s Chistes malos — Página 64 | Chistes Cortos Buenos

El viajero pobre pide habitación

Un viajero pobre llega a un hotel de mala muerte y dice al encargado: -Quiero una habitación. -No hay habitaciones, tendrá que quedarse en el pasillo. -Acepto. -Y además tendrá que hacerse la cama usted mismo. -No hay inconveniente. -Entonces aquí tiene usted un par de tablas y el colchón.

Inventarse historias y el reich en comisaría

-A ver señorita, ¿le parece bien inventarse historias para sembrar odio? -Es que nazi para ello. -¿Pero no le molesta que la acusen? Es delito -Ya bueno, es lo que hail Tras el cristal de comisaría. -Ay, es que no puedo parar de reich.

Dos chistes de renacuajos y osos

¿Adónde se van a vivir los renacuajos cuando se convierten en ranas? ¡A Croacia! ¿Sabes por qué los osos polares no comen tartas heladas en verano? ¡Porque prefieren los polos!

Un piso lleno de animales y palomas

Un pobre hombre acude al ambulatorio y le pide consejo al médico: -Verá, doctor, vivimos en un piso pequeño mis tres hermanas y yo. Una tiene cuatro perros, la otra siete gatos, y la tercera está criando ocho conejos... Como puede imaginarse, la casa apesta de lo lindo. ¿Usted qué haría? El médico medita su respuesta y por fin dice: ¿Ha probado a abrir las ventanas de par en par? Así circularía el aire... El hombre le replica, horrorizado: -Sí, hombre, ¡¿y qué más?! ¿No ve que entonces se escaparían mis cincuenta palomas?

El origen perezoso de la bandeja

¿Quién inventó la bandeja? Un perezoso, cuando alguien le dijo desde la mesa de al lado: -Disculpe, ¿podría alargarme ese plato?

Dos ardillas presumen de setas y árboles

Una ardilla europea se encuentra con una ardilla americana y ambas empiezan a presumir de sus respectivos bosques, hasta que acaban picándose. La ardilla europea dice: -En mi país las setas son tan altas como los árboles. Y la ardilla americana se encoge de hombros y replica: -¡Pues figúrate que en mi país son los árboles los que se esconden bajo las setas!

La fiebre del niño según las cuentas del padre

Una padre primerizo está solo en casa con su hijito enfermo. Llama al médico: -¡Doctor, doctor, mi hijo tiene cuarenta de fiebre! El médico acude a toda prisa y cuando llega lo primero que hace es ponerle el termómetro al niño. -¿Por qué me ha dicho que estaba a cuarenta? ¡Tiene treinta y seis con cuatro! -Pues claro, ¿y cuánto son treinta y seis más cuatro? Pues cuarenta, ¿no?

El paciente ve doble ante el ordenador

-¡Doctor, he pasado demasiado tiempo ante el ordenador, y ahora veo doble! -Comprendo... Siéntese y explíquemelo con más detalle. Coja una silla... -Disculpe, ¿cuál de las dos he de coger?

El paciente que olvidó qué olvidaba

-¡Doctor, doctor, doctooooor! ¡Me he pasado tanto rato delante del ordenador que creo que he perdido la memoria! El médico se lo queda mirando y le dice: -¿Desde cuándo le sucede? -¿Desde cuándo me sucede qué?

El león y su adivinanza

Un gallo visita al león en la selva. -¡Le felicito por el orden y la organización que reina en sus dominios! -le dice el gallo-. Ojalá sucedía lo mismo en mi gallinero... ¿Cómo lo conseguiste? -Elijo bien a mis colaboradores -le responde el león-. Les propongo una adivinanza para descubrir a los más inteligentes. ¡Ahora te lo demostraré! El león telefonea al elefante: -Es hijo de tu padre y de tu padre y de tu madre, pero no es tu hermano ni tu hermana... ¿Quién es? Tras pensárselo un poco, el elefante dice: -¡Yo! Terminada la demostración, el gallo regresa a casa y le dice al pavo: -He ido a ver al león: conoce una adivinanza que permite saber quién es el más inteligente. Dice así: Es hijo de tu padre y de tu madre, pero no es tu hermano ni tu hermana... ¿Quién es?. Tras memorizar la adivinanza, el pavo reúne a todos los animales de la granja y les dice: -Chicos y chicas, el gallo me ha ordenado que resolváis esta adivinanza tan difícil: Es hijo de tu padre

