El campesino y su vaca junto al Maserati

Un hombre de ciudad detiene su Maserati junto a un campesino que hacía autoestop en la carretera acompañado de su vaca. -Usted puede subir, pero la vaca no cabe... -¡No se preocupe por la vaca, ella nos seguirá corriendo! El conductor no da crédito a lo que oye: -Pero ¿cómo quiere que nos siga? El campesino esboza una sonrisa y le dice: -¡Usted arranque, y ya verá! ¡Conozco bien a mi vaca! El conductor pone la primera... La vaca sigue al coche... Pone la segunda... La vaca sigue al coche... El conductor pone la tercera... La vaca sigue al coche... Pone la cuarta... La vaca lo sigue... El conductor, alucinado, acelera, acelera cada vez más. Por fin, mira por el retrovisor y ve que la vaca saca la lengua. Se vuelve hacia el campesino y le dice: -Su vaca ha sacado la lengua, eso significa que ahora sí está cansada. El campesino se da un buen hartón de reír y le replica: -No, hombre no, ¡qué va a estar cansada! ¡Lo que pasa es que usa la lengua como intermitente, le est

El ordenador arrojado al río

-¿Te has vuelto loco o qué? ¿Por qué has arrojado el ordenador al agua? -Es que me apetecían mirar cómo beben los PC's en el río!

Limpieza del ordenador con agua y jabón

Un tipo entra quejándose en una tienda de informática: -¡Desde que limpié el ordenador, ya no funciona! -¿Cómo lo ha limpiado? -le pregunta la dependienta. -¡Con agua y jabón, por supuesto! La dependienta le explica, horrorizada: -¡Ha sido el agua lo que lo ha estropeado! ¡No debe usarla nunca! -¿Está segura? Yo diría que lo que lo ha destrozado no ha sido el agua y el jabón... ¡sino el centrifugado!

El vaquero pequeño y el caballo verde

Un vaquero del Oeste bajito y enclenque se apea del caballo, lo ato y entra en un saloon. Va a la barra, pide una sopa y conversa con otros vaqueros. Al cabo de un rato sale, y vuelve a entrar hecho una furia: -¿Quién ha pintado mi caballo de verde? De entre los clientes surge un vaquero de dos metros de alto, musculoso y con cara de pocos amigos. -He sido yo, ¿pasa algo? El otro aún se vuelve más pequeño de lo que era, empalidece y responde con un hilo de voz: -Hum, solo quería decirle que la primera mano ya está seca, así que ya puede darle la segunda...

Los cinco euros que saldan la deuda

Max le dice a Moritz: -Eh, Moritz, préstame diez euros... ¡pero dame sólo cinco! -¿Y por qué te he de dar sólo cinco? -¡Porque así tú me deberás cinco, y como yo también te deberé cinco a ti, entonces ya estaremos en paz!

El árbitro que se tragó el silbato

Una señora llama al médico. -¡Doctor, mi marido es árbitro y se ha tragado el silbato! -Ah, no se preocupe -les responde el médico-, ¡ya no va a necesitarlo: se ha acabado el campeonato!

Mamá pulga y la escalada al San Bernardo

Les dice mamá pulga a sus pulguitas: -Preparad las mochilas, y no os olvidéis las botas, las cuerdas y las cantimploras... Y le pregunta una de las pulguitas: -Pero ¿para qué necesitamos todo eso, mamá? -¡Porque hoy nos vamos a escalar el San Bernando!

Dos huevos de esturión pasados por agua

Un señor entra por primera vez en un restaurante muy refinado. Consulta el menú, le hace una tímida señal al camarero y le dice: -Nunca he probado el caviar, y hoy me he decido a hacerlo... ¿Podría decirme qué es? -Son huevos de esturión, señor. -Estupendo... ¡Entonces tráigame dos, pasados por agua!

El loco que creía ser un hueso

Un loco va al médico. Lleva la ropa desgarrada. El médico le pregunta: -¿Qué, aún sigue pensando que es un hueso? -No, qué va, ahora ya sé que soy un hombre. ¡El problema es que su perro aún no lo ha entendido!

El niño al que llamaron usurero

-¡Mamá, mamá, en el cole me han llamado usurero! -Vaya por Dios, ¿y quién ha sido? -Si me sueltas cinco euros te lo digo...

