La maestra dibuja un huevo en la pizarra. Cuando ha acabado enseña una fotografía de una gallina, otra de un gato, y pregunta a toda la clase: -A ver quién lo adivina ¿quién hizo el huevo? Raulito levanta la mano todo espabilado y dice: -Usted, señorita.
La profesora le pregunta a Pepito: -Pepito, voy a hacerte una pregunta muy difícil, a ver si la sabes. ¿Para ti quiénes son más inteligentes, los animales o los seres humanos? -Los animales, señorita. -¿Estás seguro, Pepito? -¡Pues claro! Cuando yo le hablo a mi perro él me entiende, y en cambio cuando me ladra, yo no lo entiendo a él.
La profesora le pregunta a Pepito: -Pepito, a ver si sabes la respuesta: ¿con cuántos ceros escribirías un millón? -Con seis ceros, señorita -responde Pepito. -Muy bien, Pepito -lo felicita la profesora- ¿Y con cuántos escribirías medio millón? -¡Muy fácil, con tres!
Este es el programa de aseo de Pepito: Lunes: me lavo el pelo... Martes: me lavo la cara... Miércoles: me lavo los dientes... Jueves: me lavo las orejas... Viernes: me lavo las manos... Sábado: me lavo los pies... Domingo:... ¡cambio el agua!
A su regreso de un largo viaje, un señor le pregunta a su esposa: -Querida, ¿diste de comer a los peces de colores? -Sí -responda ella-... Pero, ahora que lo pienso... ¡se me olvidó darles de beber!
Por qué los gorilas tienen los agujeros de la nariz tan grandes? Porque también tienen los dedos muy grandes. ¿Sabes por qué los tiburones viven en agua salada? ¡Porque si vivieran en agua con pimienta se pasarían la vida estornudando!
Pepito presume ante Juanito: -¿Sabías que a los nueve meses yo ya caminaba? ¡Soy muy inteligente! -Ah, ¿y eso le llamas ser inteligente? -le responde Juanito-. ¡Yo, a los tres años, todavía hacía que me llevaran en brazos!
Falta una semana para la Navidad. La profesora observa a Antonino y grita horrorizada al verle las orejas: -Pero ¿adónde vas con esas orejas tan sucias? ¿Qué digo, sucias?, ¡sucísimas! ¿Cuándo fue la última vez que te las lavaste? Y Antonino le responde: -Hum... señorita... fue el verano pasado, ¡me acuerdo porque esa día comía sandía!
Antonito le dice a su mamá: -Querida mamá, ¿sabes qué te regalaré por Navidad? ¡Un jarrón para que pongas las flores! Su madre le responde, emocionada: -Gracias, Pepito, pero ya tenemos jarrón. -No, no -dice Antonito-, ya no lo tenemos: ¡acabo de romperlo!
La maestra, desesperada, grita: -¡Estáis armando demasiado escándalo! ¿Cómo queréis que dé clase en este estado? Y Pepito le responde: -Señorita, entonces ¿por qué no se saca el pasaporte y se va a dar clases... a otro estado?
Dos gambas se encuentran en el fondo del mar; una de ellas, al ver que su compañera está tristona, le pregunta: -¿Qué te pasa? -No es nada... -Vamos, cuéntamelo, te sentirás mejor... -Verás, se trata de mi hermana... -¿Le ha sucedido algo? -Pues resulta que ayer por la noche fue a un cóctel... ¡y aún no ha regresado!
2 buenos chistes de reptiles. Una iguana se encuentra con otra y le dice: -Hola, ¿cómo te llamas? -Iguana, ¿y tú? -¡Qué casualidad! ¡Iguanita que tú! ¿Cuál es el colmo de un dragón? ¡Tener la garganta inflamada.
Un señor entra con su perro en un bar. Pide que le traigan un ajedrez, hace sentar al perro a la mesa y ambos empiezan a jugar una partida. Para gran asombro de los presentes, el perro y su amo juegan una partida tras otra. Al fin, uno de los clientes del bar exclama: -¡Señor, le felicito, su perro es un genio! -¿Quién, él? Pero ¿qué dice, hombre? ¡Si de las cuatro partidas que hemos jugado ha perdido tres!
Papá escarabajo alecciona con voz solemne a su hijo: -Recuerda siempre el consejo que voy a darte: ¡Pase lo que pase, nunca permitas que nadie te pisotee!
Un grupo de científicos especializados en reptiles está de expedición en el Amazonas. Una vez escogido el lugar donde instalarán el campamento base montan las tiendas y empiezan a explorar. De pronto, el anciano jefe de la expedición oye unos gritos: -¡Socorro, socorro, socorroooo! ¡Me persigue un cocodrilo! Cuando acude al lugar, ve a un joven científico que corre sin aliento por la orilla del río. El veterano investigador da media vuelta y sacude la cabeza desilusionado: -Ya me extrañaba a mí... Es un caimán... ¡En el Amazonas no hay cocodrilos!
Andresito le dice a su padre: ¡Papito, eres un cocinero increíble! Y él le pregunta, entusiasmado: -¿De verdad? -¡Ya lo creo, por ejemplo, sabes asar la carne de tres modos distintos: medio cruda, medio asada y medio quemada!
Pepito le dice a su madre: -¡Uf, vaya suerte he tenido de no haber nacido en Inglaterra! -¿Por qué? -le pregunta la mujer. -¡Porque no sé ni una palabra de inglés!
La profesora está muy enfadada porque Pepito no responde a ninguna de sus preguntas. Al fin, le dice: -Pepito, ¿es que no eres capaz de decir ni una sola cosa? -Pues claro que soy capaz: ¡Ni una sola cosa!
Un gato habla con otro de la nueva casa adonde este se ha mudado: -¿Cómo puedes estar tan contento? ¡Pero si es pequeñísima! El otro gato se relame y responde satisfecho: -¡En efecto, es una auténtica ratonera!
Una tortuga se encuentra con una liebre y le dice: -¡Te desafío, a ver quién llega primero a su casa! La liebre, que se sabe la más veloz del bosque, le responde: -¡Acepto el reto! -Preparados, listos... ¡ya! Pero antes de que la liebre mueva una sola pata, la tortuga se mete en su caparazón... ¡y gana la prueba!