Un viejo libertino ve a una graciosa enfermera en la parada del autobús. Se acerca y le pregunta: -¿No nos conocemos? Ella contesta: -Quizá. A lo mejor ha sido usted un paciente mío. Frotándose mentalmente las manos, él prosigue: -Debe ser eso. ¿En qué hospital trabaja? Y ella responde: -¡En la clínica veterinaria!
-Doctor, vengo a que me dé un certificado de virginidad. -Pero, señora -le replica el médico-. Usted es viuda, y nada menos que por tercera vez. De modo que tendrá que explicarse. -Verá, doctor. La primera vez que me casé fue con un militar de los que siempre atacan por la retaguardia; la segunda, con un abogado que era todo lengua, y la tercera, con un político que, cuando estaba arriba, no hacía nada. Así que ya me contará...
El médico después de examinar a su paciente: -Señorita, no hay duda: usted está embarazada. -Pero, doctor, ¡eso no es posible! ¡Yo soy virgen, se lo aseguro! El médico se acerca a la ventana, mira el cielo y murmura: -La última vez que ocurrió ese milagro, apareció una estrella en el firmamento.
El paciente pregunta si la operación a que se le va a someter es muy peligrosa. -En efecto, lo es. De cada diez pacientes mueren nueve. -¿Cómo? -pregunta la pobre víctima-. ¿No es un porcentaje demasiado alto? -Tranquilícese usted. ¡No hay nada de qué preocuparse! Acaban de morir 9.
Un hombre va por la calle andando con pasos muy inseguros. -¡Estoy convencido de que ese individuo sufre de reuma! -dice un médico. -Estás confundido, coleta. ¡Yo me inclino por diagnosticarle una sífilis! Como no se ponen de acuerdo, los dos médicos deciden ir a preguntar al pobre hombre. -Perdone, señor, nosotros somos doctores. Yo estoy seguro de que usted sufre reuma, y mi colega dice que usted tiene sífilis. -Pues yo creo que los tres estamos confundidos -contesta el hombre. -¡¿Los tres?! -Sí, los tres. Yo creía que era un pedo... ¡y me he cagado!
El joven confiesa al cura que las mujeres de la comunidad le tientan continuamente. El cura le dice: -Resiste jovencito, y tendrás tu recompensa en el cielo. La cosa parece calmarse. Pero cuando es el turno de una espléndida pelirroja que canta en el coro, el jovencito vuelve al cura y le dice: -Reverendo, no sé cómo lo podré resistir. A propósito, ¿cuál cree usted que será la recompensa que yo recibiré en el Cielo? Y el Padre responde: -¡Una montaña de heno, pedazo de asno!
Durante una representación sagrada en una iglesia, un joven ha de colocarse en la cruz para representar a un mártir. Pero como no se encuentra una túnica, se decide cubrirle con un trozo de papel. La iglesia se encuentra llena de fieles, entre ellos la novia del joven. Esta enseña a fondo su escote, con lo que el joven puede admirarlo, desde arriba, mejor que nadie. En un determinado momento, los fieles escuchan al joven crucificado gritar enloquecido: -¡Marta, Marta, márchate... te lo suplico ...! ¡El papel está a punto de romperse.!
En la sinagoga local se ha organizado una lotería para recoger dinero para la construcción de un nuevo templo. Se anuncia el número correspondiente al tercer premio, y al ganador le toca un estupendo televisor de color. Luego, anuncian el segundo ganador. Es el señor Leví, que se acerca a la mesa de los premios. Y podéis imaginaros su sorpresa cuando se entera de que le ha tocado una tarta hecha en casa. -¡Una tarta! ¿Y quien quiere una tarta? Me he gatado quinientos dólares en boletos. El tercer premio es un televisor... ¡Y me dan una tarta! ¡No la quiero! -¡Sssschhh! -le aconseja el hombre que está cerca de él- La tarta ha sido preparada por la mujer del rabino. -¡Y un culo a la mujer del rabino! -protesta el señor Leví, -¡Sssschhh! -continúa el otro-. ¡Ese es el primer premio!