El concurso de chistes en la selva

Los animales de la selva están aburridos porque allí nunca sucede nada. De modo que deciden organizar un concurso de chiste para pasar el rato. Solo hay un único juez, la tortuga: si la tortuga se ríe, el concursante pasará a la final. Si no, será expulsado para siempre de la selva. El primer concursante, un mono, explica un chiste sobre unas ratas bobas que arranca las carcajadas de todos los presentes... salvo de la tortuga. Y por tanto es expulsado. Después le toca al león, que explica un chiste de Jaimito. De nuevo todos se tronchan de risa salvo la tortuga, y el león es condenado al exilio. A continuación es el turno del elefante. Pero cuando está en mitad de su chiste, la tortuga empieza a desternillarse de risa, y al final exclama: -¡Ja, ja, ja, aquel de las ratas bobas era buenísimo!

El préstamo de veinte euros

Un amigo le pide dinero a otro: -¿Puedes prestarme veinte euros? -¿Y cuándo piensas devolvérmelos? -¡Hombre, no pretenderás que por veinte miserables euros encima te adivine el futuro!

Astronautas que hablan de las vacaciones en la Luna

Dos astronautas conversan: -Me han dicho que estuviste de vacaciones en la Luna. Cuéntame, ¿fue todo tan bien? -Qué va, fue un desastre, la luna estaba... ¡llena!

Galletitas simuladas para gatos

Un tipo se pasea por la avenida principal de la ciudad, haciendo como que se saca algo de los bolsillos y lo esparce a su alrededor. Un policía se le acerca y lo interroga: -Disculpe, pero... ¿se puede saber qué está haciendo? -¡Hago como que les echo galletitas a los gatos abandonados! -¡Pero si aquí no hay gatos abandonados! -Pues claro, ya lo sé... ¡¡¡Por eso solo lo simulo!!!

El paciente con hambre de lobo

Un paciente acude por primera vez a la consulta de un médico. El doctor comienza con las preguntas habituales: -¿Qué tal anda de apetito? -¡Bien! ¡Tengo un hambre de lobo! -¿Y de sueño? ¿Duerme bien? -¡Estupendamente! ¡Como un lirón! -¿Y trabaja mucho? -¡Como un mulo! -¿Bebe mucha agua? -¡Más que un camello! -Pues entonces, ¿no cree que lo mejor sería que lo visitase un veterinario?

Andresito elogia la cocina de papá

Andresito le dice a su padre: ¡Papito, eres un cocinero increíble! Y él le pregunta, entusiasmado: -¿De verdad? -¡Ya lo creo, por ejemplo, sabes asar la carne de tres modos distintos: medio cruda, medio asada y medio quemada!

La fuerza de los padres en la charla

Estaban Pedro, Pepe y Raúl hablando de sus padres: -Mi padre -dice el Pedro- es el hombre más fuerte del mundo, pude levantar veinte kilos. -Pues el mío aún es más fuerte que el tuyo -dice Pepe- Es capaz de levantar cuarenta. -Eso no es nada -dice Raúl- mi papá levanta más de 10 toneladas. -dice entre risas- Trabaja con una grúa en la construcción.

Los amigos y los zapatos de cocodrilo

Unos amigos van a una zapatería y preguntan por el precio de unos zapatos que les gustan. El dependiente les dice que cuestan 200 euros, y uno de los amigos le pregunta, extrañado: -Pero, ¿qué tienen de especial? -Señor, es que estos zapatos son de cocodrilo. Así que los dos amigos, viendo que pueden hacer ellos mismos un buen negocio, deciden ir al Nilo a cazar unos cuantos cocodrilos. Extenuados, cuando ya llevan cerca de dos mil cocodrilos cazados, uno le dice al otro: -Cazamos un par más y como tampoco lleven zapatos lo dejamos, ¿no?

Pepito y el dedo en la nariz

La madre de Pepito lo está regañando, por variar: -¡Pepito, ¿cómo he de decirte que no te metas el dedo en la nariz? -Pero, ¿por qué no? -Porque es de mala educación, nada higiénico. -Pero mamá, ¡si me lo he lavado requetebién!

La maestra explica las fracciones

La maestra les dice a sus alumnos: -Hoy os enseñaré las fracciones. Por ejemplo, si corto un plátano en cinco trozos, una pera en tres, una manzana en ocho trozos y una fresa en dos trozos... ¿qué obtengo? Y Pepito le responde: -¡Una macedonia, señorita!