Un agente de tráfico detiene un coche. El coche lo conduce un perro. Al lado del perro hay un hombre sentado. El agente exclama con voz severa: -¿Así que usted permite que conduzca el perro? Y el pasajero responde: -Si quiere la verdad, ¡yo soy un autoestopista!
Un hombre le pregunta a otro: -Perdona, ¿no tendrías una cerilla? Y el otro, que es muy, muy tacaño, le responde: -¿nueva o usada?
En la consulta, un doctor tranquiliza a una mamá: -¡No tiene que preocuparse por nada, señora, su hijo está sanísimo! -Ah, manos mal -exclama la madre con alivio-. ¿Sabe?, nuestro ordenador tiene un virus, ¡y temía que también lo hubiera pillado de niño!
Un niño se levanta a media noche para ir a hacer pipí, y se encuentra a su padre ante el espejo del pasillo, con los ojos cerrados. -Papi, ¿qué haces aquí con los ojos cerrados? -¡Verás, es que quería sabe qué cara hago cuando duermo!
Un pescador está pescando en medio del mar. De pronto exclama: -¡Hace un sol que achicharra! ¡Qué calor! Una gaviota que pasa por allí también se queja: -¡Es verdad, qué calor! Un delfín murmura: -Nunca había oído hablar a una gaviota... Y la caña de pescar exclama: -¡Yo tampoco, es increíble!
Un hombre llama a la puerta de su vecino, famoso por su tacañería. -Querido vecino, acabo de descubrir que usted ha practicado un agujero en su bodega para poder entrar en la mía y... ¡robarme el carbón! El vecino, haciéndose el sorprendido, le responde. -¡Ah, mira por dónde! ¡Así que se trataba de su bodega! ¡Y yo que me creía que había descubierto una mina de carbón!
Un tipo muy agarrado entra en una tienda y pregunta: -¿Cuánto cuesta una corbata? -Veinte euros. -¡Le ofrezco diez! -¡Que sean doce! -¡Le ofrezco seis! -Vale, se la dejo en ocho euros. -¡Le doy cuatro! -Mire, ¿sabe qué le digo?, ¡que le regalo la corbata! -¡Ah, pues entonces me llevaré dos!
En la frontera, un aduanero muy quisquilloso le indica a un camión frigorífico que se detenga. Le pregunta al transportista: -¿Qué mercancía transporta? El transportista responde: ¡Ostras! -Hummm, tendré que comprobarlo... ¡Ábralas todas!
Un león hambriento observa desde una rama a un turista que dormita en su todoterreno. Se relame, suspira y comenta: -¡Qué rollo, otra vez carne en lata!
¿Cómo evitar a un tiburón? 1) No alejarse jamás de la zona de montaña. 2) Bañarse solo... ¡en la bañera de casa! 3) Embadurnarse de crema solar y revolcarse en la arena: los tiburones detestan las croquetas. 4) Frotarse todo el cuerpo con ajo: así, nuestra carne costará más de digerir. 5) Bañarse con una aleta de mentirijilllas atada a la espalda (de este modo lo confundiremos). 6) Meterse siempre en el agua con un amigo o amiga más fuerte que nosotros. 7) En cuanto aparezca gritar: ¡Puaj, puaj, que mal sabor tengo, soy incomestible! (¡Si cuela, cuela!)
Un señor entra en un restaurante y pide codorniz asada con guisantes. Cuando le sirven el plato, llama al camarero: -¡Camarero, camarero, camarerooo! ¡Esta codorniz está poco hecha! -¿Está usted seguro? Yo diría que está en su punto -le responde el camarero. El cliente: -¡No está lo bastante hecha, le digo! -¡Pues yo le digo que sí está hecha! -replica el camarero. -¡No está hecha! -insiste el cliente-. Pero ¿es que no lo ve? ¡Si la codorniz se está zampando los guisantes!
Dos gambas se encuentran en el fondo del mar; una de ellas, al ver que su compañera está tristona, le pregunta: -¿Qué te pasa? -No es nada... -Vamos, cuéntamelo, te sentirás mejor... -Verás, se trata de mi hermana... -¿Le ha sucedido algo? -Pues resulta que ayer por la noche fue a un cóctel... ¡y aún no ha regresado!
Mientras da vueltas en su rueda, un hámster le cuenta a un compañero: -¿Sabes una cosa? He logrado adiestrar a mi amo: ¡le he enseñado a darme un trozo de queso cada vez que recorro todo el laberinto y pulso el botón rojo!
En la sabana africana mamá gacela alecciona a su cría: -Atiende bien, hijita, voy a decirte cuál es la dura ley de la naturaleza: todas las mañanas la gacela se despierta, se levanta, empieza a correr... ¡y entonces el león también se levanta y la persigue! La pequeña gacela se queda pensativa y al final dice: -¿Sabes una cosa, mamá? Creo que hoy voy a dormir mucho, mucho, mucho... ¡y me levantaré tardísimo!
Un señor está visitando el zoo y, de repente, ve a un hombre llorando desconsoladamente en el suelo. Se acerca y le pregunta: -¿SE encuentra usted bien? -Estoy muy triste, es que se ha muerto el elefante... El señor, conmovido, dice: -Ah, entiendo, ¿era usted su cuidador? -¡No! -contesta-. ¡Yo soy el que tiene que abrir el hoyo para enterrarlo!
Dos mamás canguro están sentadas en un banco del parque mientras sus canguritos juegan en los columpios. Una de ellas se queda mirándolos, suspira y exclama: -Qué monos son los niños, ¿no te parece? -Pues sí. Lástima que al mío le gusten tanto las galletas. -¿Y qué problema hay? -Pues que me deja la bolsa perdida de migas.
Un señor muy encariñado con su perro decide irse de vacaciones, pero como no es fácil que admitan animales en los hoteles, envía un e-mail al director del hotel donde quiere hospedarse: Mi perro es muy educado y suele portarse muy bien. ¿Podría tenerlo en mi habitación? Llega la respuesta, días más tarde: En cuarenta años de profesión nunca he visto a un perro robando los ceniceros o las toallas, ningún perro me ha insultado jamás, nunca he visto a un perro marcharse del hotel sin pagar la cuenta. Por supuesto que su perro puede hospedarse, y si responde de usted, no habrá inconveniente.
¿Sabes cómo se esculpe un elefante? ¡Es facilísimo! Basta con coger un bloque de mármol enorme, pero de los grandes... ¡Y a continuación, coger un cincel y retirar toda la parte que no se parezca a un elefante.
Un koala entra en un bar y le pide al camarero: -¿Podría hacerme un bocadillo de tomillo y eucalipto? -¡Lo siento, se nos ha terminado el pan!