Carne de buey y pescado sin nadar

Max le dice a Moritz: -¿Sabes, Moritz? ya hace años que como carne, mucha carne, y por eso me siento fuerte como un buey. Moritz se rasca la cabeza y comenta: -Caramba... pues yo hace un montón de años que como pescado, y aún no sé nadar...

Los scouts perdidos y el mapa de comida

Una patrulla de scouts sale de excursión a la montaña. De repente, el jefe de patrulla repara en que están perdidos. Con los nervios no mira dónde pisa, tropieza y cae, y todas las provisiones que llevaba en la mochila se desparraman. Saca el mapa de la mochila, y mientras trata de orientarse, murmura: -Esto... veamos... nos encontramos aquí, cerca de la mancha de mermelada... Hemos de llegar a la Nacional 15, y después de atravesar la zona de la mostaza, seguiremos por este tramo señalado con mantequilla, vadearemos le zona pintada de marrón chocolate y por fin llegaremos a nuestro campamento base, indicado con esta huella de salsa de tomate...

El pez de cien kilos adelgazado

Un pescador que ha estado pescando en los Mares del Sur presume ante un amigo: -¡Pesqué un pez enorme, pesaba cien kilos, como mínimo. Pesaba tanto que no podía sacarlo del agua, estuvimos una hora luchando, él tirando hacia aquí, yo tirando hacia allá. Fue una lucha increíble, verlo para creerlo. ¡Por cierto, mi mujer me hizo una foto con el pez! El amiga mira la fotografía, guarda un momento de silencio y por fin musita: -Pues a mí no me parece tan grande, cómo máximo debe de pasar una diez kilos. El otro, molesto, le replica: -¡Claro que pesaba cien kilos, pero de tanto tirar de la caña adelgazó un montón...!

El paciente que se cree coche de carreras

En el médico. -¡Doctor, doctor, desde que fui a ver el Gran Premio de Fórmula 1 estoy convencido de que soy un coche de carreras! -Entiendo... voy a examinarlo. Para empezar, quiero que abra bien la boca y diga: ¡Broooom... broooom...!

El saltador con la clavícula fuera

Un saltador de altura cae mal en uno de sus saltos y se le sale la clavícula. Va al fisioterapeuta y le dice: -Doctor, tengo un hueso fuera. -Ah, ¡pues hágale pasar, hombre!

El regalo escondido bajo la cama

La madre de Marcos le compra una raqueta nueva por Navidad. La esconde debajo de la cama y le dice a la hermanita de Marcos que, sobre todo, no le diga nada. Por la noche, Marcos le dice a su madre: -¡Caray, que raqueta más chula, gracias, mamá! La madre regaña a la niña: -Beti, ¿no habíamos quedado en que no le dirías nada? -Pero mamá, yo no le he dicho nada... ¡sólo se la he enseñado!

Instrucciones del copiloto antes del golpe

Un piloto va conduciendo mientras su copiloto le da instrucciones. En un momento dado, le dice: -Escucha, para ir más deprisa, en lugar de decirte: gira a la derecha, te diré GALDA, ¿de acuerdo? -Vale -le responde el piloto alzando el pulgar. -Y cuando tengas que girar a la izquierda te diré GALI, ¿entendido? -Muy bien -asiente el piloto. Al cabo de un rato, el copiloto grita: -¡GALDA, GALDA... FAI! Y se dan un batacazo histórico, de esos que hacen época. El coche se estrella contra una pared. Los dos despiertan en un hospital, enyesados de la cabeza a los pies. El piloto abre los ojos y le dice a su compañero: -Una pregunta... ¿¿¿qué narices quiere decir FAI??? Y el copiloto masculla: -Muy fácil... significa: ¡FRENA, ACCIDENTE INMINENTE!

