En clase: -Clara, ¿cuántos son dos y dos? -Pero, señorita ¿cómo es posible que usted no lo sepa?
El profesor le dice a Pepito: -Presente: Yo ayuno, tú ayunas, él ayuna, nosotros ayunamos, vosotros ayunáis, ellos ayunan. Y ahora repite lo que acabo de decir. Dice Pepito: -¡Que aquí no come ni Dios!
La madre de Ricardito le pregunta cómo le ha ido el examen de historia, y él responde: -Huy, mamá, creo que el profesor se ha quedado muy impresionado. -¿Ah sí? ¿Por qué? -Porque cada vez que yo respondía, él alzaba la vista al cielo y decía: Increíble.
La profesora pregunta: -Ana, ¿es correcto decir Mi hermano se ha sido caído? -No -responde Ana. -Muy bien, Ana, ¿Por qué? -Porque mi hermano no se ha sido movido de la silla.
-José Luis, ¿podrías decirnos para qué sirve la madera? -Para hacer árboles, profesor.
-¿Has oído el chiste de Pepito en el autobús? -No, es que me bajé en la parada anterior.
-¿Qué significa la señal de tráfico donde se ven dos niños corriendo? -Significa: niños saliendo de la escuela. -Pero también podría significar: niños entrando en la escuela, ¿no? -No, porque los niños están... ¡corriendo!
La profesora manda hacer una redacción que lleva por título Qué harías si fueses millonario. Todos los niños se ponen a escribir salvo Pedrito, que permanece sentado mirando las musarañas, con la página en blanco. La profesora le lanza una mirada furiosa y le dice: -Pedrito, ¿por qué no has hecho nada? -¡Porque eso es exactamente lo que haría si fuese millonario!
Un hombre entra en un bar y le pregunta el camarero: -¿Qué desea? -Pues lo que todo el mundo: la paz mundial, un mundo mejor, encontrar el amor verdadero... -No, que qué quiere... -Pues... un trabajo que me llene, una casita en el campo, una mujer que me quiera... -No, ¡de beber! -Ah, pues no sé, ¿qué hay? -Pues nada, aquí, fregando vasos.
En un restaurante, el camarero se acerca a un señor que acaba de terminar de comer: -¿Cómo ha encontrado el filete el señor? -¡Muy fácil! ¡Estaba debajo de las patatas...!
En un restaurante, un cliente exige ver al cocinero. -¡He encontrado dos pelos en la sopa! -le dice al chef. Y éste le responde: -Ah, lo siento mucho, ¿cuántos deseaba?
Un señor está pidiendo la comida al camarero: -Y el bistec, ¿cómo viene? ¿Solo? -No, señor, se lo voy a traer yo.
Un cliente llama al camarero y le dice, indignado: -¡Camarero, llevo una hora tratando de cortar este bistec! Y el camarero le responde: -Señor, por eso no se preocupe, ¡este restaurante no cierra hasta medianoche!
Un hombre le explica a su amigo: -¿Sabes qué? Mi familia me quiere encerrar en el manicomio. -¿Ah sí, por qué? -Porque me gustan mucho las tortillas de patatas. -Hombre, qué exagerados. ¡Si a mí también me gustan mucho! -¡Qué bien! ¡Pues ven a mi casa, que tengo tres armarios llenos!
Un vendedor llama por teléfono a un cliente, y le responde un niño de cuatro años. -¿Están tu papá o te mamá? -¡No! -¿Y no hay nadie más contigo? -Sí, mi hermana. -¿Podrías decirle que se ponga al teléfono? Tras un largo silencio, el niño dice: -Lo he intentado pero ¡no puede bajarse de la cuna!
Un indio piel roja entra en una farmacia y dice: -Gran Jefe, no caca. El farmacéutico le da un purgante. Al cabo de tres días, el indio vuelve a la farmacia. -Gran Jefe, no caca. El farmacéutico le da un purgante un poco más fuerte. Tres días más tarde, se repite la misma historia. Entonces el farmacéutico, harto de ver al indio, le da un purgante fortísimo. Al día siguiente, el indio entra arrastrándose en la farmacia y dice: -¡Gran Caca, no jefe!
Un tipo va a la oficina de correos y dice: -Quisiera enviar esta carta. El empleado le responde: -Póngase en la cola. Como en la estafeta no hay nadie más esperando, el hombre vuelve a intentarlo. -Quisiera enviar esta carta. -Quisiera enviar esta carta. -Ya le he dicho que se ponga en la cola. Exasperado, el hombre de grita: -¡Ya basta! El empleado le dice: -¡Oiga, tampoco hace falta ponerse así! Y el tipo le responde: -¡Hay que ver, con la de gente que hay aquí, y le ha dado por meterse conmigo!
Ua señora va al sastre para que le tome las medidas de una americana. El sastre le dice: -¡Fíjese, qué maravilla! ¡Le sienta como un guante! -¡Pero si las mangas me llegan a los dedos! -¡Exacto, es lo que yo le decía!
El abuelo de Luis se rompe una pierna y lo llevan al hospital. El médico se la escayola y le dice: -Ya puede irse a casa. Vuelva dentro de un mes, y, recuerde: ¡nada de escaleras! Al cabo de un mes el abuelo vuelve al hospital la mar de sonriente y le pregunta al médico: -¿Qué, ya me pueden quitar el yeso? -Sí, por supuesto..., pero ¿por qué está tan contento? -¡Porque ya empezaba a estar harto de tener que encararme al árbol del jardín para entrar en mi habitación por la ventana.
Dos mujeres están hablando: -Mi marido dice que cuanto mayor me hago, más interesante me encuentra. -Qué majo, ¿no? -De majo, nada. Es arqueólogo.