El vaquero y el caballo verde

Un vaquero del Oeste bajito y enclenque se apea del caballo, lo ata y entra en un saloon. Va a la barra, pide una sopa y conversa con otros vaqueros. Al cabo de un rato sale, y vuelve a entrar hecho una furia: -¿Quién ha pintado mi caballo de verde? De entre los clientes surge un vaquero de dos metros de alto, musculoso y con cara de pocos amigos. -He sido yo, ¿paso algo? El sido yo, ¿pasa algo? El otro aún se vuelve más pequeño de lo que era, empalidece y responde con un hilo de voz: -Hum, solo quería decirle que la primera mano ya está seca, así que ya puede darle la segunda...

El café que no deja dormir

Alberto y Pablo están en el bar. -Pablo, ¡te invito a un café! -No, gracias amigo, es que el café no me deja dormir -le responde Alberto. -¡Pero si son las nueve de la mañana! -En efecto... ¡y estoy a punto de entrar en la oficina!

Lo único que no se lastima esquiando

¿Qué es lo único que, por muy deprisa que baje por una pista de esquí, nunca se lastima? ¡La nieve!

La pesadilla de la oca con plumas

Una oca le explica a otra: -¡Uf, he tenido una pesadilla horrible! -¿Ah, sí? ¿Qué has soñado? -Que dormía en una cama con una almohada de plumas blandísima... -¿Y eso es tan terrible? -le pregunta su amiga oca. -¡Ya lo creo: las plumas eran mías!

La granjera imita a una zanahoria

Un conejo se escapa de la conejera y se oculta entre las hierbas altas. La granjera lo persigue en vano, pues el conejo ha sido más rápido y ahora ya no está a la vista. Entonces el marido le dice: -¡Acabo de tener una idea buenísima! Si quieres atraer el conejo hacia ti, no tienes más que... ¡imitar el sonido de una zanahoria!

Devolver un loro de porcelana

Un señor compra un loro en una tienda. Al día siguiente al establecimiento con la intención de devolverlo. -¡No hay manera de que hable! -protesta el cliente. -¡No me extraña! -exclama el vendedor-. ¡Este loro es de porcelana y esto es una tienda de decoración.

La viejecita y el motorista

Una viejecita está cruzando y un motorista la atropella. La pobre, que está muy magullada, se incorpora y empieza a gritar: -¡Es usted un pirata de la carretera! ¿Está ciego o qué? -¿Ciego, yo? -le responde el otro la mar de indignado-. ¡Pero si le he dado de lleno!

Empujones en el tranvía

El pasajero de un tranvía, en hora punta, se echa a gritar: -Oiga, ¿cómo quiere que se lo repita? ¡¿Quiere hacer el favor de no empujar de ese modo?! El otro protesta: -Entonces, ¿cómo quiere que le empuje? ¡Primero lo he hecho con el codo, y usted ha protestado! Después lo he empujado con la espalda, y ha vuelto a protestar. A ver, ¡dígame de una vez cómo le gustan los empujones!

El espejo mágico de los roedores

Un ratoncito, un hámster y una rata de alcantarilla muy boba se encuentran ante un espejo mágico. El espejo tiene el poder de detectar al instante cuándo alguien dice una mentira, y entonces hace desaparecer al embustero. El ratón se planta ante el espejo y dice: -Pienso que los ratones somos los animales más inteligentes del mundo... ¡Puf, el espejo lo hace desaparecer! El hámster dice: -Pienso que los hámsteres somos los animales más inteligentes de... ¡Puf, el espejo lo hace desaparecer! Le toca a la rata boba que dice: -Pues yo pienso... Y ¡Puf, el espejo lo hace desaparecer!

El cliente de correos y la cola

Un tipo va a la oficina de correos y dice: -Quisiera enviar esta carta. El empleado le responde: -Póngase en la cola. Como en la estafeta no hay nadie más esperando, el hombre vuelve a intentarlo. -Quisiera enviar esta carta. -Quisiera enviar esta carta. -Ya le he dicho que se ponga en la cola. Exasperado, el hombre de grita: -¡Ya basta! El empleado le dice: -¡Oiga, tampoco hace falta ponerse así! Y el tipo le responde: -¡Hay que ver, con la de gente que hay aquí, y le ha dado por meterse conmigo!