-Usted es una mujer maravillosa -dice el médico a la señora después del parto-. ¡Se ha portado usted tan bien que la herida que le causó el niño tendría que cosérsela con hilo de oro! -Muchísimas gracias, doctor. Pero le aconsejaría que utilice alambre de púas: ¡éste es mi octavo hijo ...!
El paciente se encuentra en la cama y mira fijamente la barba del médico antes de dormirse para la operación. Cuando despierta, otra vez ve la barba. -Gracias, doctor, que me ha salvado la vida... -Yo no soy el doctor: ¡yo soy San Pedro!
El director del sanatorio pregunta al paciente: -¿Qué tiene? -Padezco de insomnio. -¿No le gustaría trabajar aquí de sereno?
Un hombre entra en una farmacia, pero tiene dificultades a la hora de explicar a la dependienta lo que necesita. Es muy nerviosa y tiene verguenza. La chica comprende, y le pone un paquetito delante de él. -No se preocupe, señor, he entendido enseguida lo que usted deseaba... A la mañana siguiente, aparece otra vez el hombre y le devuelve el paquetito. -Pero, señorita, ¿cómo quiere que con esa goma inflable mejore mi diarrea?
Una señorita acude al médico muy alarmada, ya que orina por cuatro finos agujeros. El facultativo la examina. -Doctor, ¿es peligroso? ¿Puedo saber la causa? -Sólo tiene que fijarse en la bragueta de su novio: ¡seguro que le falta un botón!
Don Jacobo va al médico para que le cure su impotencia. -Ahora disponemos de una nueva terapia que es estupenda. Es un tratamiento a base de pan. Don Jacobo va a la panadería más próxima. -¡Deme cinco kilos de pan! -Pero, don Jacobo, si usted solo... ¡Se le va a quedar duro! -¡Eso es precisamente lo que estoy buscando!
Un señor decide ir a un especialista en ojos. El señor llega, pasa y comienza la revisión. El médico le dice: -Quiero que mire ese cartel y me diga que letra es. El señor le dice: -Es la a. El médico le dice: -Mire bien, y le vuelve a preguntar. El señor le dice: -Es la a. Por favor, le dice el médico, le dije que se fijara bien. El señor le dice: -Doctor, ya le dije dos veces que es la letra a. El médico se acerca al cartel y dice: -¡Cucha!, verdad, sí era la a.
La factura de la operación es enorme. El paciente la mira y exclama: -¡Ahora comprendo bien por qué los cirujanos utilizan guantes de goma: es para no dejar sus impresiones digitales!
Toc,toc -¿Quién es? -El amor de tu vida -Imposible la cerveza no habla.
Después de 30 años viviendo solo en la selva, con los monos como única compañía, y los agujeros de los árboles como único elemento adecuado para el placer sexual, resulta que un buen día Tarzán y Jane se conocieron. Jane vio por primera vez a Tarzán mientras él practicaba vigorosamente el acto sexual en el agujero de un árbol. Jane quedó sobrecogida por la imagen y en seguida se ofreció a Tarzán. La joven dama se tumbó sobre el césped, desnuda, y de par en par, esperando la acción de Tarzán. El hombre mono lo que hizo fue tomar carrerilla, arrancar y pegarle a Jane una gran patada ahí mismo... Jane, medio llorando, gritó: -¿Por qué has hecho eso, estúpido? A lo que Tarzán respondió: -Yo siempre comprobar si haber ardillas.
A un cazador de montaña le piden en un campamento nocturno que cuente su más terrorífica experiencia. -Me encontraba un día en medio de la espesura del bosque -empieza él de buena gana-. Iba pensando en mis asuntos, cuando, de golpe, un gigantesco oso grizly se plantó a mis espaldas. Me agarró con sus brazos robustos, y empezó a apretar hasta casi cortarme la respiración. La escopeta se me cayó de las manos, y el oso... ¡Podéis creerlo si queréis... Pero el oso se precipitó a coger el arma, y me apuntó con ella! -¿Y tú qué hiciste? -pregunta un joven curioso. -¿Qué podía hacer? -contesta el cazador suspirando-. ¡Me casé con sus hija!.
La caravana avanza lentamente por las ardientes arenas del desierto. Dos camellos se arrastran uno al lado del otro. Uno de ellos mira furtivamente a su alrededor y dice: -No me importa lo que diga la gente, ¡pero yo tengo sed!
Los días de amor del viejo toro han terminado, desgraciadamente para él. Pero el buen granjero le permite quedarse en el prado con las vacas, a las cuales ya no puede servir. Se compra un toro más joven. El día de la llegada, viendo a su rival, el viejo toro empieza a cocear y a resoplar. -¡Estáte quieto! -le ordena el granjero-. ¡Eres ya demasiado viejo para esta clase de cosas! -Quizá -contesta el toro-, ¡pero, al menos, así podré demostrarle a ese jovencito que no soy una vaca!
