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Un pintor famoso, de esos llamados modernos, recibe la visita de un crítico de arte. Éste le enseñó un cuadro donde sólo se veían manchas de colores y varias líneas cruzadas entre sí. El crítico de arte le pregunta: -¿Este cuadro qué significado tiene? -Es mi retrato -dijo. Luego le enseñó otro muy parecido y dijo: -Este es el retrato de mi mujer -¡Menos mal que no ha tenido hijos! -contestó el crítico de arte
-¿Qué es lo peor que le puede pasar a un médico que es del Sevilla? -Que le venga un diabético.
La niña pregunta a su madre: -Mamita, ¿puede una niña de mi edad tener hijos? La mamá reflexiona un momento y, luego, contesta: -Sí, querida, es posible. En Perú una niña con sólo cinco años ha tenido un bebé. Y la niña para sí: -¡Mecachis!
Delante de la puerta del Cielo hay una cola de mujeres casadas. San Pedro las dice a todas: -¡La que haya sido infiel a su marido, qué levante el brazo derecho...! Todas levantan el brazo, menos una. -¡Venga, entrad de una vez! ¡Y que do de vosotras se hagan cargo de la sorda!
La factura de la operación es enorme. El paciente la mira y exclama: -¡Ahora comprendo bien por qué los cirujanos utilizan guantes de goma: es para no dejar sus impresiones digitales!
Padre: -¿Por qué pegas a tu hermanito? Niño: -Porque se ha bebido todo el frasco de tinta y ahora no quiere comerse un pliego de papel secante.
Un ventrílocuo un día de mucho calor recorre un pueblo. Y al pasar por una casa de campo, se detiene a pedir un vaso de agua. El dueño, un hombre robusto y aún joven, le invita a pasar a la cocina. -Muchas gracias y disculpe la molestia; pero me gustaría hacerle dos preguntas: ¿usted vive solo?; ¿y es que no tiene esposa? -Sí, vivo solo. ¡Pero nom e hable de mujeres, ya que he tenido tan malas experiencias. A la noche estoy tan cansado que caigo en la cama cansado. No las necesito, ¡de verdad! Le acompaña el dueño hasta la salida de la casa de campo. Por el camino el ventrílocuo le gasta unas bromas hablando con el caballo. -¿Cómo te va, amigo? -Hace demasiado calor para la faena diaria -contesta el animal. -¿Cómo... es que usted sabe hablar con los animales? -pregunta el sorprendido campesino. Siguen y se encuentran con una vaca. -¡Cómo me alegra verle en nuestro pueblo! -saluda el animal. El campesino sigue atónito ante cada diálogo. Pero cuando aparece la cabr
Un automovilista pasa junto a una casa de campo, mata a un perro que atravesaba la carretera y, luego, entra en el jardín. Dice a la señora que le sale al encuentro, muy preocupada, que siente lo ocurrido. Después decide ir en busca del marido para contarle lo sucedido. -Por favor, dígaselo con cuidado -le aconseja la mujer-. Yo creo que debería empezar por hablarle de algo más leve; por ejemplo, que el accidente mortal lo he sufrido yo...
La política es un juego maquiavélico en el cual los políticos ponen las fichas y las jugadas las hace el diablo.
Le preguntan al escritor: -¿Cuál es su mejor historia novelada? -Mi declaración de la renta.
El Club Nacional de Consumidores, cuya misión principal es la de evitar encarecimientos, envió recientemente a todos sus afiliados esta nota: -A partir del próximo mes, la cuota de socio se aumentará en un 50 por ciento.
Va un gallego por la calle y de pronto se cruza con su amigo vasco: -Oye, ¡qué prisa llevas que ni saludas! -Es que creo que llego tarde, ¿qué hora tienes ya? -Son las 10. -¡Buf que tarde! -Haber preguntado antes.
-Tu perro parece un gato. -Es que es un gato. -¡Pues parece un perro! ¿Qué hacen tres pandas subidos a un árbol? ¡Esperan al cuarto para poder jugar las cartas!
Un perro entra en una oficina de telégrafos, coge una hoja en blanco y escribe: guau, guau, guau, guau, guau, guau, guau. El telegrafista mira el papel y le dice al perro: -Hmmm... Son solo nueve palabras. Podría usted enviar otro guau por el mismo precio. A lo que el perro responde, partiéndose de risa: -¡Pero es que eso no tendría ningún sentido!
Un gondolero veneciano llega a su casa hecho polvo y se lamenta ante su mujer: -¡Ay, si supieras qué me ha pasado! Un turista americano me ha pagado quinientos euros para que lo paseara todo el día en góndola. -Ah, pues muy bien, ¿no? -¿Bien, dices? ¡El tío quería hacer esquí náutico!
Un campesino se encuentra con otro. -Hola, Pedro, ¿qué tal? -Tengo una gran noticia. ¿Sabías que he encontrado una gallina que pone huevos de oro? -¡Caray, Pedro, tú sí que tienes suerte! -No te creas... ¡No hay modo de hacer una buena tortilla con ellos!
Dos perezosos se encuentran en la rama de un árbol en plena selva tropical. -¿Qué, cómo llevas lo de la pereza? -le pregunta uno de ellos a su compañero. -¡Ya estoy curado! -le responde este-. ¡Me he puesto en manos de un doctor que me ha prometido que a partir de ahora haré un montón de ejercito! -¿Ah, sí? ¿Y cómo es eso? -¡Me ha presentado una factura tan elevada que he tenido que ponerme a trabajar doce horas al día para poder pagarla!
Max y Moritz están visitando un museo de arte moderno y conversan. -He de confesarte que no entiendo un pimiento de arte moderno -reconoce Max. Moritz, dándoselas de experto, le responde: -Te daré un consejo que te será de gran utilidad: si es algo que cuelga de la pared, es un cuadro. En cambio, si puedes mirártelo por los cuatro lados, ¡entonces es una escultura.
¿Qué hacen los elefantes en la jungla de dos a tres? ¡Clases de paracaidismo! ¿Y por qué los cocodrilos son tan planos? ¡Porque pasean por la jungla de dos a tres!
Un cliente se está quejando al camarero: -¡Camarero, este bistec sabe asqueroso... como a agua y jabón! El camarero le responde: ¡Mire, señor, primero se ha quejado de que el bistec estaba demasiado aceitoso, y ahora, que se lo he lavado con agua y jabón, tampoco está contento!