en el desierto

Dos cabras hambrientas vagan por el desierto. De pronto, divisan un rollo de película abandonado en medio de la arena. La primera cabra grita: -¿Has visto? ¡Por fin, algo que comer! Y sin más dilación, devora todos aquellos metros de película en pocos segundos. La otra cabra mira asombrada a su compañera y le pregunta: -Bueno, ¿qué tal estaba? Y ésta le responde con indiferencia: -Bah, qué quieres que te diga... ¡me gustó mucho más el libro!

El turista y la habitación con hormigas

Un turista busca desesperadamente una habitación de hotel en una ciudad, pero no queda ninguna libre. Llega al último hotel y le dice al recepcionista: -¡Quisiera una habitación! -Sólo nos queda una, pero está llena de hormigas -le responde el conserje. Viéndose sin más opciones, el turista acepta y se resigna a pasar la noche allí. A la mañana siguiente baja a recepción fresco y descansado. -Dígame, ¿cómo se las ha apañado para dormir tan bien con todas esas hormigas? -le pregunta el recepcionista. Y el turista le responde: -¡Ah, maté una hormiga sin querer y todas las demás fueron al entierro!

El turista y la vaca que habla

Un turista pasea por un prado y ve una vaca pastando. El turista el cielo y se dice a sí mismo: -No me extrañaría que lloviera... La vaca también ira hacia arriba y a continuación le dice al turista: -¡Lloverá seguro! El turista se queda blanco y está a punto de desmayarse, pero logra recuperarse y corre hasta un casa de campo cercana. Sale el campesino dueño de la casa y el turista le pregunta: -Disculpe, ¿es suya esa vaca que en el prado? -Sí, ¿por qué? -¡Porque habla! ¡Ha dicho que lloverá seguro! El campesino sacude la cabeza y dice: -Bah, no le haga mucho caso... ¡Suele equivocarse!

La carrera de los cien metros lisos

En la selva han comenzado las Olimpiadas de los Animales en medio de una gran expectación. La primera carrera es la de los cien metros lisos. En ella participan muchos animales, pero a medida que la prueba avanza, cada vez más participantes se van quedando por el camino. Al final sólo siguen compitiendo el elefante y la hormiga. De pronto se oye un ruido. ¡Plof! El elefante acaba de pisar a la hormiga. Todos los animales de la selva gritan: -¡Cómo has podido hacerlo! ¡Asesino! Y el elefante alega en su defensa: -¡Pero si yo sólo quería hacerle la zancadilla!

El bistec histérico del restaurante

En un restaurante, un cliente grita enfurecido: -¡Camarero, camarero! ¡Tráigame otro bistec, que este está histérico! El camarero le pregunta con extrañeza: -¿Histérico, ha dicho? -Pues claro, ¿no ve la cantidad de nervios que tiene?

La señora y la rata en la sopa

Una señora empieza a chillar, totalmente fuera de sí: -¡Camarero, camarerooo! ¡Hay una rata en la sopa! El camarero, impertérrito, le responde: -Señor, no hay para tanto, ¿no ve que está muerta?

La receta del conejo en el transatlántico

Una señora viaja a bordo de un inmenso transatlántico. A la hora de la cena le sirven un plato exquisito: conejo con nada y cebollitas. Queda tan entusiasmada que va a hablar con el cocinero para pedirle la receta, y el cocinero, la mar de contento, comienza a explicarle los detalles de la elaboración: -Verá, en primer lugar, tiene que sofreír cincuenta mil cebollitas con quince litros de aceite, añadir 10 litros de nata y medio kilo de sal...

El imitador y la gallina del público

Un imitador se dirige a la platea: -¡Y ahora, querido público, digan un animal y yo lo imitaré! Un señor de entre el público pregunta: -¿Sabe imitar una gallina? -¡Ya lo creo! -exclama el imitador. -¡Pues a ver si es capaz de poner un huevo fresco!

La bailarina y la muerte del cisne

Una joven e inexperta bailarina baila ante su profesor un pasaje de la Muerte del Cisne. Cuando ha terminado, intranquila, le preguntan al profesor: -¿Qué tal lo he hecho? El profesor sacude la cabeza y dice: -Pobre animal...

El mosquito y la mancha en la pared

Un mosquito chiquitín le dice a su madre: -Mamá, mamá, ¿por qué tenemos que visitar todos los viernes esta mancha tan fea que hay en la pared? -¡Niño, más respeto a la memoria de tu padre!

Las ratas y el reloj de cucú

Dos ratas muy bobas se encuentran en una tienda de animales. La primera le explica a su amiga que se ha comprado un reloj de cucú: -¡Lo más difícil no ha sido encontrar un reloj de cucú en perfecto estado -cuenta la rata-, sino conseguir gusanitos todos los días para dárselos de comer al pajarillo!

El bebé que engordó con leche de elefante

-Ayer leí que un bebé engordó veinte kilos en dos semanas tomando leche de elefante... -¿Ah sí? ¡No me digas! ¿Y de quién es hijo? -¡De una elefanta!

La arañita en la pizza de la playa

Un turista pide una pizza en un bar de la playa, y cuando se la traen exclama: -¡Camarero, hay una arañita en mi pizza! El camarero, que es muy guasón, le responde: -¡No se preocupe, señor, enseguida le traigo una más gorda!

La señora y su primer vuelo en avión

Una señora está a punto de tomar una avión por primera vez. No cabe en sí de la excitación y le pide a la azafata que la acomode en un asiento de ventanilla para no perder detalle. A su lado se sienta un viajante de comercio que ya ha cogido el avión miles de veces. Los motores comienzan a rugir y el avión se mueve. La señora mira por la ventanilla y exclama con entusiasmo: -¡Mire, mire cuánto hemos ascendido en un momento. Allí abajo las personas parecen hormiguitas, ¿lo ve? -¡Señora, el avión aún no ha despegado, seguimos en la tierra... y lo que usted está viendo son hormiguitas de verdad!

Los grillos, las luciérnagas y la carcoma

¿Sabes que es la última cosa que hacen los grillos cuando van a dormir? ¡Apagar las luciérnagas! Una carcoma le dice a su mujer: -Cariño, esta noche te invito a una cena de lujo... ¡Acaban de traer un armario nuevo de caoba!