-Voy a comprar una cosa fundamental. -Dime. -Adivina, ¡un gorro! -No es para tanto. -¿No lo entiendes? funda-mental jeje. -Ya veo. -Ey, espérame, no te vayas que no tengo amigos
Hola guapa, ¿qué tal? -Bien, ¿tú? ¿a qué te dedicas? -Soy rockero. -¡Guau! ¡Qué interesante! ¿Eres el cantante o qué tocas? -No me has entendido, pico piedra.
En las cristalinas aguas de un lago, una tortuga centenaria está escondida entre unas hojas, cuando se le acerca un pez y le pregunta: -¿Por qué estás aquí en este rincón? ¿Es que te han castigado? -¡En efecto, me han castigado! -responde la tortuga. -¿Y qué travesura puedes haber hecho tú, si eres una anciana? -¡Mamá me ha mandado a este rincón por molestar al abuelo!
Un pequeño ciempiés le dice a su madre: -¡Mamá, mamá, me duele una pata! -¿Cuál te duele? -le pregunta preocupada su mamá. -No lo sé... ¡Solo sé contar hasta diez!
¿Cuál es el colmo de una botella? ¡Resfriarse porque ha dormido destapada! ¿Cuál el el colmo de un farmacéutico? ¡Cerrar la farmacia porque no le queda más remedio!
¿Qué pasaría si un elefante se metiera debajo de tu cama? ¡Pues que tocarías el techo con la nariz!
¿Cómo encuentra un elefante a una elefanta que está oculta entre los arbustos? -La encuentra... ¡sumamente atractiva!
Tres ladrones pretenden robar un banco de máxima seguridad. Para ello, excavan un túnel que les permite acceder al conducto del aire acondicionado. El jefe de los ladrones decide entrar el primero. Entra, resbala, y un vigilante del banco que oye el ruido pregunta: -¿Quién anda ahí? El ladrón responde: -¡Miiiaaauuuuu! -y sigue su camino. El segundo también resbala en el mismo punto, el vigilante oye el ruido y pregunta: ¿Quién anda ahí? El segundo ladrón responde: -¡Miiiaaauuuuu! -y sigue su camino. Finalmente va el tercero, que también resbala, y el vigilante, al oír el ruido, pregunta: -¿Quién anda ahí? Pero esta vez, el tercer ladrón responde: -¡Tranquilo, soy otro gato, soy otro gato!
Dos granjeros están hablando y uno le dice al otro: -Ay, ya sabes que estoy muy enamorado de Inés, pero no sé si nunca conseguiré que se enamore de mí... Y el otro le responde: -Pero, vamos a ver: tú tienes cien vacas y trescientas ovejas, ¿no? -Sí, pero ¿qué tiene que ver eso? -¡Pues que ya tienes mucho ganado!
A su regreso de las vacaciones, un tipo muy tacaño se encuentra un amigo. -¿Qué, cómo te han ido las vacaciones? -le pregunta el amigo. -El tiempo, horrible, y la pensión era una porquería. El mar quedaba lejísimos, la playa apestaba y la habitación era minúscula. Lo mejor de todo, las toallas... -¿Y eso? -pregunta, sorprendido, el amigo. -Eran espléndidas -dice el avaro-, de un excepcional tejido esponjoso, de primera calidad, muy gruesos. ¡Eran tan gruesas que me costó muchísimo cerrar la maleta!
Tres amigos que no han viajado nunca en avión están en el aeropuerto esperando a embarcar para irse de vacaciones. -¿A qué velocidad creéis que irá nuestro avión? -pregunta el primero. -¡Yo creo que a 300 kilómetros por hora! -dice el segundo. -¡Pues yo digo que alcanza los 600 kilómetros por hora! aventura el tercero. -¡Anda ya! -exclama el más inexperto de los tres-. ¡¡¡Ni que fuera volando!!!
Se encuentran dos granjeros y uno le dice al otro: -Pues, ¿sabes? He encontrado un método infalible para que mis cerdos no huelan... -¡Qué dices! ¡Eso es imposible, los cerdos siempre huelen! -Los míos no, porque les he puesto una pinza en la nariz...
Una señora entra en la charcutería y le dice al dependiente: -¡Ayer me devolvió mal el cambio, se equivocó de veinte euros! E dependiente le dice con malos modos: -¡Lo siento, señora, pero ya es demasiado tarde... tendría que habérmelo dicho ayer! La señora se ríe y le responde: -Ah, si usted dice que es demasiado tarde... ¡me parece perfecto! ¡Me quedo los veinte euros de más que me dio y santas pascuas!
Un dentista llega a casa y a la hora de la cena le dice a su esposa: -El negocio va fatal... -¿Ah, sí? ¿Y qué piensas hacer? -He decidido buscarme un socio. -¿Otro dentista? -No... ¡un fabricarte de turrones!
Un señor entra en una tienda de deportes y le pide al dependiente unos guantes de boxeo. El dependiente le trae los guantes de boxeo. El dependiente le trae los guantes, se lo queda mirando y le pregunta: -¿Son para usted? -Qué va, son para mi perro -responde el señor-, es que tengo un bóxer, ¿sabe?
Un médico regaña a su paciente porque está muy obesa: -¡Señora, le dije que sólo hiciera una comida en todo el día! -¡Pero si es lo que he hecho, doctor! -le responde ella. -¡Sí señora -replica él, furioso-, pero no me refería a que se pasara todo el día comiendo sin parar!
Dos ancianos, marido y mujer, van a restaurante. El viejecito pide: -¡De primero una sopita y de segundo un bistec a la plancha! -¿Y usted, señora? -pregunta el camarero. -Para mí, al revés: ¡bistec a la plancha de primero, y después la sopita! -Pero ¿no sería mejor que los dos empezasen por la sopa y después se comiesen bistec? Los dos viejecitos sueltan un suspiro y le responden: -Sí, claro, pero hemos de hacer turnos... sólo tenemos una dentadura postiza para los dos...
Un conductor conduce un flamante deportivo a toda velocidad, derrapa, frena en seco levantando una gran nube de polvo y le pregunta a un campesino: -Eh, tú... sí, tú... ¿Cómo se va al hospital? El campesino esboza una sonrisa y le dice: -¿Ves esa curva cerrada que hay en la carretera, ahí abajo? ¡Pues si quieres ir derecho al hospital, cuando llegues allí, sigue recto!
Un hombre de ciudad detiene su Maserati junto a un campesino que hacía autoestop en la carretera acompañado de su vaca. -Usted puede subir, pero la vaca no cabe... -¡No se preocupe por la vaca, ella nos seguirá corriendo! El conductor no da crédito a lo que oye: -Pero ¿cómo quiere que nos siga? El campesino esboza una sonrisa y le dice: -¡Usted arranque, y ya verá! ¡Conozco bien a mi vaca! El conductor pone la primera... La vaca sigue al coche... Pone la segunda... La vaca sigue al coche... El conductor pone la tercera... La vaca sigue al coche... Pone la cuarta... La vaca lo sigue... El conductor, alucinado, acelera, acelera cada vez más. Por fin, mira por el retrovisor y ve que la vaca saca la lengua. Se vuelve hacia el campesino y le dice: -Su vaca ha sacado la lengua, eso significa que ahora sí está cansada. El campesino se da un buen hartón de reír y le replica: -No, hombre no, ¡qué va a estar cansada! ¡Lo que pasa es que usa la lengua como intermitente, le est
-¿Te has vuelto loco o qué? ¿Por qué has arrojado el ordenador al agua? -Es que me apetecían mirar cómo beben los PC's en el río!