El cura del pueblo se compra una calculadora. Cuando confiesa a los vecinos hace la cuenta de la penitencia con la calculadora. Llega un chaval y le dice: -Padre, le he metido la puntita a mi novia... -¡Pues ve y métesela entera, que mi calculadora no saca decimales.
Una colegiala se va a confesar: -Padre, he cometido pecados solitarios... -¿Cuántos hija? -Se pueden contar con los dedos de la mano, ¡aunque ésta no se la voy a enseñar: se cuenta el pecado... pero no se enseña a la pecadora!
Con gran preocupación, Pepito le pregunta a su maestro: -Profesor, ¿las chicas ladran? -¡Por Dios, qué locura! -Pues tendré que ir al oculista -responde Pepito-. Se lo he vuelto a hacer a la perra.
La madre a la hija que acaba de salir por primera vez con un chico: -Luisa, espero que esta noche hayas mantenido los ojos bien abiertos mientras estabas con Jorge. -¡Oh sí, mamá, casi siempre! -¿Qué me quieres decir con casi siempre? -Bueno, cuando nos acostamos y él se me puso encima cerré los ojos un poquito, mamá.
Un padre llama a su hijo de 11 años y le habla en tono solemne. -Hijo, ya tienes edad suficiente y ha llegado el momento de que hablemos de hombre a hombre sobre los temas sexuales. -Me parece muy bien papá... ¿Qué quieres que te explique?
Un niño observa ávidamente a sus padres por el ojo de la cerradura. De pronto se vuelve y exclama: -¡Joder! Y luego me dicen a mí que no meta el dedo en la nariz!
Un pariente le pregunta a Jaimito: -¿Qué quieres como regalo por tu cumpleaños? -¡Unas purgaciones! -¿Y para qué quieres tú unas purgaciones? -pregunta el pariente aterrorizado. -Es que si yo tengo las purgaciones, las tendrá la criada; si las tiene la criada, las cogerá papá; se contagiará mamá; y si se contagia mamá, caerá mi maestro... ¡Y a éste le tengo una rabia!
Papá dice a Pepito: -Hoy viene el director de mi fábrica a cenar. ¡Pórtate bien, por favor! Por la noche, en la mesa, la esposa del director insiste: -Pepito, tú que eres tan gracioso, por qué no nos cuentas alguna de tus ocurrencias... El papá de Pepito casi se muere del susto, por lo que mira fijamente a su hijo. Pero éste no desaprovecha la ocasión: -Veamos esta adivinanza: ¿qué es eso que si se pone se queda duro, si se saca se queda blando y, luego, suelta un chorro de leche? El papá de Pepito cierra los ojos, y se siente al borde del infarto... -¡Fácil: un bizcocho cuando se moja en un tazón lleno de leche! -exclamó Pepito-. Y no una p... como pensaba el viejo verde de mi papá...!
Un jovencito está realizando una encuesta por la csas para una fábrica de vaselina. Llama a una puerta y sale una señora. -Dígame, ¿tiene usted niños? -Sí -responde ella-, tengo cinco. -Bien, ¿y usan vaselina? -Sí, cuando alguno se corta o se le pone la piel roja. -¿Y para sus relaciones íntimas? -A menudo -sonríe la señora. -¿Externa o internamente? -continúa él. -Externamente -es la respuesta. -¿Podría decirme dónde se la aplica? -Desde luego -responde ella sin titubear-. ¡Sobre la maneta de la puerta para impedir que los niños entren en nuestro dormitorio!
¡Suegra!, ¡no me diga como educar a mi hijos! Porque, vamos a ver, usted no crío muy bien a suya que digamos.
Un lechero está repartiendo las botellas por la ciudad. Al llegar a una casa, se siente atraído por el alboroto de una disputa familiar. Se detiene a escuchar. De pronto, sale un niño corriendo. -¿Qué sucede, pequeño? -Pregunta el lechero-. ¿Son tus padres los que pelean? -Sí, señor -responde el niño-. Siempre están peleando. -¿Quién es tu padre? -pregunta el lechero. -No lo sé. Por eso es por lo que siempre están peleándose.
-Mamá, ¿por qué las mujeres se visten de blanco en las bodas? -Porque es el día más feliz de su vida. -Ah, ya se porque los hombres se visten de negro.