-Mamá, ¿por qué las mujeres se visten de blanco en las bodas? -Porque es el día más feliz de su vida. -Ah, ya se porque los hombres se visten de negro.
Pregunta la profesora a uno de sus alumnos: -Juan, si cogemos un trozo de plomo y lo introducimos en un recipiente de agua, ¿qué pasará? -Pues que desalojará una cantidad de agua igual a su peso -responde Juan muy seguro. -Y... ¿si echamos un palo? -pregunta la profesora a Juan que, como siempre, estaba distraído pensando en lo mismo. -¡Cuando usted quiera, señorita!
Un hombre de cierta edad pide al médico que le proporciona una inyección porque esa noche espera a una chica preciosa, y tiene miedo a fracasar. Una semana más tarde, el médico encuentra a su paciente, y le pregunta si la inyección tuvo éxito. -¡Fabuloso: tres veces! -Le felicito. Pero ¿por qué lleva el brazo vendado? -Sabe, doctor, es que la chica no vino...
Había una vez que un hijo le preguntó a su mamá: -¿Mamá soy adoptado? Y la mamá le responde: -No hijito no. Si no hubiera adoptado a un niño más bonito.
En la consulta médica. -Mire, doctor, es que me ha salido un grano en el pene y no sé qué hacer. -No se preocupe usted, hombre. Para que el grano le baje, meta el pena cada noche en un vaso de leche durante media hora. Al cabo de unos días el experimento funcionaba. Pero una noche fue descubierto por su esposa. -Anda, Mariano, no sabía que tuvieras que recargarla como las estilográficas.
Una mujer visita al médico con un niño en brazos. -Doctor, estoy desesperada. El nene llora día y noche. El médico examina a la criatura y no encuentra nada anormal. Luego, ordena a la mujer que se quite la blusa, y dice, tras examinar los pechos, con seguridad: -¡Ahora lo entiendo, señora! ¿Cómo no quiere que el niño no llore, si usted no tiene ni una gota de leche? -¿Y cómo quiere que yo tenga leche si no soy su madre? ¡Soy su tía!
-Sí bwana reverendo. Ahora comprendo que era gran pecado para mí tener cinco mujeres. Pero tú seguro contento de saber que me he comido las cuatro que sobraban...
Dos pastores protestantes se encuentran en un restaurante. uno muy preocupado tiene la leve impresión de que su esposa le engaña con un loro, porque ha encontrado una gran pluma en el dormitorio. -¡No digas! Entonces mi mujer me engaña con un auto... -¿Por qué? -¡El otro día encontré un chófer en el armario de nuestro dormitorio!
Un fulano bien vestido entra en la sacristía, pregunta por el párroco, y empieza a hablar de la miseria que reina en el barrio: -Está luego la pobre viuda Menegazzi, con cuatro niños hambrientos y ella enferma en la cama, sin dinero para el médico; además debe tres mesas de alquiler, por lo que está a punto de ser desahuciada. Estoy tratando de reunir esa suma, y me preguntaba si usted me podría ayudar... -¡Claro que lo voy a hacer! -contesta el cura párroco-. Si usted se preocupa tanto por esa pobrecita, también puedo hacerlo yo... Pero, decidme, ¿quién es usted? -¡Soy su casero!
Una joven entra en la iglesia con pantalones y la teta izquierda descubierta. Le cierra el paso el cura párroco, diciéndola: -¡Hija mía, así no puedes entrar en el templo de Dios! -Pero, Padre, yo tengo el derecho divino... -Sí hija -dice el cura, mientras no le quita ojo-, especialmente lo tienes en el seno izquierdo. ¡Pero así no puedes entrar.
Delante de la puerta del Cielo hay una cola de mujeres casadas. San Pedro las dice a todas: -¡La que haya sido infiel a su marido, qué levante el brazo derecho...! Todas levantan el brazo, menos una. -¡Venga, entrad de una vez! ¡Y que do de vosotras se hagan cargo de la sorda!
Dos curas se lamentan. -¡Vaya crisis! ¡No hay casamientos ni entierros! -¡Es verdad! Si no fuese por los dormitorios que tú y yo visitamos, ¡seguro que ni bautismos tendríamos ...!
Un joven y un pastor protestante se conocen en el vagón de un tren. horas más tarde, el jovencito ha rechazado todos los ofrecimientos del pastor sobre una revista, una bebida, un cigarrillo, etc. Responde invariablemente: -¡No, gracias! No leo... No bebo... No fumo... -Joven, admito sus principios. Me gustaría presentarle a mi mujer y a mi hija, que están en el vagón de aquí al lado. Y el jovencito sigue impasible: -¡No, gracias: soy vegetariano!
Un cura en misa: -...Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. En ese momento se levanta un jorobado y le dice: -Y conmigo, ¿qué? ¿Es que hizo un experimento?
Una procesión en Roma. El cura marcha delante exclamando: -¡Cuerpo de Cristo... Cuerpo de Cristo... Y al pasar por una esquina, ve a Sofía Loren presenciando la procesión. El cura sigue diciendo: -¡Cristo, que cuerpo... Cristo, qué cuerpo...!
La madre se queja de que Jaimito viene hecho polvo de la escuela: -¿Por qué vienes así? -Es que un niño me ha pegado. -Voy a ir ahora mismo a quejarme al director. ¿Tú podrás reconocer a ese chico? -¡Claro que sí mamá! ¡Tengo un pedazo de su oreja en el bolsillo!
Un albañil se encuentra en una viga a treinta metros del suelo. De repente, observa en la vida contigua a un niño que se tira al vacío, llega abajo y, aparentemente indemne, vuelve a subir. El albañil, muy extrañado, pregunta al chaval: -Oye, niño, ¿se puede saber cómo lo haces? -Es muy fácil. Cuando llego al primer piso empiezo a agitar los brazos y vuelo; ya verá, pruébelo... El albañil, convencido, se tira y se pega un tremendo batacazo. El crío, que no se ha perdido detalle de la escena, comenta por lo bajinis: -La verdad es que para ser un ángel tengo muy mala hostia.
Una joven mamá se asusta un día al escuchar el vocabulario tan grosero de su hija. Cuando le pregunta quién le ha enseñado esas palabrotas, la niña le descubre que las ha aprendido de una amiguita con la que juega en el parque. Al día siguiente, la joven mamá va al parque, localiza a la jovencita mal hablada y le pregunta: -¿Eres tú la niña que dice esas palabras tan feas? -¿Quién se lo ha dicho? -Un pajarito -contesta la mamá. -¡Serán desgraciados esos picos de mierda! -salta la pequeña- ¡Y yo que les doy de zampar todos los días a esos hijos de ...!
Un cateto acude al hospital, a operarse de apendicitis. Llega una auxiliar, de éstas que tienen una figura de violín que no se puede aguantar, y le dice: -Oiga, señor, quítese los pantalones, que le vamos a afeitar. -¿Cómo dice?, ¿qué me quite los pantalones? -Sí, hombre, sí; usted tranquilo, que no le pasará nada. Se baja los pantalones y la auxiliar le coge lcon los deditos el pizarrín y empieza allí a darle con la maquinilla. Cuando llevaba un rato, dice el cateto: -Zuéltela ya, que no ze cae.
-Doctor, ¿Usted cree que podré vivir 40 años más? -Depende, ¿usted parrandea con sus amigos? -No, doctor. -¿Bebe? -No, doctor. -¿Fuma? -No, Doctor. -¿Tiene pareja? -No, Doctor. -¿Sale con amigas de farra? -No, Doctor. -¿Y para qué quiere usted vivir 40 años más?