Tras casi 50 años de matrimonio, él marido se muere, y apenas pasó tiempo cuando a ella le llega la hora. Estando en el cielo finalmente ella lo encuentra, y muy entusiasmada se acerca y le grita: -¡Al fin! ¡Volvemos a encontrarnos en el camino! El marido contesta: -¡Bueno bueno, para el carro! Que yo sepa lo acordado era: hasta que la muerte nos separe!
Manuel se despierta en casa con una resaca monumental. Se esfuerza en abrir los ojos, y lo primero que ve es un par de aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche. Se sienta y ve su ropa toda bien limpia y planchada frente a él. Manuel mira alrededor y ve que todo está bien, y el resto de la casa igual. También ve una nota: -Cariño, el desayuno está en la cocina, salí temprano para hacer unas compras. Te quiero. Manuel va a desayunar y se encuentra a la hija a la que le pregunta: -¿Qué pasó ayer? -Volviste después de las 3, muy borracho. Rompiste algunos muebles, vomitaste y te golpeaste contra la puerta. -¿Y cómo es que todo está tan limpio y ordenado y el desayuno hecho? -¡Ah eso!... Mamá te arrastró hacia el dormitorio y cuando intentó sacarte los pantalones, tú gritaste: ¡Suéltame maldita mujer... soy casado!
Un señor entra a su casa, encuentra unos pantalones de hombre tirados en el suelo, y dice: -Mi esposa me debe estar engañando con otro hombre. Seguidamente en su camino hacia el cuarto se encuentra con una blusa de mujer y dice: -Ya estoy seguro que me debe estar engañando con otro hombre. Al entrar al cuarto observa las sábanas moverse y agarra un arma y bruscamente mata a los cuerpos debajo de la sábana. Cuando va hacia la cocina se encuentra a su esposa y sorprendido le pregunta: -¿Qué haces aquí? -Sólo vine a tomarme un vaso de agua, por cierto tus padres llegaron hoy.
Hoy mi hija cumple 18 años... y estoy muy contento porque es el último pago de pensión alimenticia desde que me divorcié de su madre, así que llamé a mi hijita para que viniera a mi casa y cuando llegó le dije: -Hijita, quiero que lleves este cheque a casa de tu mamá y le digas que éste es el último maldito cheque que va recibir de mí y le pido por favor que me digas la expresión que pone en su rostro. Así que mi hija fue a entregar el cheque. Yo estaba ansioso por saber lo que la bruja tenía que decir y qué cara pondría. Cuando mi hijita entró le pregunté inmediatamente: -¿Qué fue lo que te dijo tu madre? -Bueno... se rió mucho... y le dijo que estaba esperando este día para decirte que no eres mi papá.
Esto es un matrimonio, que desde hace tiempo deseaban tener un hijo, y después de los años, lo consiguen. Pasan un año, dos, tres, y el niño no habla. A los cinco años, el niño dice: abuelito, y después de dos días el abuelo se muere. El padre, piensa: -No puede ser que este niño traiga la mala suerte. Ha sido una casualidad. Pasa un año más, dos, tres, cuatro y a los cinco años, el niño dice: abuelita, y a los dos días se muere la abuela. El padre diciendo: -Este niño definitivamente, trae mala suerte. Cualquier día dirá papá y me tocará a mí, ya verás. Pasa un año, dos, tres, cuatro, cinco años y el niño dice: papá. Y el padre piensa: -Ya me ha tocado a mí. El padre, deja todo preparado y a los dos días se muere el vecino de enfrente.
Una dama entra a una farmacia y le pide al farmacéutico: -Por favor, quisiera comprar arsénico. Dado que el arsénico es muy tóxico y letal, el farmacéutico quiso saber más datos antes de proporcionarle la sustancia. -¿Y para qué querría la señora comprar arsénico? -Para matar a mi marido. -¡Ah caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo. La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía del marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico. -¡Mil disculpas! -dice el farmacéutico- No sabía que usted tenía receta...
Helen se queja ante su médico de que se ha casado con un hombre demasiado viejo, por lo que su matrimonio aún no se ha consumido. El doctor decide proporcionarle algunas píldoras estimulantes de la virilidad. Y ella se marcha, prometiendo tener al médico informado de los resultados del tratamiento. Una semana más tarde, vuelve al consultorio, y reconoce: -Doctor, esas píldoras son portentosas: cuatro días seguidos, mañana y tarde! -Realmente es una considerable mejoría -admite el galeno. Y ella remacha: -¡Ya lo creo que sí! ¡Fíjese, doctor, que ayer inclusofueron 3, justo antes de morirse.