Era un pequeño mosquito que todavía era una larva y su mamá mosquito cuidaba de él. Le hablaba del mundo y sus peligros, pero llegó el momento y el mosquito decidió abrirse camino. Tras dar una vuelta volvió a saludar a su madre y le dijo: -En realidad no son tan malos, a medida que pasaba todo el mundo me aplaudía.
El hombre venia todo destrozado, con cara de pena y moral por los suelos. Se sentó malamente y pidió una copa. La miró durante un rato largo. Un chistoso se le acercó, se bebió la copa y se burló. El hombre puso cara de asco y el camarero medio enfadado con el chistoso se disculpó y de paso le preguntó: -¿Qué le pasa amigo? -Nada... que hoy todo me sale mal. Me echaron del curro y de vuelta a casa me pincha una rueda. Aún así llego antes de tiempo y cojo a mi mujer montándoselo con su amante en mi cama. Me vine a beber una copa pero tan aburrido que le eché veneno para suicidarme.
Esto es la policía que tras un robo a una joyería se ponen a patrullar como necesitaban un sospechoso se agarran al primer borracho que encuentran. Ya dentro lo llevan al sótano y allí como no cantaba le meten la cabeza en un cubo. No había manera que soltara nada cuando le preguntaban por las joyas así que tras 3 veces y casi ahogarlo finalmente dice: -¡Cagonnnn to!, contratar a un buzo, joer, que yo no veo nada.
Esto eran dos gallegos muy tontos que iban de camino a casa tras el trabajo y uno le dice al otro. -Mira Juan, en el bolsillo tengo unas monedas, a ver si aciertas las que tengo. -Vale Pepe, pero si acierto me quedo con una. -Ya, jeje, es más, si aciertas te puedes quedar las dos. -Ok, pues... ¡cinco!
-Hola, ¿me pone una copa de anís? -Del Mono no pude ser, sólo queda de Las Cadenas. -Bueno, lamento que se haya escapado, pero ¿me puede dar una copa de anís?
La mujer finalmente se puso a dieta y se lo anunció a su marido. Dijo este: -¿Ah sí, y cuanto has perdido ya? -Una semana.
-¿Cómo se dice partido en inglés ? -Match. -Muy bien ahora póngalo en una frase. -¡Matchácale la cabeza a ese que metió gol!
Esto era un tipo que llega a su nuevo destino para el trabajo, un pueblo de León un tanto aislado, y como era aficionado al fútbol se fue a ver al campo a ver equipo local. Para su sorpresa, todos los asistentes iban con escopeta. Sorprendido le preguntó a uno. -¿Y las escopetas? -Nos viene bien para celebrar los goles. Cada vez que marcan los nuestros pegamos un tiro al aire. -¿Y si marcan los visitantes? -De momento nunca ha pasado.
Iba un gallego por la calle cuando de pronto se cruza con otro, un amigo de toda la vida un tanto apesadumbrado: -Hola Roberto, ¿qué te pasa hombre? Milagro verte así. -Ya, es que vengo del entierro de mi padre. El gallego se lo queda mirando y trata de consolarlo: -Tranquilo Roberto, no es para tanto porque mira, igual ni era tu padre.
El director del banco sabía que su secretario se iba todos los días de 11 a 1 pero no tenía ni idea en que perdía el tiempo, así que se decidió a contratar a un investigador privado, que finalmente llegó con los resultados de la investigación y dijo: -Como bien dice el informe y viene en las pruebas aportadas, todos los días sale a las 11 del banco y regresa a la 1, siempre a la misma hora. Coge su coche, se va a su casa, le hace el amor a su mujer y luego fuma uno de sus puros. -¿En serio? Menos mal, pensé que estaría haciendo algo mucho peor. -Creo que no me ha entendido bien. Permíteme que te tutee: El secretario coge tu coche, le hace el amor a tu mujer y se fuma tu puro.
Esto eran Pepe y Antonio, dos amigos del alma que lamentablemente se mueren, y curiosamente uno e va al cielo y otro al infierno. Un día, Pepe baja del cielo a visitar a su amigo Antonio en el infierno y se queda muy sorprendido: -De verdad Antonio que no me esperaba esto. Yo siempre fui muy correcto en todo y me gané el cielo. Allí no hay nada y aquí veo que tenéis bebida, mujeres y menudas fiestas. -Que bah Pepe... esto no es lo que te imaginas. Aquí me tienes rodeado con mucha bebida y copas que en realidad están agujereadas y no se puede beber por ellas... imagínate, ¡ni una gota! -¿Y esas chicas tan lindas? -Bueno... eso mucho peor todavía. Ninguna tiene agujero.
Era un tipo que se acercó a un pueblo argentino con la intención de buscar a un compañero que hacía mucho que no veía. Se encontró a otro tipo y le dijo: -Por casualidad ¿no sabrá donde vive un tal Fernando Díaz Zaragoza? -La verdad es que no. Mire, aquí todo el mundo tiene su apodo, ¿no sabrá por casualidad su mote? -Creo que lo llamaban el payasito. -¿El payasito? ¡Anda si ese soy yo!
Era un tío muy muy feo en una agencia matrimonial. -Quería una mujer que fuera guapa, rica y de buena familia. -Oiga señor, permítame que mujeres así hay pocas y además en tal caso sería una imbécil si se fuera con usted. -Bueno, ese detalle me trae sin cuidado.
Era una señora muy presumida que fue a una fiesta y se puso a hablar con un joven. Le dijo finalmente -¿Que edad me echa? -Diría que por la cara parece de 18 años, por el pelo de 17 y por los ojos de 20... -¡Qué halagador! -Un momento señora, que aún me falta sumar.
En una convención de científicos, un investigador señala a otro: -¿Sabías que hemos cambiado a las ratas por abogados? -No, no lo sabía. ¿Y eso por qué? -Por tres razones: Porque descubrimos que los abogados eran de largo los más abundantes. Porque nuestros asistentes no se encariñan tanto con ellos, y tercero porque los abogados hacen cosas que una rata no hará nunca.
Estaban una pareja y la madre de ella haciendo cola en el banco cuando entra un personaje fuertemente armado, los pone todos contra el suelo y justo antes de irse con el botín les pregunta: -¿Ustedes han visto algo? -Yo no he visto nada, pero le puedo asegurar que mi mujer y mi suegra no se han perdido detalle.
Un día estaban un santiagueno y un tucumano debatiendo sobre sus pueblos argentinos. El tucumano toma la iniciativa y comienza a denostar al barrio del santiagueno: -Donde vos vivís es una porquería, es un lugar tenebroso, malo y feo. A tal punto de que ni asfalto tienen, son un desastre, ¿o no? -Pero claro que tenemos asfalto, ¡maldito tucumano! -Así que tienen asfalto, y a donde que no se ve? -Lo tenemos debajo de la tierra ¡para que no nos lo roben los tucumanos!
Pepe fue a tomar el café y se encontró a Andrés que como siempre tenía alguna historia que contar: -No te lo pierdas, ayer menuda pelea. -¿Ah sí, qué pasó? -Nada, que cuando volvía a casa 2 tipos le estaban pegando a otro. Yo no sabía que hacer pero al final intervení.-Anda, ¿y cómo fue? -Pues ya ves, entre los 3 le dimos una buena paliza al otro.
Son dos vascos que se encuentran, y uno le dice al otro: -Hola Chema, ¿dónde está tu hija? -Está en la cama con gonorrea. -Bueno, por lo menos es vasco.
Va el señor al bar del camarero loco y le dice: -¿Podría ser un café sólo? -Claro que sí amigo. ¿Habéis oído los demás? Todo el mundo fuera.