El paracaídas con garantía

Un señor entra en una tienda de deportes. -Quisiera un paracaídas. -Muy bien, tenemos éste, totalmente garantizado. El cliente pregunta, receloso: -¿Garantizado? ¿De verdad? -Ya lo creo. Mire, usted tira de la cuerdecita roja y el paracaída se abre. -¿Y si no se abre? -¡Tira de la cuerdecita amarilla! -¿Y si no se abre? -Tira de la cuerdecita lila? -¿Y si no se abre? -Pues mire, entonces me lo trae... ¡y le devolveré el dinero!

El boxeador que contaba ovejitas

Un boxeador le cuenta a su amigo que padece insomnio, y éste le aconseja: -¿Has probado a contar ovejitas? -¡Sí -responde el boxeador-, pero cuando llego a la novena, me pongo en pie de un salto!

El viejo que miraba al pescador

Un viejecito lleva horas observando a un pescador. Al final, el pescador no puede más, y le dice: -¡Hace horas que no me quita el ojo de encima! ¿Por qué no coge una caña y pesca usted? El viejecito niega con la cabeza y responde: -Qué va, yo no tendría tanta paciencia...

El niño que metió tres goles

Un niño llega a casa muy contento y le dice a su padre: -¡Papá, hoy he jugado un partidazo: he metido tres goles! -¿Ah, sí? ¡Qué bien! ¿Y cómo habéis quedado? -Hemos perdido 2 a 1...

El árbitro que se tragó el silbato

Una señora llama al médico. -¡Doctor, mi marido es árbitro y se ha tragado el silbato! -Ah, no se preocupe -les responde el médico-, ¡ya no va a necesitarlo: se ha acabado el campeonato!

Lo único que no se lastima esquiando

¿Qué es lo único que, por muy deprisa que baje por una pista de esquí, nunca se lastima? ¡La nieve!

El elefante ascensorista del rascacielos

Un elefante trabaja de ascensorista en un rascacielos. Entra un ratón en el ascensor, y el elefante le pregunta: -¿Qué piso? Y el retón le responde con voz compungida: -¡¡¡Mi colitaaaa!!!

Lo que pasa en la jungla de dos a tres

¿Qué hacen los elefantes en la jungla de dos a tres? ¡Clases de paracaidismo! ¿Y por qué los cocodrilos son tan planos? ¡Porque pasean por la jungla de dos a tres!

El gato hidráulico y el perro

Una señora le dice a otra: -¡Que sepa que mi gato acaba de dejar inconsciente a su perro de un golpe! -No me creo nada... ¡Si mi perro es una dóberman! -¡Ya, pero resulta que mi gato es hidráulico!

El gato negro y el ratón supersticioso

Un ratón muy asustado avisa a otro ratón: -¡Cuidado, que está a punto de llegar un gato negro! El otro ratón le responde: -Psé, me da igual... ¡no soy nada supersticioso!

El perro superdotado que sabía su nombre

Un tipo entra en un bar y explica: -Una vez tuve un perro superdotado, era muy, pero que muuuy inteligente. La gente que hay en el bar siente curiosidad. -¡Caramba, qué fuerte! ¿Y qué hacía? -Era tan tan inteligente, que podía decir su nombre. -¿Ah sí? ¿Y cómo se llamaba? -Se llamaba... ¡Guau-guau!

Dos gallinas y un lobo nocturno

Dos gallinas están paseando por el bosque de noche, cuando, de pronto, aparece un lobo. Las pobres gallinas echan a correr como locas y finalmente logran despistar al lobo. Una le dice a la otra: -¡Ay, qué miedo he pasado, pensaba que se nos iba a comer! Y la otra, sin inmutarse, le responde: -¡Pues yo no he tenido nada de miedo! La primera se ríe y le replica: -¡No seas embustera, pero si se te ha puesto toda la carne de de gallina!

El perro policía de incógnito

Un chico que está paseando su perro se encuentra a un amigo. -¿Te gusta mi perro policía? -le pregunta. El amigo se queda estupefacto. -¿Perro policía? ¡Pero si parece un chucho callejero! El otro le guiña un ojo y le dice: -Claro, porque va de incógnito...