La puerta dibujada en la pared

Un loco dibuja una puerta en la pared y le dice a otro loco: -A ver si eres capaz de pasar al otro lado de la puerta. El otro loco toma carrerilla, echa a correr y se estampa contra la pared. El primer loco se lo queda mirando, sonríe y dice para sí: -¡Este pobre idiota no sabe que la llave la tengo yo!

El atracador del secador de mano

Un atracador muy bobalicón entra en un banco empuñando un secador de mano y grita: -¡Quieto todo el mundo! ¡Al primero que se mueva... lo dejo seco!

El camorrista tonto en el callejón

Un camorrista muy tonto se oculta en un callejón y cuando ve a un transeúnte se abalanza sobre él. -¡Eh, tú, si dices una sola palabra, te... te... te... rompo la cara! Pero el transeúnte lo desafía: -¡Vamos, hombre, no me hagas reír, so memo! El camorrista tonto se pone rojo y masculla: -¡Has tenido suerte! ¡Si llegas a decir una sola palabra, en lugar de siete... te... te habría partido la cara.

Siete más siete del alumno memo

La maestra le pregunta a un alumno que es un poco memo: -A ver, dime cuánto suman siete más siete. El alumno memo dice: -¡Quince! -¡Te has equivocado! -exclama la profesora. -Sí, pero ¿a que me he acercado?

Buscando a Fernández en Valencia

Un tipo bastante tonto llega a la estación de Valencia, baja del tren, se dirige al jefe de estación y le dice: -¡Disculpe, estoy buscando a un amigo mío que se llama Fernández! El jefe de estación se ríe y le dice: -Pero ¿usted sabe la cantidad de Fernández que hay en Valencia? ¿Cómo pretende que los conozca a todos? El tonto replica: -¡No, no es necesario que los conozca a todos, me basta con que conozca al que yo estoy buscando!

El juez que no entendía la orden

Un juez de atletismo le dice a otro: -Para dar la salida de la carrera bastará con que dispares un tiro con esta pistola, ¿de acuerdo? Y el otro le responde: -¡Pues claro que lo he entendido, no soy tonto! Lo que no me has dicho es a que atleta tengo que disparar...

Dos gallinas en el corral

Dos gallinas se cruzan por el corral y una le dice a la otra: -¿Qué tal? ¿Cómo te va? -Pues no muy bien, la verdad... -¿Y eso? No sé, creo que estoy incubando algo.

El perro de ocho patas

Un chico más bien obtuso le dice a su compañero de clase: -¿Sabías que mi perro tiene ocho patas? -No puede ser, eso es imposible! -Te digo que sí... cuenta, si no: dos delante y dos detrás; dos a un lado y dos al otro... ¡En total, ocho!

El perro que conducía un coche

Un agente de tráfico detiene un coche. El coche lo conduce un perro. Al lado del perro hay un hombre sentado. El agente exclama con voz severa: -¿Así que usted permite que conduzca el perro? Y el pasajero responde: -Si quiere la verdad, ¡yo soy un autoestopista!

El abuelo y la jaula de leones

Un señor le cuenta a su amigo: -En mi familia todos somos valientes. Mi abuelo entró él solo en la jaula de los leones. -¡Madre mía! ¡Seguro que cuando salió de la jaula se hizo famoso! -¿Y a ti quien te ha dicho que salió?

El consejo de una rata a otra

Una rata muy mema le dice a otra: -Recuerda siempre lo que voy a decirte: ¡jamás le prestes el ordenador a un pingüino! La otra rata le pregunta: -¿Y por qué no puedo prestarle mi ordenador a un pingüino? -¡Porque el agua que le gotea de las aletas estropearía el teclado!

Pepe quería ser médico

Pepe: -¡A mí me hubiera gustado ser médico! José: -¿Con esa cara? ¡Tú más que a médico, como mucho habrías podido llegara veterinario! Pepe: -Ah, ya lo entiendo, tú hubieras querido que fuera veterinario para que te curase gratis.

Pinocho visita el zoo con su clase

Pinocho va con toda su clase de excursión al zoológico, y cuando llegan a la zona de los elefantes, le dice a su profesora: -¡Ajá! ¿Lo ve, señorita? ¡Parece que no soy el único que dice mentiras!

El pastor y la lluvia en el prado

Un rebaño de ovejas está paciendo en un prado cuando de pronto se pone a llover. El pastor reacciona de inmediato y ordena a su hijo: -¡Lleva las ovejas al establo, rápido, que la lana se encoge con el agua!

La diferencia entre sofá y puercoespín

¿Sabes cuál es la diferencia entre un sofá y un puercoespín? ¿No? ¡Pues prueba a sentarte encima de un puercoespín y la descubrirás de inmediato!

El barbero distraído y los espaguetis

Un cliente se sienta en la butaca de un barbero muy tonto. El barbero empieza a afeitarlo, y al cabo de un ratito le pregunta: -Hum, señor, ¿por casualidad no habrá tomado espaguetis con tomate para almorzar? -No, ¿por qué? -inquiere el cliente con extrañeza. -Hum, pues en ese caso -dice el barbero-, me temo que acabo de cortarle la barbilla...

La niña que quería ver la tele

Una niña que no se ha portado muy bien le pregunta a su madre: -Mamá, ¿puedo ver la tele? -Todo el tiempo que quieras -responde la madre-, a condición de que esté apagada...

El atraco en el callejón oscuro

Un cretino circula por un callejón oscuro cuando un ladrón lo atraca. El tío se defiende con todas sus fuerzas, pero al final se rinde. El ladrón hurga en sus bolsillos, y aunque sólo encuentra cinco euros, exclama: -¡Es muy poco, pero ya me doy por satisfecho! Y entonces, el cretino se echa a reír y le dice: -Pues qué bien, ¿así que te contentas con cinco euros? ¡Por un momento pensé que querías robarme los diez mil euros que llevo escondidos en el calcetín derecho!

La canguro y los niños traviesos

Una señora, madre de dos niños más malos que la peste, está a punto de salir de casa, y le pasa un número de teléfono a la canguro: -Éste es el número de mi madre, que es donde estaré esta noche, por si les pasara algo a los niños. La canguro pone cara de resignación y le pasa otro número a la madre. -Aquí tiene el número de mi madre... porque lo más probable es que me pase algo a mi...

Luisito confunde jaulas por teléfono

Luisito llama por teléfono: -Buenas, ¿podría hablar con el señor Tigre? -No, ésta es la casa de los León. Y Luisito, que anda bastante distraído, responde: -Ah, disculpe, ¡¡¡me he equivocado de jaula!!!