La fidelidad del perro perdido

-Te aseguro que mi perro es todo un ejemplo de fidelidad. Imagínete: el otro día lo perdí, y él me encontró desde trescientos kilómetros de distancia valiéndose únicamente de su olfato. ¿Qué te parece? -¡Pues que necesitas con urgencia una buena ducha!

El hámster adiestra a su amo

Mientras da vueltas en su rueda, un hámster le cuenta a un compañero: -¿Sabes una cosa? He logrado adiestrar a mi amo: ¡le he enseñado a darme un trozo de queso cada vez que recorro todo el laberinto y pulso el botón rojo!

El perro fiero va a adiestramiento

Un señor le cuenta a su amigo: -Como mi perro era muy fiero, decidí internarlo un mes entero en una escuela de adiestramiento. -¿Y ha funcionado? -¡Ya lo creo que ha funcionado! Ahora, antes de morder a alguien... ¡se pone una servilleta!

Gatos en la oscuridad y peces en la escuela

¿Por qué los gatos han aprendido a ver en la oscuridad? ¡Porque no alcanzan al interruptor de la luz! ¿Cómo se llama el pez encargado de enseñar historia a los alevines? ¡El historión!

Aves que vuelan al sur y un elefante

¿Sabes por qué algunas aves vuelan hacia el sur en invierno? Hombre, pues porque ir andando sería muy cansado... ¿Sabes qué animal es gris y morado y muy, muy grande? ¡Un elefante aguantándose la respiración!

La gacela y la ley de la sabana

En la sabana africana mamá gacela alecciona a su cría: -Atiende bien, hijita, voy a decirte cuál es la dura ley de la naturaleza: todas las mañanas la gacela se despierta, se levanta, empieza a correr... ¡y entonces el león también se levanta y la persigue! La pequeña gacela se queda pensativa y al final dice: -¿Sabes una cosa, mamá? Creo que hoy voy a dormir mucho, mucho, mucho... ¡y me levantaré tardísimo!

La mala suerte de las polillas

-¿Sabías que las polillas son unos animales con muy mala suerte? -¿Ah sí, y eso por qué? -¡Pues porque se pasan el invierno entre bañadores y el verano rodeados de abrigos!

Pepito y el refrán de la tarta

Pepito se está comiendo un trozo de tarta de chocolate y le dice a su madre: -Mamá, ¿es verdad eso de que no hay que dejar para mañana lo que puede hacerse hoy? -¡Por supuesto, Pepito! -le confirma su madre. -¡Pues entonces pásame el resto de la tarta, que me la acabaré ahora mismo!

Los caramelos y los ojos cerrados

La madre de Pepito lo está regañando: -¡Te has comido todos los caramelos! Y eso que te dije que ni los mirases. -Pero si te he obedecido mamá, los comí con los ojos cerrados.

El primer día de colegio de Antonio

Antonio llega muy contento a casa tras su primer día de colegio. -Mamá, ¿sabes una cosa? Hoy hemos aprendido a escribir. -¡Qué bien Antonio! ¿Y qué has escrito tú? -No lo sé todavía mamá, pues no nos enseñaron a leer.

La fuerza de los padres en la charla

Estaban Pedro, Pepe y Raúl hablando de sus padres: -Mi padre -dice el Pedro- es el hombre más fuerte del mundo, pude levantar veinte kilos. -Pues el mío aún es más fuerte que el tuyo -dice Pepe- Es capaz de levantar cuarenta. -Eso no es nada -dice Raúl- mi papá levanta más de 10 toneladas. -dice entre risas- Trabaja con una grúa en la construcción.

Pepito y los peces que se comen

Pepito le cuenta a su madre: -Mamá, hoy la profesora nos ha explicado que los peces grandes se comen a los más pequeños. ¿Es cierto? -Claro que es cierto, Pepito. -¿Y también se comen a las sardinas? -También, hijo mío. -¿Y cómo lo hacen para abrir la lata?

El cubito de hielo perdido en la cocina

Pepito está llorando ante el fregadero de la cocina. Su padre le pregunta: -¿Por qué lloras, hijo mío? ¿Qué te ha pasado? -¡Pues que se me ha caído un cubito de hielo en el agua caliente, y ahora no hay manera de encontrarlo!

La maestra regaña a Pepito en clase

La maestra le llama la atención a Pepito: -¡Pepito, en clase no se puede dormir! Y Pepito le responde: -¡Desde luego que no, con los gritos que da!

La niña y el primer día de colegio

La profesora le dice a una niña: -¿Qué tal, guapa, te ha gustado el primer día de colegio? -¿Cómo que el primero? ¿Es que tengo que volver mañana?

Jaimito y la montaña de deberes

Jaimito protesta: -¡Uf, qué rollo, me apetece ver la tele pero tengo una montaña de deberes pendientes, vaya aburrimiento! Su madre le responde: -Vamos, Jaimito, que yo sepa, aún no se ha muerto nadie por hacer los deberes. Y Jaimito le replica: -Sí claro, pero yo no quiero ser el primero.

La niña nueva y el profe de lengua

Una niña le explica a otra que es nueva en el colegio: -¿Sabes? El profe de lengua, cuando aún no lo conoces mucho, resulta un poco antipático... -Ah, vale, ¿y cuando ya lo conoces bien? -Entonces te resulta insoportable.

El señor que llora en el zoo

Un señor está visitando el zoo y, de repente, ve a un hombre llorando desconsoladamente en el suelo. Se acerca y le pregunta: -¿SE encuentra usted bien? -Estoy muy triste, es que se ha muerto el elefante... El señor, conmovido, dice: -Ah, entiendo, ¿era usted su cuidador? -¡No! -contesta-. ¡Yo soy el que tiene que abrir el hoyo para enterrarlo!

La subasta del loro que habla

Tras muchos años al frente de una tienda de animales, el propietario no puede seguir manteniendo el negocio y decide vender todas las mascotas en una subasta pública. Un señor que asiste a la subasta se fija en un loro y decide conseguirlo. La subasta resulta muy dura pues desde el otro lado de la sala le igualan las pujas constantemente, pero finalmente se hace con el loro, eso sí, muy caro. Se dirige al vendedor y le pregunta: -¿Está seguro de que el loro habla? -Sí, claro, ¿quién se cree que estuvo pujando todo el rato?

El paciente animal en la consulta

Un paciente acude por primera vez a la consulta de un médico. El doctor comienza con las preguntas habituales: -¿Qué tal anda de apetito? -¡Bien! ¡Tengo un hambre de lobo! -¿Y de sueño? ¿Duerme bien? -¡Estupendamente! ¡Como un lirón! -¿Y trabaja mucho? -¡Como un mulo! -¿Bebe mucha agua? -Más que un camello. -Pues entonces, ¿no cree que lo mejor sería que lo visitase un veterinario?