En la maternidad: -Felicidades, señor, han sido trillizos. -Sí, ¡es que tengo una chimenea...! -Pues a ver si la limpia porque han salido negros.
Pedrito regresa del colegio con los ojos amoratados. -¡Ya te has peleado otra vez! -exclama su madre-. ¿Cuántas veces te he de decir que cuentas hasta diez cuando tengas ganas de pelear? -Sí -se lamenta Pedrito-, ¡pero es que la mamá de Pepito a él le ha dicho que cuente hasta cinco!
El médico, después de revisar al paciente, le mira muy preocupado. -He de comunicarle a usted una buena noticia y otra mala. Por favor, dígame primero la mala y, después, la buena. -De acuerdo. La mala: lamentablemente hemos de amputarle las dos piernas; y la buena: su vecino tiene interés en comprarle los zapatos...
El médico después de examinar a su paciente: -Señorita, no hay duda: usted está embarazada. -Pero, doctor, ¡eso no es posible! ¡Yo soy virgen, se lo aseguro! El médico se acerca a la ventana, mira el cielo y murmura: -La última vez que ocurrió ese milagro, apareció una estrella en el firmamento.
La madre a la hija que acaba de salir por primera vez con un chico: -Luisa, espero que esta noche hayas mantenido los ojos bien abiertos mientras estabas con Jorge. -¡Oh sí, mamá, casi siempre! -¿Qué me quieres decir con casi siempre? -Bueno, cuando nos acostamos y él se me puso encima cerré los ojos un poquito, mamá.
Un padre llama a su hijo de 11 años y le habla en tono solemne. -Hijo, ya tienes edad suficiente y ha llegado el momento de que hablemos de hombre a hombre sobre los temas sexuales. -Me parece muy bien papá... ¿Qué quieres que te explique?
-Doctor, ¿Usted cree que podré vivir 40 años más? -Depende, ¿usted parrandea con sus amigos? -No, doctor. -¿Bebe? -No, doctor. -¿Fuma? -No, Doctor. -¿Tiene pareja? -No, Doctor. -¿Sale con amigas de farra? -No, Doctor. -¿Y para qué quiere usted vivir 40 años más?
En el confesionario: -Padre, he cometido el pecado de la carne. -Es grave, hijo mío. ¿Cuántas veces? -¡Padre, yo he venido a confesarme, y no a fanfarronear!
María se va a confesar: -¡Padre, padre ...! ¡Qué horrible! ¡Qué vergüenza! -¿Qué pasa, hija mía? -Juan... ayer por la noche... ¡Me violó! -¿Contra tu voluntad, hija mía? -No, ¡contra la pared ...!
Me contaba la gallina: cuánto quiero a mis polluelos. -Cómo no los vas a querer -le dije yo-, ¡si cada uno te ha costado un huevo!
Una chica excitante quiere subir al autobús. Lleva una falda corta d con cuatro botones atrás. No puede subir. Se abre el botón... no puede. El segundo... no puede; el tercero... no llega hasta arriba. Un chico detrás de ella la empuja hasta arriba. -¡Usted es un insolente, sinvergüenza! -se encara al joven, dispuesta a arañarle. -¿Sinvergüenza yo? ¡Ya es el tercer botón que usted me abre de la bragueta ...!
La próxima pecadora es Josefa. -Padre, ayúdeme. El domingo fui al cine con Pedro y, más tarde, fuimos a dar una vuelta por el bosque... -¿Y? -Primero me cogió de la mano, luego me abrazó, después me besó por toda la cara... Me obligó a acostarme... Sólo para descansar un rato, me dijo. Empezó a desnudarme, y aunque yo luchaba... -¡Ya sé, ni una palabra más...! Te introdujo el órgano, ¿verdad? -Sabe, Padre, yo de música no sé mucho... ¡pero creo que aquello era una flauta!
-Mamita, ¿a qué hora nací yo? -A las tres de la madrugada. -Lo lamento. ¡Espero no haberte despertado
Un hombre entra en un bar y pide dos vasos de vodka. Bebe uno y se echa el otro en el bolsillo de la chaqueta. Después pide otros dos vasos, y repite la misma acción. Al fin el barman no logra controlar su sorpresa y dice: -No me importa seguirle sirviendo, pero siento mucho que esté despreciando constantemente un vaso. Dígame, ¿por qué lo hace? A este punto el hombre protesta: -Pago por lo que pido, y puedo hacer lo que quiero. ¡Deje en paz con sus observaciones o le doy un puñetazo! Mientras pronuncia esta amenaza, un ratoncito blanco se asoma por el bolsillo de la chaqueta de su amo y exclama: -¡Lo del puñetazo vale también para su maldito gato, barman!
Un hombre va al médico y le dice: -Doctor, vengo a verlo porque tengo un problema de tos terrible. El médico busca un frasquito en un cajón y se lo entrega diciéndole: -Tómese tres dosis diarias de este laxante para caballos. El paciente asustado le dice: -Pero doctor, ¿usted cree que esto me va a curar la tos? -Bueno, curársela no creo, pero le aseguro que no se va a atrever a toser.
Había un tipo que era muy optimista, a todo le encontraba el lado bueno, un día un amigo le dice: -Que crees, ayer, llegó Juan a su casa, encontró a su mujer con un hombre, sacó la pistola, los mató a los dos y luego se suicidó. -Que bueno, -contesta el primero. -¿Cómo que bueno? ¡Si es un tragedia! -Pues sí, pero si hubiera llegado un día antes, el muerto hubiera sido yo.
Un médico a un paciente: -Bueno, se va a tomar en la mañana esta pastilla roja con un vaso de agua; luego al mediodía esta pastilla azul con un vaso de agua, luego en la tarde esta pastilla amarilla con un vaso de agua, y en la noche esta pastilla verde con un vaso de agua. -Pero doctor, ¿qué tengo? -Que no toma suficiente agua.
-¿A quién te pareces más, queridito, a papá o a mamá? -Muy fácil, tía: ¡en lo de arriba, a mamá, y en lo de abajo a papá!
Un señor viendo futbol en la tele y en esto la mujer se acerca por detrás y le da un sartenazo en la cabeza! -Manolo! Estoy revisando el extracto de la tarjeta y hay un cargo de 1500 euros de una tal Marlen Rouse! -Pero cariño... eso es que el otro día fui a las carreras de caballos y aposté por un yegua! A la semana siguiente Manolo sentado viendo el futbol y la mujer le da un cacerolazo en la cabeza y le dice: -¡Manolo! ¡La yegua está al teléfono!
La mujer entra en un taxi, se echa en el asiento posterior y dice: -Taxista, debo ir al hotel Azul, pero no tengo dinero. ¿Acepta que le pague con mi persona? Para demostrar qué tipo de hembra es, se levanta las faldas, se abre de piernas y enseña que no lleva bragas. El conductor del taxi se da la vuelta, mira largo rato el espectáculo, luego frunce el ceño y exclama: -¡Señora, temo que me he quedado sin cambio! ¿No tendría usted una moneda más pequeña?